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24/01/2011
Fuga de mujeres en el medio rural extremeño
ARACELY ROBUSTILLO. Hoy.es. Loli Ledesma dejó Almendralejo hace diez años. Cambió una ciudad de más de 30.000 habitantes por un pueblo de 267 almas: Aljucén.Y lo hizo por amor. Asegura que hoy día no se volvería a su lugar de origen, pero reconoce que los primeros años fueron difíciles. «Yo venía de un ambiente lleno de vida y me encontré con un pueblo en el que tenía que quedarme en casa sin opciones de salir a tomar un café o ver un escaparate», cuenta. La de Loli es la excepción de la dinámica de miles de extremeñas. Al contrario que ella, las mujeres jóvenes de la región que viven en pequeñas localidades se ven obligadas a dejarlas primero para estudiar y después para poder ejercer su profesión. Es la conclusión a la que ha llegado el Observatorio Extremeño de Igualdad y Empleabilidad tras analizar los datos del último padrón municipal de habitantes de la región, fechado en 2009. Una fuga de mujeres en toda regla. La falta de ofertas de empleo para la gente con formación superior hace imposible que las mujeres más preparadas puedan quedarse en sus pueblos. Con los hombres la cosa cambia. «Para empezar tienen antes acceso a trabajos que no necesitan formación y que están bien pagados. Eso explica que localidades como Talayuela, por ejemplo, tengan 4.968 hombres frente a sus 4.254 mujeres. Hay una parte importante de inmigrantes que trabajan en el pueblo como jornaleros», interpreta Ana Moreno, coordinadora del Observatorio. Esta tendencia demográfica se mantiene desde finales de los años ochenta, según Antonio Pérez, profesor de Geografía de la UEx y experto en demografía. «En el esquema de la emigración tradicional, el que todos tenemos en mente, era el hombre el que dejaba su lugar de origen para buscarse la vida. Pero eso ha cambiado en las últimas décadas. Sobre todo en el medio rural. En estas zonas hay un protagonismo migratorio de las mujeres, creciente, además. Por muchas razones», explica. Entre las principales causas, subraya que el papel de la mujer ha cambiado de forma considerable social y laboralmente. «Ya acceden en igualdad de condiciones, casi siempre, a gran parte de los puestos de trabajo, aunque habría que hacer matices con los de responsabilidad. Son las grandes protagonistas del ´fenómeno de la formación´, ya que la inmensa mayoría opta por los estudios universitarios y eso, evidentemente, hace que su preparación las coloque como candidatas a determinados empleos que en el medio rural son difíciles de encontrar», explica. En los pueblos, las opciones laborales las excluyen y, además, existe un modelo que se repite, sobre todo en los más pequeños, según indica Pérez: en las familias de dos o tres hijos, los varones continúan con el negocio familiar agrario o no agrario, mientras las mujeres se van a la Universidad. «Las opciones de las mujeres, por tanto, son mucho más limitadas en estos ámbitos», sentencia el profesor. La situación que describe le resulta muy familiar a Petri Rubio. Ella, como Loli, también vive en Aljucén y tiene dos hijos. El chico vive en el pueblo, pero su hija Tamara, de 23 años, se fue a estudiar Derecho a Madrid y ella es consciente de que ya nunca volverá de forma definitiva. «Yo conozco bien el ´cuadro´. De hecho, para poder trabajar tengo que desplazarme todos los días fuera. Siempre he sabido que si ella quería tener una profesión tenía que irse. Lo aceptas... No te queda otra», explica resignada mientras sus vecinas asienten con la cabeza. Todas ellas conocen a alguien o tienen un familiar en una situación parecida. «Tanto mis dos hijas como mis nietas han tenido que salir fuera en busca de las oportunidades que aquí nos faltan. Los hombres se ´apañan´ pero para las mujeres no hay nada», apunta Elvira Pérez Díaz, una anciana de 85 años, vecina de Aljucén. Sus vidas ponen nombres y apellidos a la tendencia demográfica señalada por el Observatorio Extremeño de Igualdad y Empleabilidad. Ana Moreno, coordinadora de esta entidad, tira de datos para demostrar que en Extremadura hay otras muchas localidades como la de Loli, Petri y Elvira, la mayoría de pocos habitantes, mientras en los municipios que superan los 10.000 vecinos ocurre todo lo contrario: hay más mujeres que hombres. Badajoz, por ejemplo, cuenta con 105,78 féminas por cada 100 hombres. Mientras, en Aljucén, de los 267 habitantes, 144 son hombres y 123 mujeres. ´Efectos secundarios´ Las consecuencias demográficas de todo lo anterior afectan a diferentes frentes. «Uno de los principales problemas es la masculinización del medio rural. Los hombres cada vez tienen más dificultades para encontrar pareja en su población de origen o en el pueblo de al lado, como era tradicional. Por otra parte, se consolida la feminización de la vejez: las mujeres que se quedan en este tipo de entorno son muy mayores, de más de 50 años», subraya el profesor Pérez. Prueba de ello es que en la capital pacense, el grupo más numeroso de mujeres tiene entre 30 y 54 años, la edad más habitual de trabajar. Mientras en los pueblos pequeños, como