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MARIAN CORBí (Presidenta de AMFAR Valencia)
01/07/2019
Saber y ganar

En una sociedad tan exigente y competitiva como la actual, la victoria solo está al alcance de las personas que saben. La formación constituye, sin duda, una herramienta esencial a la hora de adquirir los últimos conocimientos disponibles y lograr así una gestión empresarial más eficiente. La agricultura y, en definitiva, cualquier actividad profesional que se desempeña en el medio rural, no suponen una excepción. Más bien todo lo contrario, pues llevar adelante una explotación agropecuaria o una empresa en un entorno rural, con las dificultades añadidas que este espacio acarrea, convierte a la formación y al conocimiento en un aliado no ya útil, sino absolutamente imprescindible.

 

Todos sabemos los problemas que azotan a los habitantes de nuestros pueblos. La crisis de precios de los productos agropecuarios (a los precios en origen me refiero, porque los que pagan los consumidores acaban siendo elevados), el difícil acceso al agua, los robos de cosechas o los daños que provocan las superpoblaciones de fauna salvaje son algunas de las principales causas que hay detrás de la falta de rentabilidad. En líneas generales, tampoco las administraciones están ayudando a mitigar esta dramática situación que desemboca en el envejecimiento de la población rural, la falta de relevo generacional, el abandono de campos –con el deterioro ambiental correspondiente– y el despoblamiento de la acertadamente denominada España Vaciada.

 

En este contexto plagado de obstáculos y desafíos, las mujeres tenemos mucho que decir y hacer para enderezar el rumbo de las empresas familiares y, con ello, fortalecer la vida social y económica del medio rural. Esa ardua misión, sin embargo, únicamente será posible cumplirla mediante una apuesta decidida y permanente por la formación, la innovación, la búsqueda de nuevas variedades y nichos de mercado, la diferenciación del producto local y el afianzamiento de canales de comercialización que permitan un precio justo.

 

Precisamente con el objeto de facilitar a las mujeres aquellos instrumentos que favorezcan un rendimiento empresarial óptimo y un valor añadido a sus producciones, desde la Asociación Valenciana de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AVAMFAR) estamos organizando todo tipo de actividades informativas y formativas dirigidas a este colectivo.

 

Por un lado, hemos comenzado una campaña de jornadas comarcales que lleva por título ‘El papel de la mujer agricultora en el siglo XXI: Todo lo que debo saber para gestionar mi explotación agraria-ganadera’ y que cuenta con la colaboración de la conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana. Entre las conferencias incluidas en estos primeros encuentros se han abordado cuestiones relacionadas con la actualidad de los cultivos predominantes en cada zona, la fiscalidad específicamente agraria y la alimentación sana.

 

La formación destinada a las mujeres del sector, por otra parte, se está complementando a través de una campaña financiada por la conselleria de Agricultura, el Ministerio de Agricultura y el Programa de Desarrollo Rural (PDR) de la Unión Europea. A principios de junio un grupo de 40 mujeres realizamos un viaje profesional a Castilla-La Mancha para conocer el cultivo del pistacho con vistas a estudiar su posible implantación en la agricultura valenciana. Desde esta tribuna quiero agradecer la colaboración prestada a lo largo del viaje tanto por AMFAR como por las distintas empresas que nos abrieron sus puertas.

 

Todas estas actividades guardan, además, otra función no menos importante de reivindicar un mayor reconocimiento de las mujeres en el ámbito económico, social y medioambiental. El hecho de analizar los problemas y los retos de futuro del mundo rural, de debatir e intercambiar impresiones, nos da una oportunidad única para unirnos y poner en valor, en su justo valor, nuestro trabajo. 




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