OPINIÓN AMFAR
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Agricultoras y ganaderas durante la pandemia del COVID-19
29/04/2020 TERE ANTóN (Presidenta de AMFAR Alicante)

Se estima que en los pueblos y pedanías de las áreas rurales de la provincia de Alicante viven alrededor de 145.720 mujeres. Entre este colectivo, nos encontramos las agricultoras, que durante estos días nos estamos dejando la piel para cumplir con una labor fundamental. Codo con codo con el hombre, trabajamos al frente de las explotaciones para conseguir y proporcionar a la sociedad alimentos de calidad. Nos sentimos a gusto de poder hacerlo, estamos cumpliendo con nuestra función.

La demanda interna de los productos agrarios se ha incrementado. Al principio de declararse la epidemia, este aumento fue aún mayor. El estado de nerviosismo que nos invadió a todos al principio del Estado de Alarma, provocó colas interminables y grandes aglomeraciones en los supermercados. Entonces las agricultoras y los agricultores de la provincia de Alicante, así como las ganaderas y los ganaderos de nuestro territorio, hicimos un llamamiento a la tranquilidad. Defendimos que éramos capaces de abastecer a todos y que no habría faltas de suministro. Así ha quedado demostrado.

Nuestro sector agrario parece que hoy se quiere y valora un poquito más. En la actualidad, en los campos de la provincia de Alicante, se están recolectando coliflores, alcachofas, nísperos… Se están terminando campañas como la de los cítricos y ya se están preparando las próximas plantaciones de verano y cultivos como la de los pepinos, tomates, melones, cerezas, brevas e higos,… Estos productos de calidad los encontramos en las tiendas de cercanía y comercios locales. Adquiriendo las frutas y verduras de estas tiendas no solo compramos productos sanos en los que se cumplen todas las normas de trazabilidad y calidad alimentaria, también alentamos y ayudamos a los agricultores de nuestros municipios y contribuimos a generar empleo cerca nuestro.

Nos hemos dado cuenta también de lo importante que es no depender de terceros países, que en estos momentos de angustia nos han dado gato por liebre.  Hemos comprendido que es fundamental ser autosuficientes en temas tan importantes como el de la alimentación o la sanidad. Si bien, todos los agricultores y ganaderos nos pusimos al píe del cañón y a no dejar de trabajar para que no nos faltará de nada en la mesa, el no encontrar alcohol para desinfectar, mascarillas sanitarias para prevenir posibles contagios,… ha sido duro. También nos permitió agilizar el ingenio.

Como las mujeres del campo sabemos hacer prácticamente de todo y nos hemos acostumbrado a depender más de nosotras mismas, al no tener siempre todos los servicios cerca, tras terminar el cuidado de nuestros cultivos, nos pusimos a tejer mascarillas. Las hemos cosido para nosotras mismas, para nuestros seres queridos y también para vecinos, e, incluso,  profesionales de la seguridad que al principio también tuvieron carencia de estos medios. Por destacar un ejemplo, nuestra amiga Paqui Gomis de Elche, muy ingeniosa y premiada por elaborar con sus manos hermosos productos, incluidos sus famosos belenes de Navidad con materiales reciclables, hizo 80 mascarillas para 40 agentes de policía. Así, al menos, al llegar a casa podían lavar una de ellas y emplear la otra al día siguiente.

Para sacar adelante estos productos para prevenir enfermedades, hemos realizado pruebas de todo tipo, pulverizado agua y gases sobre los tejidos de fuera para comprobar que no entraban en contacto con nuestra piel. Para ser lo más eficientes posible, preguntamos a enfermeros y sanitarios cómo confeccionar estas mascarillas caseras. Sin que haya grandes expertos en la materia, una buena forma es contar con un tejido impermeable y transpirable en la parte exterior, algodón en el centro y otra tela agradable en el interior, que es la que irá sobre nuestra piel.