Helechosa de los Montes, hay muchas más señoras que tienen entre 50 y 54 años y entre 70 y 74. Otro de los ´efectos secundarios´ que más preocupa es la caída en picado de la natalidad producto de la escasez de mujeres en edad de procrear. Cada vez nacen menos niños. En Aljucén, por ejemplo, hay sólo diez en el colegio y curiosamente, siete de ellos son chicas. Pero, además, explica Antonio Pérez, que también se estimula la emigración de los hombres jóvenes: «Quienes quieren tener mujer e hijos se ven obligados a marcharse». Por otra parte, la ´fuga de mujeres´ afecta al desarrollo de los pueblos, ya que, teniendo en cuenta que son la población que más formación tiene, son una gran pérdida para el tejido productivo de las localidades. «Las mujeres suelen ser más emprendedoras y tienen gran capacidad de liderazgo. Por tradición los hombres trabajaban y las mujeres, además de llevar la casa y educar a sus hijos, gestionaban la economía familiar con todo lo que ello conlleva», reflexiona Antonio Pérez. «La Administración regional debería hacer algo al respecto, pero los primeros preocupados deberían ser los ayuntamientos», opina Ana Moreno, que explica que localizar dónde están las mujeres que trabajan debe ser un objetivo a perseguir para la igualdad de género. La otra cara Algunas de esas trabajadoras también están en los pequeños pueblos. En Extremadura hay localidades que no superan los 10.000 habitantes y pueden presumir de tener más mujeres que hombres, aunque son pocas. Es la otra cara de la moneda, pero con un matiz: en este caso los sociólogos advierten que el perfil cambia, ya que la mayoría de estas féminas no suele tener formación superior. La localidad pacense de Torremayor es uno de esos ejemplos. El secreto de su éxito está en el acceso directo de sus mujeres a la principal actividad económica: la agricultura, de hecho, los empresarios las prefieren a ellas en lugar de a los hombres. Conchi Rafael y Asunción Cáceres trabajan hasta seis meses al año recogiendo fruta. «En invierno soy ama de casa y en verano jornalera. Los empresarios nos prefieren porque somos más cuidadosas y cogemos más y mejores piezas. Somos más selectas», explica orgullosa Conchi. Esta circunstancia influye sin lugar a dudas en la composición de esta población. De sus 1.047 habitantes, 549 son mujeres y 498 hombres. El alcalde de esta localidad, Manuel Estribio, se siente particularmente orgulloso de la preocupación por la inserción laboral de ´ellas´ en su Ayuntamiento. «Fíjate hasta qué punto estamos sensibilizados que estamos pensando abrir una guardería el próximo abril para ayudar a conciliar las labores en el campo con la vida familiar», argumenta el regidor. Apunta que de las 45 personas que hay en plantilla en su Consistorio, más de la mitad (25) son mujeres. Bien es verdad, sin embargo, que la mayoría de los puestos calificados los desempeñan hombres y aquí es donde se nota el cambio de perfil. Torremayor tiene más mujeres, pero las que tienen estudios superiores se siguen marchando. «La mayoría de las jóvenes se van fuera para poder desarrollarse profesionalmente. Las que se quedan están abocadas a ser amas de casa, a trabajar en el campo, o las dos cosas», resume, María Dolores Rodríguez Tabares. La solución para este tipo de problema pasaría por diversificar el modelo productivo de las localidades, aconseja Ana Moreno. Un objetivo complicado y difícil de alcanzar. El Observatorio de Igualdad desconoce si, de momento, en alguna población de Extremadura se está haciendo algo en este sentido. Las extremeñas, mientras tanto, continúan alejándose no sólo de sus pueblos natales, también de la región e incluso se aventuran a atravesar la frontera española. Así, según el INE, son 811.244 mujeres (51,77%) las que habiendo nacido en la región residen en otra comunidad autónoma, frente a 755.871 hombres. Y emigraron fuera de España 15.786 (51,51%) frente a 14.860 hombres, que suponen un 48,49%. Antonio Pérez, advierte, además, que cuando se analizan las cifras de las que se quedan tampoco se puede ser triunfalistas. «Los datos nos hacen pensar que solo hay un ligero desequilibrio entre hombres y mujeres, pero si analizamos cuántas jóvenes hay: mujeres en edad de tener pareja y formar una familia, la cosa cambia, hay más hombres que mujeres», afirma. En medio de las que se quedan y de las que se van existe una opción intermedia que ha sido el sustento de muchas poblaciones durante años. «Algunas mujeres para poderse quedar en sus pueblos cogen cada día el coche para desplazarse a su lugar de trabajo. Viajan una media de 30 minutos o una hora diaria. Del Casar de Cáceres, por ejemplo, salían cada día autobuses enteros de mujeres que viajaban a la capital cacereña para desarrollar diferentes trabajos y volvían por la noche. Y sigue pasando. Esto supone desplazamientos diarios que implican movimientos pendulares, muy difíciles de medir pero muy importantes, porque son una tendencia muy extendida», explica Antonio Pérez. Tanto en Aljucén como en Torremayor se pueden ver al mediodía y por la tarde esos autobuses con mayoría femenina. Al menos eso tienen en común.
