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Las mujeres secundaron la jornada reivindicativa.
21/11/2009
Los agricultores claman contra el Gobierno de Zapatero
El pasado sábado 21 de noviembre tuvo lugar en Madrid la mayor manifestación agraria de toda la democracia. Fue convocada por las organizaciones ASAJA, COAG y UPA, y constituyó el acto central de la segunda jornada de movilizaciones realizadas para llamar la atención sobre la grave crisis que azota al sector agrario español. César Lumbreras.- A las ocho de la mañana, en la plaza de la Independencia, al lado del Retiro, ya se estaban bajando de los autocares en los que habían viajado toda la noche, desde puntos tan lejanos como Almería, los primeros centenares de agricultores y ganaderos. Éste era el lugar de concentración. Dos horas después, y cuando faltaban todavía otras dos para que comenzase el acto, resultaba muy difícil acceder a la citada plaza. Ningún incidente Finalmente la cabecera de la manifestación se tuvo que formar en el Paseo del Prado, entre Cibeles y la plaza de Neptuno. Cuando los dirigentes agrarios llegaron a Atocha, frente a la sede del antiguo Ministerio de Agricultura, que aún sigue manteniendo ese nombre en su frontispicio, todavía quedaban manifestantes en la Puerta de Alcalá. El acto transcurrió sin incidentes y los participantes llevaban pancartas en las que se podían leer frases del siguiente tenor: «Me arruinan y comes peor; agro-precios justos para todos; nos pagan menos, os cobran más; abusan en el campo y la ciudad; me quitan el pan y te cuestan más; la agricultura necesita una vacuna contra la gripe Z; transparencia de mercados ya; queremos futuro». Los cuatro tractores que debían marchar en la cabecera quedaron engullidos por la multitud y a duras penas pudieron avanzar. Otro tanto sucedió con un globo en forma de vaca. Entre los manifestantes se repetía el siguiente comentario: «Aquí hay mucha gente». Bastantes de ellos no pudieron llegar hasta Atocha. Al final, los organizadores hablaron de una participación de medio millón de personas; en el polo opuesto estaban los 50.000 que facilitaron fuentes no oficiales, pero cercanas. La cifra real podría situarse, teniendo en cuenta los 1.500 autocares que llegaron a Madrid y los otros medios de transporte, entre los 100.000 y los 120.000 manifestantes. Guerra de cifras al margen, había coincidencia en que se trataba de la mayor manifestación agraria en Madrid desde la llegada de la democracia. El acto terminó con la intervención de los líderes de las tres organizaciones convocantes. Lorenzo Ramos, secretario general de la UPA, destacó que las «empresas de la gran distribución se están forrando a nuestra costa y a costa de los consumidores»; en su opinión, el agrario es un sector estratégico como productor de alimentos. Miguel López, de la COAG, se refirió a los males que acechan al campo español, entre los que citó a los acuerdos preferenciales con países terceros que «favorecen a multinacionales que son de aquí», pero que perjudican a los agricultores y ganaderos; terminó su arenga pidiendo a la ministra Elena Espinosa que «se vaya, joder, que se vaya». Pedro Barato, presidente de Asaja,centró su alocución en el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y terminó diciendo que «si este presidente del Gobierno no hace caso al campo español, mejor que se vaya». Previamente había pedido que el Gobierno cumpla lo que el Parlamento ha aprobado. El acto acabó con la lectura de un manifiesto. El PP pide una política clara La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, denunció ayer que los agricultores y ganaderos españoles «están dejados de la mano del Gobierno socialista», por lo que abogó por una «defensa» del sector en España y en Bruselas «con uñas y dientes». Subrayó la necesidad de elaborar una «política agraria nacional para todas las comunidades autónomas», defenderla en Bruselas y «no estar siempre con defensas que nunca se cumplen». Por su parte, el diputado del PP y ex ministro de Agricultura y Pesca, Miguel Arias Cañete, propuso el fomento de la «integración de las cooperativas» para lograr una «concentración de la oferta» y así poder tener «capacidad de negociación». Además, el ex ministro Cañete criticó la supresión del Ministerio de Agricultura.



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