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SONIA ANDRINO (Norte de Castilla. Valladolid)
17/02/2010
Tres tipos de mujeres
Algo está cambiando en el medio rural y eso se nota también entre las mujeres. De hecho, el plan de apoyo a la mujer arranca con un diagnóstico de la situación del medio rural que describe tres tipos de mujeres: por un lado, el colectivo de entre 45 y 65 años que se están reciclando a través de cursos de formación; por otro, las mujeres que después de dedicarse a cuidar a sus hijos ahora necesitan atención; y por último, las nuevas residentes, mujeres con una gran diversidad de perfiles personales y profesionales: inmigrantes, jóvenes urbanas, mujeres adultas con alta cualificación o mujeres maduras que retornan al pueblo tras muchos años de vida urbana. La permanencia de estas últimas, que son principalmente jóvenes, constituye una de las prioridades del documento, consciente de que la transformación del medio rural en las últimas décadas está generando muchas formas de vida en los pueblos y, las nuevas residentes son el principal exponente de esa «difuminación de diferencias entre medio rural y urbano». Además, según el texto, atraer a nuevas mujeres residentes es «especialmente interesante» porque muchas de ellas son «un grupo dinámico» en la promoción de nuevas actividades económicas en los espacios rurales. Es cierto que el sector servicios es el que más demanda de empleo femenina recoge (más de las tres cuartas partes de las mujeres ocupadas), pero también es verdad que si se consigue cambiar esos estereotipos, el empleo femenino también cambiará. En este sentido, la agricultura juega un papel fundamental y más cuando, durante mucho tiempo, el trabajo de las mujeres en las explotaciones agrarias no se ha visto nunca reconocido. Por eso, el plan de apoyo a la mujer rural establece como «principal reto» el relevo generacional en la agricultura, puesto que se ha constatado que las mujeres se vinculan a la actividad agraria en el contexto de la unidad familiar, primero bajo la condición de cónyuge para acceder, más tarde, a la titularidad con la jubilación del marido. Sin embargo, «rara vez» asume un papel protagonista en la empresa agraria y sus decisiones están, en gran medida, «supeditadas a los varones de la familia». Por este motivo, desde la Consejería de Familia se pretende «promover actividades» que faciliten la integración plena, laboral y social, de este grupo de mujeres cualificadas para asegurar «su valiosa presencia en nuestros espacios naturales». Y una de las necesidades en este contexto es «impulsar la participación femenina y su visibilidad legal» en nuevas actividades agrarias y las explotaciones con esta especial dedicación. Esto se consigue, según el documento, impulsando la titularidad compartida u orientando bien las ayudas directas o indirectas, además de dar «un impulso básico» para implementar la presencia de mujeres agricultoras al frente de las explotaciones en pie de igualdad. Cuatro de cada 10 mujeres de Castilla y León viven en un pueblo de menos de 10.000 habitantes, y tres de cada 10 lo hacen en uno de menos de 2.000. Mejorar su situación es el objeto de este plan en el que la Junta tiene previsto invertir, al menos, 423 millones de euros en el periodo comprendido entre el 2010 y el 2015.



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