Así es como las mujeres agricultoras de la provincia de Alicante pasamos la crisis. Afrontamos muchas pérdidas, mientras destinamos mucho esfuerzo en nuestro trabajo. Si por la mañana, trabajamos en la explotación; a mediodía y por la noche cocinamos y por la tarde o los días de descanso, tejemos mascarillas. Esta crisis nos está poniendo a prueba a todos, y vuelve a demostrar la entereza, integridad y fortaleza de los hombres y mujeres, incluidas quienes cada día trabajamos la tierra para generar los alimentos sanos que tanto nos unen en familia y tanto celebramos tener en estos días de mucho confinamiento en casa y poca y limitada salida al exterior para evitar contagios.

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DÍA MUNDIAL DE LA MUJER RURAL
15/10/2017 TERE ANTóN (Presidenta de AMFAR Alicante)

Este 15 de octubre, se nos presenta la mejor ocasión para concienciar de la importancia real que tiene la Mujer Rural y lo necesaria que es en la explotación y la empresa familiar agraria. Todas nosotras luchamos cada día (llueva, haga calor o frío, sea laborable o festivo) por nuestro entorno y modo de vida. Planificamos los cultivos, sembramos, regamos, labramos la tierra y desarrollamos, incluso, las funciones de contabilidad y gestión de la empresa. La aportación que realizamos en las pedanías es tan importante que podríamos decir que nosotras solas representamos las dos patas de una mesa.

Fácil, cada vez lo tenemos menos. Somos conscientes de que las cuencas de España se sitúan por debajo de los límites deseados. Sufrimos el problema hídrico y el de los bajos precios en origen. La escasez que padece la provincia dificulta que podamos desarrollar nuestras plantaciones tal y como podríamos si contáramos con los recursos hídricos suficientes. Los kilos de frutas y hortalizas que conseguimos son menos, mientras que el agua, como el resto de los productos agrarios como las semillas, son año tras año más caros.

Pese a todas las dificultades, la inestimable contribución que realizamos para el desarrollo y la protección del medio ambiente es evidente. Las mujeres tenemos una gran capacidad para gestionar la casa, la empresa y para abordar problemas medioambientales. Tomamos decisiones sobre el uso de los recursos y las inversiones priorizando el interés y bienestar de nuestros hijos, familias y, al final, de comunidades enteras.

Alimentamos, con los cultivos, leche y carne que obtenemos, a toda Europa y, por supuesto, a nuestros hijos. Somos el Sector Primario y poco se nos valora y reconoce. Además de trabajar en el campo, las mujeres rurales llevamos la casa, sacamos la familia adelante. No comprendo como todavía sigue diciéndose “no trabaja, es ama de casa”. ¡Con el tiempo y dedicación que conlleva hacerlo y la importancia que estas tareas tienen!

Así, si en la ciudad queda un trabajo que realizar para conseguir la igualdad de oportunidades y que se visualice la importantísima labor de la mujer, en el área rural todavía nos queda más camino. Saberse se sabe, pero debe reconocerse mucho más. No ayudamos al marido, estamos en todo. Como mínimo y, en general, el 50% de lo que generamos es gracias a los dos. Siempre he defendido que primero nos lo tenemos que creer nosotras mismas. 

Por ello, desde la Asociación de Mujeres y Familias de Ámbito Rural (Amfar Alicante) desarrollamos jornadas sobre empoderamiento, charlas de autoestima, colaborando con importantes psicólogas y especialistas en este tema.

Apoyando a la Mujer Rural, por supuesto, también se contribuye a frenar el despoblamiento de los pueblos. Si la mujer se marcha fuera en busca de más oportunidades, este hecho arrastra a toda la familia. Por ello, deben impulsarse las medidas necesarias. Algunas muy importantes hacen referencia a las infraestructuras. Falta más transporte público y mejores vías de comunicación. Tenemos que conectarnos diariamente a Internet, cuando en muchos puntos de las ciudades no se puede. En los municipios de montaña todavía encontramos más dificultades.

También la seguridad es importante. Recuerdo cuando en los campos y en la huerta, dejábamos las puertas de los coches abiertas, no teníamos miedo. Después, empezamos a sufrir continuas oleadas de robos. En los últimos años hemos visto que se ha reforzado la seguridad. Vemos más coches de la Policía Local, Nacional o la Guardia Civil pasar por nuestras pedanías. Esta labor no debe abandonarse e incluso urge reforzarla. Muchas veces estamos solas en los bancales y fincas. Por ello, el riesgo para las personas es mucho más grande.

