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Fuente: Ministerio de Sanidad, Ministerio de Igualdad.
25/02/2010
Los 115.812 abortos anuales ya son un derecho
R. Serrano y M. Poveda (LA RAZÓN). Si el Constitucional no lo impide, antes del verano será legal abortar hasta los tres meses y medio sin alegar justificación alguna. Tras semanas de arduos esfuerzos parlamentarios, a los socialistas ayer les salió bien todo. Fue con una mayoría «justita» y «suplicando» apoyos, como les recordó la senadora de Unión del Pueblo Navarro, una de las ponentes de los vetos a los que se enfrentó ayer la Ley del Aborto en el Senado, pero el PSOE consiguió todo lo que se había propuesto. La nueva norma salió adelante de forma definitiva. No se cambió ni una coma, por lo que no tendrá que volver a pasar por el Congreso. Eso supone que el visto bueno al texto se adelanta dos semanas sobre lo previsto. Se cumple así el deseo del Gobierno de sacar adelante una ley que puede tener un alto coste electoral antes del «ecuador» de la Legislatura y, de paso, «contraprograma» a los antiabortistas, que se manifestarán el próximo día 7, cuando pensaban que aún quedarían cuatro días para que se aprobara la ley. Por si fuera poco, los socialistas consiguieron que la secretaria de Organización, Leire Pajín, saliera airosa de su estreno en el Senado, para el que había elegido, precisamente, la defensa de una ley que definió como «necesaria y meditada». Al final, la norma fue aprobada por 126 votos a favor, 132 en contra y una abstención. Un margen algo mayor que el de la primera votación, la de los vetos, cuando sólo cuatro votos (132 contra el veto, 128 a favor y dos abstenciones) permitieron que la ley siguiera su trámite. Todas las enmiendas parciales fueron rechazadas o retiradas por los grupos que habían prometido su apoyo al PSOE, y el texto se aprobó, entre gritos y aplausos de senadores e invitados, entre los que se encontraban asociaciones feministas, la nueva directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, y el secretario de Movimientos Sociales del PSOE, Pedro Zerolo. La mitad de CiU y de Coalición Canaria apoyaron, finalmente, a los socialistas. También PNV, como anunció, Iñaki Anasagasti incluido, aunque su portavoz volvió a protestar por las prisas por aprobar el texto. Pese a todo, sacar la ley definitivamente del Parlamento no fue tarea fácil. Y Pajín tuvo que escuchar, no sólo los abucheos del otro lado de la Cámara, sino los argumentos (esgrimidos por PP, UPN y Unió, los autores de los tres vetos) que se han repetido durante toda la tramitación. «Lavado de cara» El primero, el de que la ley vulnera la patria potestad al dejar a las menores abortar sin permiso. Para la portavoz popular, Carmen Dueñas, en la norma se ha hecho un simple «lavado de cara», al exigir el permiso paterno, pero con la excepción de que exista un «conflicto». En este sentido, Dueñas preguntó a los socialistas: «¿Estarán ustedes ahí, con la menor, si hay complicaciones?» Otro argumento recurrente: el aborto no iba en el programa electoral. Dueñas repitió las palabras de Zapatero y De la Vega, que semanas antes de las elecciones de 2008 negaron que se fuera a reformar la ley. Otro más: «ninguna mujer ha ido a la cárcel» por abortar en 25 años. Y otro: «Saben que el aborto es un negocio que conocen de primera mano». Dueñas aludía de este modo al senador del PSOE Roberto Lertxundi, propietario y fundador de una clínica abortista en el País Vasco, cuyo voto en el Pleno de ayer le valdrá un recurso contencioso administrativo de los antiabortistas de Derecho a Vivir, que pedirán la nulidad de la votación. Con todo ello, la portavoz popular calificó de «feminismo retrógrado y trasnochado», entre aplausos de los suyos y abucheos de los contrarios, la postura socialista. Un discurso grandilocuente Para responder a estos reproches, Pajín se había preparado un discurso grandilocuente, al estilo «planetario»: un recuerdo a Ernest Lluch, el ex ministro de Sanidad asesinado por ETA, una felicitación a la ministra Aído («han querido convertirla en la ministra más insultada y ella no ha tenido ni una sola mala palabra, nos ha mirado a los ojos con seriedad»), referencias a lo histórico de la ocasión («ya no podemos hacer nada por las mujeres que fueron señaladas, pero sí por sus hermanas e hijas») y, una vez más, la sombra de la cárcel. «¿A cuántas mujeres más hay que señalar y vulnerar su intimidad?» Pajín admitió, no obstante, que «para cualquier mujer, la decisión de interrumpir el embarazo es de las más difíciles de su vida», pero dijo que la ley, «necesaria y meditada», pone el acento «en la prevención de los embarazos no deseados». La discusión se acabó sin acuerdo. Ahora, la ley que permitirá el aborto libre hasta la semana 14 entrará en vigor dentro de cuatro meses. El PP reiteró ayer que presentará un recurso de ante el Tribunal Constitucional en cuanto el texto legal se publique en el Boletín Oficial del Estado. La Ley, radicalizada, se queda como salió del Congreso Tras el espaldarazo del Senado, la nueva Ley del Aborto será incluso más radical que la que pergeñó el departamento de Aído. Los socios parlamentarios exigieron modificaciones costosas –anticoncepción financiada– o que restan garantías a la ley –un único dictamen médico para abortar– para respaldar el texto. - Ley de plazos. Hasta la semana 14 de gestación el aborto es libre y gratuito. La interrupción del embarazo se convierte así en una prestación más del sistema nacional de salud español. Bastará con que transcurran tres días «de reflexión» entre que la mujer acude a una primera consulta y se practique la intervención. - Abortos tardíos. De la semana 14 a la 22 se puede abortar por riesgo para la salud física o mental de la madre. Bastará con el dictamen de un único médico –no dos como marcaba el texto del comité de expertos– para justificar el procedimiento. De esta forma se mantiene el «coladero» por riesgo psíquico de la ley actual. A partir de la semana 23, el embarazo se podrá interrumpir si hay una malformación grave. - Menores de edad. Las menores de 16 y 17 años pueden abortar, aunque finalmente tendrán que informar de ello a sus padres, pero bastará que la chica alegue verbalmente que el comentarlo puede suponerle un conflicto familiar para no tener que hacerlo. En cualquier caso, prevalecerá la voluntad de la menor a la de sus progenitores. - Información a la mujer. La paciente que quiera abortar recibirá información en un sobre cerrado, no verbalmente. - Anticonceptivos financiados. Una de las enmiendas que se le introdujo al proyecto en la Cámara Baja fue la financiación pública de los anticonceptivos hormonales de última generación. Se estima que el coste de esta iniciativa, que permitió a los socialistas contar con el voto de los grupos de izquierda, costará al Estado unos 100 millones de euros anuales. - El aborto como materia. Otra de las novedades que la ley adquirió a su paso por el Congreso fue la obligatoriedad de enseñar a los estudiantes de Medicina y Enfermería las diferentes técnicas para practicar abortos voluntarios durante su formación. - Objeción de conciencia. La ley sólo reconoce la objeción de conciencia al profesional «implicado directamente» en el aborto, no así de todos aquellos que participan en el proceso que culmina con la interrupción del embarazo. Un controvertido asunto que abre un nuevo terreno para la objeción de conciencia de estudiantes y facultades. - La educación sexual. La educación sexual, incluida la enseñanza del aborto, formará parte de la enseñanza reglada que los escolares recibirán.



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