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24/01/2011
Los cien días de Rosa Aguilar
César Lumbreras. LA RAZÓN. Rosa Aguilar está a punto de cumplir cien días al frente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), que comenzó con aquella famosa declaración inicial en la que dijo que iba a «escribir de verde el nombre del Ministerio». Después de eso, la nada, por lo menos desde el punto de vista de la política agraria, salvo en lo que respecta a los nombramientos realizados en el gabinete. Se ha traído a gente de su confianza, aunque no supiesen nada ni del campo ni de la cosas de Bruselas, es decir, lo mismo que ella. Ha situado a los nuevos altos cargos de tal manera que entre todos tienen controlado y «neutralizado» a Josep Puxeu, el actual secretario de Estado de Medio Rural y Agua, a pesar de que está bien visto en La Moncloa, en el PSOE y se sabe las cosas de Bruselas, o quizás por eso. Y mientras la ministra va corriendo de un lado para otro, sin saber muy bien por qué y para qué, la situación del subsector de la ganadería ha continuado deteriorándose, hasta el punto de encontrarnos ya frente a una crisis más grave que la de finales del año 2007 y principios de 2008, de la que la cabaña española todavía no se ha recuperado. No se ha tomado ni una sola medida efectiva para hacer frente a la situación. Por otro lado, en Bruselas avanzan las negociaciones, al tiempo que los máximos responsables del Ministerio están intentando enterarse de qué es eso de la PAC.
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24/01/2011
Mujeres con dificultades se labran un futuro en la agricultura
ELDÍA.ES El Cabildo Insular, a través de la Consejería de Asuntos Sociales y Sanidad con el apoyo de Sodepal, está desarrollado un programa para la inserción en el mundo de la agricultura de mujeres con especiales circunstancias personales que dificultan su acceso al mundo laboral. En el proyecto "Mujer cultívate", en el que ya se prepara su segunda edición, las mujeres adquieren formación y conocimientos agrícolas prácticos, al tiempo que, de forma paralela, se diseña un itinerario personalizado dirigido a la obtención de un empleo. Durante la primera experiencia, un total de catorce mujeres fueron beneficiarias de esta formación ocupacional, de las que cinco ya han conseguido un puesto de trabajo. La consejera de Asuntos Sociales y Sanidad, Maeve Sanjuán, manifestó que ha sido muy importante poner en marcha este proyecto, ya que las mujeres han adquirido durante cuatro meses una formación específica de carácter práctico y nociones básicas para el fomento y la promoción de iniciativas de autoempleo. Además, las beneficiarias han aprendido a trabajar en equipo y actualmente estudian la puesta en marcha de proyectos comunes vinculados a los conocimientos recibidos. Durante los meses que ha durado la primera edición del programa, las participantes han realizado la siembra de cultivos tradicionales tales como papas, habichuelas o fresas en la Finca de Las Nieves, propiedad del Cabildo Insular. De igual forma, han trabajado en la deshidratación de frutas, en especial del plátano, y en la transformación de productos como setas y hortalizas para la comercialización de las "Delicias de la Palma", de la central hortofrutícola.