En resumidas cuentas, en Amfar Alicante seguiremos trabajando para apoyaros, para que se cubran nuestras necesidades y para que nuestra presencia y trabajo sea cada día más valorado. Seguir adelante y no os canséis. Vuestra labor es fundamental. Felicidades por vuestro trabajo y, por supuesto, en este Día Internacional de la Mujer Rural.

 

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Por la igualdad
08/03/2013 TERE ANTóN (Presidenta de AMFAR Alicante)
Las mujeres que vivimos y trabajamos en las zonas rurales de la provincia de Alicante también atravesamos por momentos difíciles en estos tiempos de crisis económica. Sin embargo, estamos demostrando nuestro potencial para dar respuesta al estancamiento económico y a la difícil situación que atraviesa el sector agrario. Por ello, debemos reivindicar que el futuro de las pedanías, puede mejorar si se apoya a las mujeres emprendedoras para que puedan abrir ‘nuevas puertas’, incidiendo en la importancia del papel que juegan y en su potencial para diversificar la economía y favorecer un mayor desarrollo. Pese a que somos verdaderas economistas familiares, cada vez resulta más complicado cuadrar las cuentas. Estas capacidades las trasladamos a las empresas agrícolas y ganaderas en las que trabajamos. Por ello, debemos seguir luchando hasta que se nos reconozca nuestro inestimable papel en el desarrollo de nuestra sociedad. Una de nuestras reivindicaciones tuvo su fruto en 2012, año en el que aprobaron que podamos ser cotitulares de las entidades que gestionamos junto a nuestros maridos. Además pretendemos que la mujer rural pueda acceder a las mismas oportunidades que si viviera en la ciudad. Para ello, es necesario que los servicios de proximidad estén disponibles en las zonas rurales, ya que tenemos derecho a gozar de las mismas prestaciones, independientemente del lugar donde uno resida. En materia de igualdad, también afrontamos recortes que suponen la evaporación de los compromisos políticos con los derechos de las mujeres y que conllevan un aumento de la brecha entre hombres y mujeres. Así, aunque hemos conseguido avances y aportamos mucho, los hombres continúan desempeñando una posición de dominio. Como ya afirmamos en las jornadas La Mujer Rural en el Siglo XXI, celebradas el pasado 10 de noviembre en Benidorm, recordad que las precursoras de la agricultura fuimos nosotras, mientras que ellos salían de la cueva para ir de caza. Además, nuestra mayor presencia, contribuye a fortalecer la maltrecha economía. Estoy convencida de ello, pero para conseguirlo, debemos ser conscientes de la importancia familiar y laboral que poseemos. ¡Somos imprescindibles! Nosotras mismas debemos reconocerlo, creérnoslo y recordarlo todos los días. De lo contrario, cómo pretendemos que se nos respete como corresponde y se nos escuche y tenga en cuenta como debiera. Este concepto, no justifica en modo alguno a los hombres que, cegados por la falta de inteligencia y valores, no entienden la importancia que posee la mujer, ni les ofrecen las oportunidades que merecen y lamentablemente siguen en sus manos. No voy a decir que no hayamos avanzado. De hecho, cada vez más mujeres creen en estas premisas, cuando las de nuestras madres y abuelas eran bien contrarias. El campo está viviendo una auténtica revolución social a favor de los derechos de la mujer. Sin embargo, aún nos quedan objetivos y sueños por alcanzar, que no podemos dejar a un lado. Para alcanzar lo que realmente queremos, primero debemos reconocer los obstáculos que nos impiden realizar nuestros objetivos. Y una de las vías para conseguirlo y que desde Amfar fomentamos es el asociacionismo y auto empleo. Por todos estos motivos y aunque pueda sonar paradójico por los problemas que afrontamos, no es momento para quejas. Apoyarnos en lo bueno y seguir peleando para cambiar lo malo, es una actitud más responsable y provechosa que la del lamento y el cansancio. Las mujeres debemos dedicarnos más tiempo a nosotras mismas. Independientemente de la edad que tengamos, hoy más que nunca, debemos trabajar con fuerza e ilusión porque 2013 no se ha presentado fácil, pero si luchamos sin descanso es más probable que los acontecimientos que devengan, sean más propicios. Por todo ello, quiero animar a todas las mujeres y trabajadoras del campo a luchar con todas sus fuerzas para abrirse camino. Entre todas, construiremos una sociedad mejor.
