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La ministra de Igualdad, Bibiana Aído.
22/07/2010
Controvertida afirmación de Aído: “los componentes morales no pueden estar por encima de los elementos jurídicos”
FORUM LIBERTAS.COM.- Juan Francisco Jiménez Jacinto. La aparente falta de criterio histórico lleva a la titular de Igualdad a sentar unas bases que sitúan al Estado como estadio superior de la razón humana, una visión que implantó en su día el nazismo. La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, ha afirmado en una entrevista al diario El País que “los componentes morales no pueden estar por encima de los elementos jurídicos” para seguir diciendo que le “resulta llamativo la incorporación de imágenes de fetos en los sobres que se le entrega a la mujer cuando pide información para un aborto. La información que debe contener el sobre ha de ser clara, comprensible y objetiva. Y esa objetividad está totalmente reñida con cualquier información coercitiva o de presión para las mujeres”. La titular de Igualdad se manifestó así con respecto al anuncio de la Generalitat de Valencia de incluir en el sobre autonómico que se dará a las embarazadas que manifiesten su intención de abortar fotografías de fetos en 3D. Esos sobres deben informar a las embarazadas de los recursos que la Administración local pone a su servicio para ayudarla así como una clara explicación de lo que constituye el aborto. La Comunidad Valenciana ha decidido incluir esas imágenes para que las mujeres puedan decidir con rigor. No obstante, Bibiana Aído cree que esas fotografías no guardan relación con el aborto: “La ley dice que la información del sobre es relativa a las prestaciones y ayudas a la maternidad. No sé qué tiene que ver eso con fotografías de un feto”. Un principio que se asemeja al de los nazis La ministra de Igualdad al afirmar que “los componentes morales no pueden estar por encima de los elementos jurídicos” iguala en su afirmación los principios nazis que se regían a través de la máxima de que lo que dice el Estado está por encima del criterio moral. Cabe recordar que los nazis eran profundamente legalistas: llegaron al poder democráticamente y realizaron una reforma legal con nuevos principios interpretativos como el que afirma Aído. Y es que la ministra socialista propone que aquello que compone la moral esté supeditado a las leyes, lo cual tiene enorme semejanza con la doctrina nazi ya que las leyes son una emanación del Estado que, en este caso, se colocaría en un ámbito superior a toda razón humana. Este hecho deriva de la influencia hegeliana de raíz más derechista. La ministra de Igualdad, por lo que se deriva de sus manifestaciones, cree que el Estado representa un estadio superior de la razón humana y, como consecuencia, sus manifestaciones en forma de leyes están por encima de las razones morales. Este hecho forma parte de la esencia de las ideologías totalitarias estatalistas. Es evidente que cuando Aído afirma que “los componentes morales no pueden estar por encima de los elementos jurídicos” hay una aparente ignorancia de lo que representa esta afirmación. En este sentido, habría que preguntarse si la afirmación de la ministra es consecuencia de una cierta candidez o está siguiendo un guión asignado para ella en las bambalinas gubernamentales. La objeción de conciencia, ¿por detrás de las mujeres? La ministra de Igualdad, sentenció asimismo este lunes que “lo importante” tras la reciente aprobación de la reforma de la Ley del Aborto es que se regule el derecho a la objeción de conciencia de los médicos, de manera que “no vaya en detrimento del derecho de las mujeres a acceder a la prestación”, según informa Europa Press. Aído subrayó que la Ley recoge “perfectamente” la objeción de conciencia como un derecho, pero insistió en que lo “importante” es que se regule para que el derecho de las mujeres no se perjudique. Lo que habría que recordarle a la titular de Igualdad es que la objeción de conciencia es una opción de rechazo que la profesión médica tiene desde el mismo juramento hipocrático y forma parte de la esfera de reglas que componen la práctica médica. Estas reglas no pueden ser las mismas que en otras profesiones por su idiosincrasia particular y singularidad, principalmente porque se refiere a la vida humana. La medicina es más exigente en su actividad y maneja una elevada responsabilidad de juicio que va inherentemente unido a la propia conducta del profesional. Por lo tanto, Bibiana Aído no puede pretender que las condiciones morales de los profesionales sanitarios estén por detrás de supuestos derechos de las mujeres como el aborto, ni si quiera a pesar de que la ministra piense que los “elementos jurídicos” están por encima de los “componentes morales”.



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