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21/01/2011
El 88% de los cuidadores de Alzheimer es mujer
Laura Tardón. EL MUNDO. Mujer (88%), mayor de 60 años (52%) y que no trabaja fuera de su hogar (72%). Éste es el perfil más común de aquellas personas que dedican su día a día al cuidado de un familiar con Alzheimer, una tarea que recae, sobre todo, en hijos (en el 60% de los casos) y cónyuges (40%). Así lo revela el primer estudio realizado en España sobre el estado emocional y físico de los cuidadores tras el fallecimiento de su allegado. Carmina, Celines y Helena participan en la presentación de este trabajo contando su testimonio. Se estima que dedican una media de 125 horas semanales, casi 18 horas al día, durante seis años. Carmina, que cumple con las características del perfil más común del cuidador, estuvo un poco más, 10 años. "Mi dedicación era exclusiva. Sólo salía para ir a comprar o a la consulta del médico. El resto del tiempo lo pasaba en casa junto a mi marido. Él me necesitaba para todo". Una situación así, sin duda, supone un desgaste físico y emocional del que poco se habla. "Si bien la salud de los ex cuidadores es mejor que la de los cuidadores en activo, es peor que la de la población general", según ponen de manifiesto los resultados del estudio, desarrollado por expertos de la Federación Alzheimer España (FAE) y por el departamento de Psicología Clínica de la Universidad Complutense de Madrid, que alertan también de la afectación psicológica y física de los excuidadores. De hecho, el 30% continúa tomando psicofármacos para la ansiedad y la depresión. En muchos de los casos, explican los expertos responsables del trabajo, cuando se institucionalizaba al familiar, "se acentuaban los sentimientos de culpabilidad, ansiedad y los síntomas de depresión en los ex cuidadores". Dolores de espalda En cuanto a la repercusión física, "muchos cuidadores somatizan sus problemas psicológicos y su estrés y aparecen migrañas, dolor de espalda, palpitaciones, insomnio...", afirma Jacques Selmès, secretario de la FAE y ex presidente de Alzheimer Europe. Así le ocurrió a Carmina, que poco después de la muerte de su marido tuvo que ser ingresada en el hospital. "Sufrí un bloqueo emocional nervioso. Tenía unas migrañas y un agotamiento muy fuertes". Dada la afectación que esta difícil tarea tiene sobre la salud del cuidador, es importante trabajar "en un apoyo psicológico específico", señalan los especialistas. Teniendo en cuenta que muchos de los cuidadores tienen idea negativas, "hay técnicas que podemos mostrarles para transformarlas en positivas. Esto hará que tenga una percepción distinta de la misma situación". Existen cursillos y terapias de grupo que pueden ayudar a los cuidadores y también a afrontar la muerte del enfermo al que han dedicado los últimos años. "Es un duelo muy específico, propio de esta enfermedad, que empieza incluso antes del fallecimiento, cuando comienza el aislamiento del enfermo", señalan los artífices del estudio. Se trata de una labor dura y también reconfortante. "El 54% de los encuestados se muestra satisfecho y afirma que volvería a hacerlo". Carmina lo corrobora. "Sé que a él no le hubiera gustado estar en una residencia. Me alegro de haber estado con él hasta el final".
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21/01/2011
El 33% de mujeres considera la red de contactos personales el método más efectivo para encontrar el primer empleo tras su titulación
El Instituto de la Mujer ha realizado el estudio “Acceso al mercado laboral de las tituladas superiores en España: Empleabilidad y cualificación”, con el fin de analizar la situación de las mujeres con titulación superior en el acceso y primeras experiencias en el mercado laboral, durante los tres primeros años desde la finalización de sus estudios. Esta investigación, además de cuantificar el número de tituladas/os universitarias/os que realizan opciones de búsqueda activa de empleo o el número de mujeres que eligen prolongar las acciones formativas u otro tipo de actividades, da a conocer el tiempo medio de consecución de un empleo, los itinerarios de inserción laboral o la forma de acceso, entre otras cuestiones. METODOLOGÍA Para la realización de este estudio, cuyo trabajo de campo se ha llevado a cabo entre los meses de enero a mayo de 2008, se han utilizado los datos de una encuesta realizada con una muestra de 400 mujeres y 400 hombres jóvenes y residentes en España, que habían obtenido su licenciatura durante los tres años anteriores a la elaboración del estudio, y cinco grupos de discusión para profundizar en la información de carácter cuantitativo, aprovechando las experiencias de sus componentes, a través de las ventajas que ofrecen las dinámicas grupales. Estos grupos de discusión estaban compuestos por tituladas superiores trabajadoras y paradas o en proceso de inserción al mercado laboral; de expertos/as en inserción laboral (departamentos de recursos humanos, selección de personal de etts., etc..) y de agentes de intermediación laboral. PRINCIPALES RESULTADOS Presencia de las tituladas Existen más mujeres universitarias que hombres en el periodo revisado y las diferencias en la orientación profesional hacia distintos tipos de carreras reflejan un cierto sesgo de género. Las diferencias de género