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ALBERTO PELáEZ (Milenio on line)
30/03/2010
La ministra de la Desigualdad
A mediados del silgo XIX, las cigarreras sevillanas realizaron diversos motines para que se reconocieran sus derechos fundamentales. Rosa Luxemburgo ideó su vida en función de la mujer. A Mariana Pineda la ejecutaron por bordar una bandera liberal. Josefa Ortiz de Domínguez “la Corregidora” fue un ejemplo de gallardía y de libertad. A todas estas heroínas que lucharon por los derechos de la mujer o por la libertad —ambas cosas fundamentales— hay que agregar una más. Se llama Bibiana Aído y es la ministra de Igualdad en nuestra querida geografía del toro y el vino. Es como el caballo de Atila. Ahí por donde pasa, deja huella. Su primera perla fue hace año y medio, poco después de que supiéramos cual era el currículum de la flamante ministra: maestra en el arte del flamenco. Después vino el resto. Defensora acérrima del aborto llegó a decir que hasta los seis primeros meses había vida, pero no vida humana. ¡Qué brillantez! ¡Qué sabiduría! Igual hasta tenemos una planta en lugar de un hijo. Días más tarde, dijo que existían miembros y miembras. Había a la fuerza que hacer distingos, incluso si la sintaxis no lo admitía. Porque por esa regla de tres, había que buscar un masculino a aquellas palabras que fueron femeninas: por ejemplo, zona. Entonces para nuestra conspicua gran ministra existiría la palabra zono. Lo mejor sería aplicar el fonema o —ozono— para que, al menos tuviera sentido, el que le falta a esta buena mujer. Bueno, su penúltima perla la dijo recientemente con el aborto. La ley aprobada y elaborada por el ministerio de Igualdad dice que “la teoría y práctica del aborto pasará a convertirse en una materia obligatoria en la carrera del ámbito de la salud” y es que Bibiana Aído se supera, se supera de verdad. Y ya cuando pensamos que había dicho la barbaridad superlativa dice otra mayor. La última sacada casi del horno. La flamante ministra de Igualdad quiere que el feminismo sea una asignatura obligatoria y “troncal” en la Universidad. O sea que aquí en España al que estudie por ejemplo Derecho, además de Natural, Romano, Procesal, Mercantil, Administrativo —con el interminable Aranzadi— tendrá otra asignatura que además, será fundamental: El feminismo.Soy el primer convencido de que la mujer tiene que tener los mismos derechos y obligaciones que el hombre. Es nuestra obligación. Una mujer puede perfectamente ser piloto, presidente, regidora, secretaria de gobernación, pediatra, periodista sin que merme un ápice el hecho de ser mujer. Es de justicia que lo apoyemos, que lo impulsemos, que lo fomentemos. Es fundamental que las mujeres perciban el mismo salario que el hombre. Lo que no me parece de recibo es que algo tan serio, tan riguroso como los derechos de las mujeres se frivolice y lo conviertan en un tema de chirigota. Es un despropósito la cantidad de tonterías que dice esta ministra. También que las promueva. En esta época de recesión económica, su ministerio se ha gastado 1.6 millones de euros en llevar a las Universidades y a sumar masters sobre este movimiento. Si Mariana Pineda o Rosa Luxemburgo o Josefa Ortiz de Domínguez o las cigarreras sevillanas vieran los despropósitos que hace Bibiana Aído, después de lo que lucharon por las mujeres y la libertad, se sentirían altamente agraviadas.



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