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ADORACIóN BLANQUE (Presidenta de AMFAR Almería)
14/04/2015
Planes de Igualdad: más que una oportunidad, una necesidad
No voy a cuestionar la creación y puesta en marcha de los diferentes Planes de Igualdad de oportunidades que en los últimos tiempos parecen estar surgiendo como setas tras la lluvia. Considero que suponen una herramienta de trabajo muy importante que lleva detrás horas de debate, estudio, propuestas y que nacen con un objetivo noble. Sin embargo me gustaría que estos Planes, en los que desde AMFAR-Almería estamos colaborando allá donde se nos requiere, fueran más allá y no quedaran en un documento plagado de buenas intenciones. Entiéndanme bien, lo que quiero expresar es que suponen un paso muy importante para conseguir esa “igualdad efectiva” que desde los colectivos relacionados con la mujer y sus necesidades venimos reclamando, pero deben ir acompañados de medidas concretas, presupuestos suficientes, y atención y seguimiento durante todo el año. No me gustaría que fuesen un mero instrumento para hacerse una foto y que después sus objetivos quedasen diluidos. La igualdad es algo más que buscar la llamada paridad, es luchar contra todos aquellos factores extrínsecos e intrínsecos que impiden a la mujer contar con las mismas oportunidades de desarrollarse personal y profesionalmente; es buscar y promover la participación, la motivación y la buena formación. Además hay una presencia deficiente de estos planes en las zonas rurales, por lo cual la famosa “brecha” que desde AMFAR venimos denunciando que padecen las mujeres rurales sigue haciéndose cada vez más y más grande. Por ello considero muy necesario abrir todos estos programas de igualdad a todos los ámbitos, también la medio rural, a hombres y mujeres, de todas las edades para ser educados en cuestiones como la corresponsabilidad familiar, en el hogar y con la familia, permitiendo a ambos además desarrollar sus intereses personales. También me pregunto ¿no debería promoverse con mayor ahínco desde el colegio que los niños y niñas aprendieran a colaborar y participar en las tareas del hogar? Educar en igualdad es algo más que enseñar a decir “los” y “las” en cada frase.¿Por qué no fomentar a las empresas pequeñas y a las empresas familiares que son las que tienen mayores dificultades la implantación de medidas de conciliación destinadas a mujeres y a hombres? ¿Por qué no empezar en el ámbito rural? No creo que esta cuestión, complicada por otro lado, se pueda llevar a cabo sólo con una Ley, o con un Plan, es fundamental una reforma profunda y ambiciosa de nuestro sistema cultural y educativo que nos integre a todos, para cambiar las bases, para no repetir los errores del pasado, dotando a todas las medidas destinadas a este fin de los medios económicos y humanos necesarios. Todo este cambio no es cosa de un día, pero si seguimos posponiéndolo seguiremos años y años hablando de los mismos problemas y situaciones discriminatorias para las mujeres.



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