se aprecian en el tipo de carrera solicitada. En el 48,5% de las personas nuevas matriculadas en licenciaturas el porcentaje de mujeres es del 30%, un 12% más que el porcentaje de hombres. De las que optan por carreras de tres años, también el porcentaje de mujeres es superior al de los hombres, tres de cada cuatro son mujeres, un 17%. En el caso de Arquitectura e Ingenierías Técnicas, la proporción se invierte, siendo varones tres de cada cuatro. En Arquitectura e Ingenierías superiores, sólo un tercio del alumnado son mujeres. Perfil sociodemográfico El perfil de las mujeres que terminaron su titulación es el de solteras, que viven en casa de sus padres o con sus parejas, que no tienen hijos y mayoritariamente con ingresos, aunque suelen contar con la ayuda de otros. La dificultad de acceder a una vivienda, junto a otros factores como la escasez de ingresos, provocan que una de cada dos personas encuestadas continúe viviendo con sus padres y sólo el 13% vivan lo hagan solas en su hogar. Menos de la mitad, un 47%, viven sólo de sus ingresos. Perspectivas de carrera profesional En la elección de carrera, la vocación es el aspecto más tenido en cuenta, pero se han considerado otros elementos relacionados con la práctica profesional y la retribución económica. La mayor parte de las tituladas se muestran satisfechas con las carreras que estudiaron, el 49% satisfecha y el 39% muy satisfecha. Entre las valoraciones negativas, solo un 2,2% se encuentra insatisfecha con la titulación obtenida. Opciones de ampliación de estudios Las opciones de las tituladas al terminar sus estudios son buscar trabajo (61%), continuar con el que tenían mientras que estudiaban (30%), realizar prácticas en empresas (22,5%), estudiar oposiciones (20%) y estudiar un postgrado (17%). En relación a las expectativas y objetivos laborales, el 54% de encuestadas optan por completar la formación universitaria con otras modalidades de formación. En este sentido, idiomas es la más demandada, con un 25%, seguida de la realización de un master, elegida por un 12% y los cursos de doctorado y especialización, por un 5% y 4% respectivamente. Las tituladas y la búsqueda de empleo En la elección del primer empleo, la necesidad de un trabajo o la falta de opciones pueden influir en que las tituladas escojan el primer empleo que encuentren, y mientras están trabajando, realicen búsquedas más acordes con su titulación. Sin embargo, cuando escogieron su empleo actual, aspectos que antes no tenían en cuenta, como la relación del trabajo con la titulación, la importancia de la empresa en el sector, el salario o las posibilidades de ascenso, ahora si la tiene. De hecho, para una de cada cinco tituladas, el 21%, estos motivos influyeron en la elección de su empleo actual. Los métodos de búsqueda activa de empleo Un 59% de las tituladas buscó su primer empleo a través del envío directo del currículum a las empresas, un 55% lo hizo mediante la red de contactos personales, mientras que un 33,1% utilizó Internet y un 29,7% respondió a las ofertas publicadas en prensa. En lo que se refiere al empleo en el momento de la encuesta, el envío del currículum es el método utilizado por el 48% de tituladas, seguido de la red de contactos, un 47%. Internet es el tercer sistema utilizado por un 24%, y una de cada cinco, un 20%, buscó su empleo actual respondiendo anuncios en prensa. Los Colegios Profesionales, las Empresas de Trabajo Temporal o las oficinas del INEM se utilizan en menor medida. En cuanto a cuál de los métodos ha sido más efectivo para encontrar el primer empleo, el 33% consideran que la red de contactos personales, el 26% el envío del currículum a la empresa. Los menos eficaces han resultado ser la inscripción en una bolsa de empleo de la universidad (6,9%) o en una oficina de empleo pública (el 2,9%) y montar su propio negocio (1,1%). El principal motivo por el que las tituladas han cambiado de trabajo fue la finalización de su contrato, en el de un 43%, seguido de la baja voluntaria, en un 36 %. Principales requisitos para acceder al empleo En el acceso al primer empleo, a un 16,5% de la muestra no le exigieron ningún requerimiento específico relacionado con conocimientos. La titulación universitaria fue el principal requerimiento en un 33% de los casos. También se valoraron muy positivamente la informática, en un 20%, los idiomas, en un 13% y la experiencia, en un 10%. En el empleo actual, el primer requerimiento exigido para el 40% ha sido la titulación, seguido por la informática para el 25,4% y el dominio de idiomas y la especialización (postgrado o master), para el 13%. Para el 41% de las encuestadas, los conocimientos recibidos en la universidad han contribuido mucho al desarrollo de estos requerimientos. Para el 35% bastante, para el 14% han aportado poco y para el 10% la aportación ha sido nula. Las habilidades y destrezas más demandadas, en opinión de las tituladas han sido, con un 28%, las habilidades directivas, en segundo lugar, el 27%, las relacionadas con la capacidad de trabajar en equipo, en tercero, el 21%, las específicas asociadas al puesto. También se han valorado la capacidad de aprender o reciclarse, un 16% y las habilidades sociales, con un 7%, cada vez más importantes en un mercado laboral globalizado. En cuanto a la contribución de las titulaciones