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MARIAN CORBí (Presidenta de AMFAR Valencia)
15/10/2020
IV Foro de Mujeres Agroprofesionales

Jornadas como la del IV Foro de Mujeres Agroprofesionales que tuvo lugar durante el pasado mes de septiembre en Valencia, sirven para dar apoyo y visibilidad a las mujeres que formamos parte del mundo rural y que vivimos en los pueblos. Estos actos ayudan a poner en valor el trabajo y la responsabilidad de las personas que construyen el medio rural, y en especial el papel de la mujer en este ámbito, pero para ello es necesaria la intervención de las instituciones y las empresas del sector agrario, como piezas claves para lograr la igualdad agroalimentaria.

A lo largo de los años las mujeres han ido incorporándose muy poco a poco a ser propietarias y llevar adelante y gestionar empresas agrarias. Este escenario ha tardado mucho en llegar, pero desde hace aproximadamente dos décadas el número de mujeres que han apostado por la agricultura como medio de vida ha ido creciendo exponencialmente y es vital reconocer su valentía en foros como el que fue organizado en Valencia por Siete Agromarketing y ECA Comercio Agrario.

Asimismo, cabe recordar que todas aquellas mujeres que ocupan cargos de responsabilidad en entidades del sector son un referente para las demás mujeres que forman parte del medio rural. No podemos deslindar unas de las otras, tienen que ir juntas de la mano porque las instituciones tienen que escuchar a las personas que viven del campo para saber qué necesidades tienen y en función de lo que se solicita elaborar sus políticas.

Durante el encuentro se abordaron numerosas estrategias para lograr la igualdad entre hombres y mujeres en el sector agroalimentario, desde la comunicación, el uso de la imagen, la educación hasta la conciliación familiar y laboral. Pero, desde AVAMFAR nos hacemos siempre la misma pregunta: cómo podemos vivir dignamente del campo en los pueblos y cómo podemos hacer para que los jóvenes no se vayan. Ahí entra la dura realidad a la que se enfrentan las personas que viven en los pueblos, es decir, a la falta de rentabilidad, a los robos que siguen saliendo impunes, etc.

Todavía hoy las mujeres debemos enfrentarnos a trámites costosos para poder instalar una empresa. A los que se suma la precariedad de las comunicaciones en el medio rural, donde la conexión wifi es muy débil y en un presente en el que la administración pretende que te comuniques con ella de forma online.

Por ello, es realmente necesario que las instituciones, junto a las organizaciones del sector y la gente del medio rural trabajen para lograr revertir esta situación y conseguir que las personas que viven del campo reciban unos precios justos por sus productos. Solo cuando esto sea posible podremos creernos que podemos llegar a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

En este camino es también importante la implicación de Europa que es donde se crea la política agraria común y las normativas del sector. Europa no se cree que somos la agricultura del km 0 y sigue usando este sector primario como moneda de cambio con países terceros. Estamos todos los días denunciando la entrada de productos de países terceros con plagas y hundiendo los precios de los productos autóctonos. Las normativas complican cada vez los tratamientos en los campos para combatir plagas y enfermedades, y en Europa se olvidan que nuestro objetivo es ofrecer seguridad alimentaria y garantía alimentaria.

Afortunadamente, podemos ver que cada vez son más las mujeres que están haciéndose cargo de las explotaciones agrarias de su familia. Son mujeres formadas y preparadas, pero sobre todo tienen ilusión por lo que hacen. La ley de titularidad compartida no fue una buena solución y se deberían buscar alternativas porque es importante poner en valor y reconocer el papel de esas mujeres que han estado trabajando en la sombra y que ahora no pueden acceder a una jubilación digna. Fueron décadas de reivindicación desde AMFAR hasta que se hizo la ley, pero lamentablemente no iba acompañada de presupuesto ninguno, y las administraciones desconocían completamente cuál era la forma de tramitación, por lo que únicamente una minoría de mujeres ha accedido.

En este sentido, desde las organizaciones agrarias y asociaciones de mujeres rurales seguiremos formando e informando sobre todas las herramientas de las que disponen las mujeres para poder gestionar sus explotaciones y su futuro en el sector de forma innovadora y exitosa. Pero en este camino necesitamos del apoyo de la administración con políticas encaminadas a lograr unos precios justos en una actividad económica esencial para mantener vivos los pueblos y ofrecer productos de proximidad a la sociedad.

 




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