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Madres del campo
17/05/2011 TERE ANTóN (Presidenta de AMFAR Alicante)
Si en la sociedad civil hablamos de que todavía persisten las desigualdades entre el hombre y la mujer, en los ámbitos rurales debemos destacar una invisibilidad excesiva en determinados casos. El peso específico del colectivo de las mujeres rurales en la familia y en la explotación familiar no está reconocido. No se percibe más que en determinadas ocasiones, por parte de nuestros maridos y no siempre. A la larga, también los hijos reconocen la importancia del papel que hemos desempeñado a lo largo de sus vidas. Es bonito. Con nuestros madrugones y días de trabajo a la intemperie hasta en festivos como los soñolientos domingos, hemos podido pagarles sus estudios e, incluso, costearles carreras en grandes ciudades. Hemos demostrado una gran perseverancia y ha merecido la pena. Pese a la invisibilidad, desde la Asociación de Mujeres y Familias de Ámbito Rural (Amfar) entendemos que estamos viviendo un momento de cambios, donde la mujer empieza a desempeñar un papel prioritario en todos los ámbitos. Antes sus funciones se limitaban prácticamente a las de peón, hoy ya hay féminas al frente de explotaciones agrarias, mujeres gerentes de empresas de frutas y hortalizas e, incluso presidentas de cooperativas de aceite, vinos,…,… lo que demuestra que la revolución por alcanzar los puestos directivos, aunque más tarde y a un ritmo más lento (debemos reconocerlo), también llegó al campo. Los avances que estamos consiguiendo evidencian hoy más que nunca que necesitamos medidas específicas que se traduzcan en un espaldarazo a las mujeres para acabar con las discriminaciones y potenciar el papel principal que posee en el sector agrario y ganadero, favoreciendo, por supuesto, nuestra implicación en la familia, algo que no debemos perder nunca, por mucho que nos ‘modernicemos’. El trabajo no lo da todo. En estos momentos, se está discutiendo la reforma de la PAC más allá del 2013, horizonte 2020 y verdaderamente echamos en falta medidas concretas, nuevas iniciativas que acentúen el valor y la importancia económica y social que posee la actividad desarrollada por las mujeres y madres del campo. Defender y potenciar las funciones que desempeñan se traduce en consolidar a las que actualmente estamos. Incorporar frescura, nuevas teconologías, formación, innovar, favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar (aunque algunas trabajen en bancales ubicados cerca de sus hogares, el sector agropecuario exige muchas horas de faena),… Introducir estos cambios permitirá potenciar la capacitación del trabajo, lo que además repercutirá en la creación de más empleo, tan necesario en la actualidad. Será beneficioso para todos, pero no hay avances. Seguimos echando en falta medidas concretas para favorecer que nuestra presencia sea más notable en el sector. Las mujeres y madres rurales hemos luchado y trabajado mucho y seguiremos haciéndolo para alcanzar nuestras metas. Siempre lo digo, nos quedan muchos logros por alcanzar y tenemos que estar todas unidas y ‘remar’ en la misma dirección para ir avanzando. Sé que continuaremos logrando mejoras poco a poco. Así ha sido hasta ahora, pero reclamo a las administraciones que apliquen medidas efectivas que nos favorezcan y dejen de hacernos aún más invisibles. En el Día de la Madre debemos rendir a las progenitoras un justo homenaje. Somos las únicas que siempre estamos de manera incondicional. No nos engañemos, el trabajo del padre sigue considerándose más importante. Nuestros actos nos definen como persona y hay que ser honesto y tratar de reconocer la importancia social, laboral, en la agricultura, la ganadería y, por supuesto, en el ámbito familiar que poseen las mujeres. Cuesta mucho esfuerzo mantenerlo todo y, día tras día, lo vamos consiguiendo, así que este homenaje nos lo hemos ganado a pulso. Felicidades.
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