a las habilidades y destrezas, señalar que, para tres cuartas partes de la muestra de tituladas, el 74%, los conocimientos recibidos en la universidad han contribuido al desarrollo de estas habilidades. Adecuación del empleo a la titulación y modos de contrato El primer empleo de la mitad de las tituladas, estaba relacionado con su titulación, para el 31% muy relacionado y para el 19% algo relacionado. Por el contrario, para el 33%, su primer empleo no tuvo ninguna relación con su titulación y para el 7,4% estuvo poco relacionado. Respecto a los tipos de contrato, los primeros empleos para más de la mitad de las encuestadas, el 67%, han sido de tipo eventual. Un 14% tuvieron contratos en prácticas, para el 10% el contrato fue indefinido, el 2,9% estuvo sin contrato y el 6,9% optó por trabajar como autónomas. En el caso de los primeros empleos de titulados, el porcentaje de los que tienen contrato temporal fue del 65%; en prácticas, el 20%; contrato indefinido, el 8%; sin contrato el 3,4% y autónomos el 2,7%. En los empleos actuales, el tipo de contrato ha variado con respecto al del primer empleo. Se produce un aumento en el indefinido, a la vez que el porcentaje de contratos temporales se reduce prácticamente a la mitad. Aunque en el caso de las tituladas continúa siendo superior el porcentaje de las que tienen contrato temporal, el 39%, frente a las que tienen contrato indefinido, el 37%. Tipos de jornada Con respecto al tipo de jornada del primer empleo, más de la mitad de personas tituladas, un 63% de ellos y un 59% de ellas, trabajaron con jornada completa, de 40 o más horas. La parcialidad afecta más a las mujeres, ya que en el intervalo de 30-39 horas semanales, el porcentaje de titulados fue del 17% y el de las tituladas del 11%. En los de 20-29 horas, las tituladas fueron el 22% y el 14% los titulados y, por último en el de 10-19 horas, el 7% de tituladas y 5% de titulados.
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21/01/2011
Las mujeres rurales se enfrentan a una creciente desigualdad
FAO. Un reciente informe elaborado por diversos organismos de la ONU sobre las consideraciones de género en el trabajo agrícola indica que las mujeres obtienen todavía menos beneficios del empleo rural y se enfrentan a nuevas dificultades debido a la actual crisis económica y alimentaria. El informe, Gender dimensions of agricultural and rural employment: Differentiated pathways out of poverty (Dimensiones de género en el empleo agrícola y rural. Vías diferenciadas para salir de la pobreza), señala que "a pesar de que la desigualdad de género varía de forma considerable entre las diferentes regiones y sectores, existe la evidencia de que, a nivel global, las mujeres obtienen un menor beneficio del empleo rural -ya sea en un trabajo asalariado o por cuenta propia- que los hombres". Al mismo tiempo, se indica que además de otros desafíos relacionados con las desigualdades de género en el empleo rural, "la reciente crisis económica y financiera ha ralentizado el proceso hacia una mayor igualdad de género" y el trabajo digno para las mujeres en las zonas agrícolas y rurales en los últimos años. "Con la pérdida de empleos y los recortes en el gasto en infraestructuras y servicios sociales, se ha intensificado la carga de las mujeres para cuidar a otras personas y el trabajo no renumerado, con lo que su contribución financiera a la seguridad alimentaria familiar disminuirá", señala el informe. "La situación es especialmente grave en el caso de los hogares encabezados por mujeres", advierte. El documento cita también la migración y la feminización de las actividades rurales, el comercio internacional y la diversificación de la economía rural y el trabajo infantil como otras de las cuestiones y tendencias que afectan a las mujeres empleadas en labores agrícolas. Realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), este estudio reúne las últimas ideas sobre la dimensión de género del trabajo agrícola y rural, y busca promover el debate sobre la importancia de las mujeres en el crecimiento de la economía rural y la mitigación de la pobreza. Igualmente se señala que algunos factores que pueden empujar a las mujeres a una situación de desventaja económica son: el empleo (ocupación y tarea), segmentación (las mujeres se emplean de forma desproporcionada en empleos de baja calidad), la diferencia salarial entre hombres y mujeres y el número menor de horas de trabajo renumerado, pero en conjunto con una mayor carga de trabajo. Como ejemplo, el informe asegura que "es interesante observar que el 90 por ciento de la diferencia de salarios por razón de sexo en los países desarrollados o en desarrollo no puede justificarse: en otras palabras, debe atribuirse a una discriminación por cuestión de género". Los autores demuestran que las mujeres sufren una discriminación que limita tanto su productividad económica como su desarrollo a nivel personal. Las mujeres necesitan tener acceso a la educación, formación, crédito, mercados, ayuda técnica y protección del empleo. Necesitan un acceso equitativo y seguro a la tierra y otros activos. Y requieren también "capital social", incluyendo la capacidad de participar de forma igualitaria con los hombres en las organizaciones campesinas. Con estas ventajas (que los hombres disfrutan desde hace tiempo), las mujeres pueden incrementar su contribución al desarrollo nacional y la reducción de la pobreza. El 70 por ciento de los 1 400 millones de personas en situación de extrema pobreza que hay en el mundo en desarrollo, viven en zonas rurales. De este modo, aumentar la participación de las mujeres rurales en la economía es crucial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Entre las diversas conclusiones del informe, destacan: • La enorme contribución económica del trabajo no remunerado debe ser reconocida, y hay que tomar medidas para reducir y redistribuir la carga del trabajo doméstico. • Los programas de trabajo en obras públicas pueden apoyar la igualdad de género en el empleo rural, en especial si los beneficiarios participan realmente en su diseño. • Promover la educación femenina de calidad en las áreas rurales y reducir las diferencias de género en la enseñanza primaria y secundaria mejorará el acceso de la mujer a empleos dignos. • Las exportaciones tradicionales no agrícolas pueden generar empleo de calidad para mujeres y hombres, pero las mujeres en particular son vulnerables a un cumplimiento poco estricto de las normas de trabajo. • Un paquete de medidas de políticas complementarias sería necesario para hacer frente a las numerosas diferencias de género en el empleo rural. Las medidas deberían incluir las reformas legales para promover la igualdad de género, las redes de protección social, la ayuda a las organizaciones que apoyan a los campesinos, mujeres y jóvenes, los programas de atención infantil, educación y un mejor acceso a la información y los mercados laborales. La piedra angular del análisis del informe es el Programa de trabajo decente de Naciones Unidas, centrado en mejores empleos, protección social, la aplicación universal de los estándares laborales y la promoción de instituciones rurales equitativas.
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20/01/2011
Cómo deben los periodistas informar sobre la violencia contra la mujer en la pareja para no caer en el sensacionalismo
El 60% de los españoles considera poco objetivo y sensacionalista el tratamiento que los medios de comunicación dan a la violencia de género. Mientras, más del 85% de los profesionales de la información y la comunicación cree que la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja constituye un delito contra los Derechos Humanos. Ambas conclusiones parecen contradictorias. Se desprenden de sendas encuestas sin precedente en España sobre el tratamiento que los medios de comunicación dan al problema de la violencia de género. 1. La primera, a los profesionales de la información y la comunicación, en la que han participado casi mil periodistas de todos los medios, de todo el país y de las más diversas categorías; 2. la segunda, realizada a 1.200 ciudadanos, en colaboración con el Ministerio de Igualdad. El profesor José Sanmartín, vicepresidente de honor del Centro Reina Sofía y rector de la Universidad Internacional Valenciana, y su equipo han supervisado y han elaborado los capítulos sobre los conceptos científicos. Del cruce de datos de ambas encuestas, se concluye: • El 55,6% de los profesionales cree que la forma de dar la información sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja puede contribuir a que se produzcan casos similares frente al 61,5% que lo piensa en la sociedad española. • El 8,8% de los profesionales considera que los medios de comunicación prestan demasiada atención a los casos de violencia contra la mujer en las relaciones de pareja magnificando la situación, mientras que en la sociedad están de acuerdo con esta afirmación el 17,5% de los encuestados. • El 87,4% de los profesionales considera que no es igualitario el trato que se da a las noticias_ant referidas a sentencias o medidas disciplinarias a maltratadores que el que se da a los casos de violencia; mientras que, entre la sociedad lo piensa así el 61,3%. • El 59,9% de los profesionales cree que las descripciones del modus operandi y los detalles de los crímenes no deben aparecer en la noticia, mientras que en la sociedad lo piensan el 80,2% de los entrevistados. • El 62,4% de los profesionales cree muy relevante publicar en las informaciones si el presunto agresor se ha suicidado o lo ha intentado, mientras que en la sociedad lo consideran relevante el 18,2% de los encuestados. • El 95,6% de los profesionales considera que las informaciones sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja deberían publicar noticias_ant positivas sobre mujeres que salen del círculo de la violencia, mientras que en la sociedad lo creen el 80,7%. Los profesionales de los medios de comunicación deberían tener en cuenta la percepción que dicen tener los ciudadanos de su trabajo diario sobre la violencia de género. Casi la mitad de los encuestados considera que: "los medios de comunicación deben servir para prevenir la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja y que deberían publicar noticias_ant positivas sobre mujeres que salen del círculo de la violencia". Entre las consideraciones, donde no hay diferencias notables en las apreciaciones por cuestión de edad y, lo que es más destacable, ni contradicciones excesivas por cuestión de sexo, destaca que de cada 10 personas encuestadas: • 6 consideran que los medios de comunicación influyen mucho en el conocimiento de lo que sucede y en la creación de opinión en la sociedad. • 6 ven la televisión todos los días o casi todos los días, mientras que 4 escuchan la radio y 4 leen uno o varios periódicos o se conectan a internet. • 6 creen que el tratamiento que los medios de comunicación dan a la violencia de género es poco objetivo. Sobre la televisión: • 7 dicen que su conocimiento de la violencia de género procede en primer lugar de la televisión • 8 piensan que la televisión es el medio de comunicación que trata la violencia de género de forma más sensacionalista y casi 9 consideran que es el medio más eficaz para luchar contra la violencia de género. Sobre la información de violencia de género: • 8 creen que los medios de comunicación deberían estar obligados al seguimiento de una normativa específica en el caso de violencia de género. • 7 creen que es necesario que los medios de comunicación cuenten con periodistas especializados en violencia de género. • 7 creen que los profesionales de la comunicación deben recibir una formación especializada sobre violencia de género en universidades y escuelas. Cómo informar sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja es un trabajo elaborado por y para periodistas, dirigido por Javier Fernández Arribas y coordinado por Myriam Noblejas, con la colaboración del Centro Reina Sofía y de la Universidad Internacional Valenciana. Durante la presentación del informe, en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, el delegado del Gobierno contra la violencia de género, Miguel Lorente, ha destacado el valor de esta iniciativa en un momento "de claro-oscuros en torno a la violencia de género". En su opinión se trata de un fenómeno que no se valora adecuadamente porque "si en España hubiera 70 muertos al año en cualquier otro sector de la población, todo el país estaría protestando en la calle". Como ejemplo, resalta los asesinatos de joyeros o taxistas. Lorente ha llamado la atención a los medios de comunicación en el manejo de las imágenes porque pueden contribuir a lo que denomina "efecto paso a la acción", es decir, cuando un agresor está pensando en asesinar a su mujer y se reafirma en su idea al contemplar en televisión, los efectos de una mujer asesinada por su pareja o de los familiares de la víctima llorando. El delegado del gobierno contra la violencia de género ha señalado que en 2010 se detectaron cinco períodos de concentración de homicidios de mujeres frente a los tres registrados en 2008, un dato, dice, para la preocupación. Defiende, no obstante, la eficacia de la Ley Integral que acaba de cumplir seis años y que ha hecho disminuir un 6,3% el número de mujeres asesinadas. Hoy, en España, asegura, hay 95.000 mujeres protegidas y 5.000 agresores en prisión, 2.000 de ellos, exclusivamente por violencia de género. Lorente cree que "sin Ley Integral estaríamos hablando de más de cien mujeres muertas al año". El profesor José Sanmartín, vicepresidente el Centro Reina Sofía y rector de la Universidad Internacional Valenciana, ha destacado el papel de los medios de comunicación en los últimos años para dar visibilidad a un problema que constituye "un atentado contra los Derechos Humanos. Han sido los periodistas los que han obligado a los políticos a incorporar la violencia de género en su agenda" Sanmartín ha llamado la atención sobre los peligros de una mala información sobre la violencia de género que pueda provocar, además de imitación en los agresores, la insensibilización en la sociedad respecto a este problema. El director del informe, Javier Fernández Arribas, y la coordinadora, Myriam Noblejas, han destacado la participación de un millar de periodistas de toda España en la elaboración de un trabajo que "debe servir para mejorar el trabajo periodístico sobre un asunto que representa una lacra social en España". Cómo informar sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja, pretende servir de referencia y orientación, mover a una reflexión constructiva sobre el estado de la cuestión en la actualidad y la forma en la que los periodistas debemos enfrentarnos a un fenómeno que, si no nuevo, nos ha dejado el año pasado 71 víctimas mortales y miles de afectados. Para ello, Arribas y Noblejas han contado con la colaboración y la supervisión científica y conceptual del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, de expertos y catedráticos de comunicación y de periodistas que han vivido en carne propia la cobertura de casos como el de Ana Orantes, Svletana Orlova o Silvyna Bassari, sin olvidar que hay realidades, más allá de la de España, donde la violencia contra la mujer alcanza niveles de pandemia, como Ciudad Juárez, Afganistán, Irán o República Democrática del Congo. El trabajo repasa también la legislación vigente sobre la materia y los códigos deontológicos e intentos de autorregulación en el seno de la propia profesión llevados a cabo en los últimos años. Este trabajo ha sido posible gracias al patrocinio de Renfe, la Fundación ICO, Bancaja, la colaboración del Ministerio de Igualdad, de la Universidad Internacional Valenciana y de la Asociación de la Prensa de Madrid y con la coordinación de la Escuela de Periodismo y Comunicación.
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