OPINIÓN AMFAR
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Las mujeres ganamos terreno y visibilidad en el sector agrario
30/05/2022 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)

Han pasado tres décadas desde que AMFAR, Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, diera los primeros pasos para constituirse en la principal federación nacional en la defensa de los derechos e intereses de las mujeres rurales españolas. Nuestros objetivos fueron claros desde el principio: que se conociera la realidad de las mujeres rurales, eliminar los obstáculos que les impedían crecer y potenciar que sus ilusiones de futuro fueran una realidad. Los primeros pasos no fueron fáciles, pero confieso que la dificultad engrandecía cada reto a conseguir.

Uno de los principales desafíos de AMFAR fue conseguir que las mujeres vieran reconocido el trabajo que realizaban en las explotaciones agrarias, que ya en los primeros años de nuestra andadura, se registraba sorprendentemente en las estadísticas bajo la calificación de  “extensión de sus labores” de ama de casa. Tres décadas después, en AMFAR celebramos que ¡lo estamos consiguiendo!

Hace unas semanas, conocía los últimos datos del censo agrario que recogía la actualidad del sector agrícola y ganadero español, un sector estratégico, que aporta el 10% al Producto Interior Bruto de España y que genera casi 3 millones de empleos.

Un sector económico en el que las mujeres han conquistando protagonismo a pasos agigantados, aunque de manera silenciosa. Tanto es así, que el número de mujeres que han cogido las riendas como Jefas de Explotación en el sector agrario ha aumentado un 22% en la última década, frente a la presencia de los hombres que, en su papel de Jefes de Explotaciones agrarias, ha descendido un 15% en este mismo periodo de tiempo.

En este sentido, quiero destacar el empuje y la valentía de las mujeres rurales andaluzas, que junto a las mujeres gallegas, asturianas y cántabras se han situado por encima de la media nacional, sobrepasando el porcentaje del 28,6% de mujeres jefas de explotación en comunidades autónomas.

 

 

Las mujeres rurales ganamos terreno, espacio y visibilidad en el sector agrario español. Queda mucho trabajo por hacer y espacio por conquistar, lo sé, pero en la actualidad, nos sentimos orgullosas y presumimos de la trayectoria recorrida por las mujeres rurales españolas en esta última década.

Estas mujeres son ejemplo de fortaleza en un sector tradicionalmente masculinizado y gracias a su tenacidad comienza a cambiar el rumbo hacia un destino más igualitario, en el que las mujeres tenemos mucho que hacer, decir y dar.

Estas mujeres que hoy aplaudimos, se han visto obligadas a enfrentarse a situaciones insólitas, en muchas ocasiones, para conseguir lo que les pertenece por derecho. En este caso, se me viene a la cabeza las dificultades para ver reconocido su trabajo en la explotación agraria. Un obstáculo que AMFAR sorteó consiguiendo la aprobación de la Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias. Una Ley que acaba de cumplir una década, y que gracias a AMFAR vio la luz en el año 2011.

Desde AMFAR hemos reclamado ante el Ministerio de Agricultura que impulsen esta norma, simplificando el procedimiento para conseguir el alta, dándole difusión, y mejorando las ayudas e incentivos económicos para las mujeres, ya que esta Ley es, entre otras, una gran oportunidad para frenar la despoblación, apostando por trabajar en una unidad familiar agraria, generando empleo y fijando población en el ámbito rural. 

Y termino aprovechando estas líneas para demandar el fortalecimiento del compromiso de las administraciones con las mujeres rurales y la igualdad de oportunidades, porque un pueblo sin mujeres, se muere. Las mujeres rurales son vida, dinamismo, innovación y garantía de futuro para nuestros pueblos. Miremos a las políticas de desarrollo rural, a la futura PAC y a nuestros municipios con ojos de mujer y avanzaremos más rápido.

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Urge acabar con la brecha tecnológica que aguarda a nuestras niñas
23/04/2021 ADORACIóN BLANQUE (Presidenta de AMFAR Almería)

Hoy se celebra el Día Internacional de las Niñas en las TIC, una iniciativa impulsada  desde el año 2010, por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones dependiente de  Naciones Unidas.

También en el sector tecnológico las mujeres y las niñas se ven sujetas a situaciones de desigualdad, que hace que algunos hablen incluso de la “brecha tecnológica” que separa a las mujeres y a los hombres en lo que a su participación en el sector tecnológico se refiere.

Hoy la atención la centran las niñas y en las posibilidades que tienen a su alcance en el uso, manejo o participación en un sector que ofrece grandes posibilidades laborales y que está trayendo cambios a nuestra forma de relacionarnos, de vender, de comprar y en definitiva de vivir.

En esta carrera no podemos permitir que nuestras niñas, y especialmente aquellas que viven en zonas rurales, se queden atrás, porque si algo trae la tecnología es la flexibilidad y la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar del mundo, un mundo que avanza a diferentes velocidades. En AMFAR, como asociación que representa a las mujeres del medio rural siempre hemos reivindicado infraestructuras para que nuestros pueblos no mueran y para darles a nuestros negocios rurales una nueva oportunidad, y por eso las nuevas generaciones deben estar formadas para afrontar este salto tecnológico.

Debemos allanar el camino para que nuestras hijas apuesten por quedarse en nuestros pueblos y tengan acceso a la formación y al uso de las TICs. Sólo falta el empujón necesario para que sean las niñas las futuras generadoras de plataformas, y de contenidos que no sean diseñados y dominados sólo por los hombres, y es que la ciencia y la tecnología no deben seguir siendo “cosa de hombres”.

Hace unos días leía algunos datos, apenas el 13% de las mujeres estudian carreras tecnológicas en España, y el sesgo existe y se manifiesta desde muy pequeños, dando la apariencia de normalidad a una situación que no lo es y que no puede seguir siendo así.

No es menos cierto que el ámbito tecnológico se dan ciertos modelos o roles que no hacen sino perpetuar una situación de desigualdad que genera una grieta adicional a la que ya separa a hombres y mujeres por la que tanto estamos trabajando.

Así, en sectores tan “adelantados” como son las TICs resulta las mujeres desde que son niñas están prácticamente ausentes, mucho más que en sectores como puede ser la agricultura y la ganadería, bastante masculinizados de por sí.

De ahí la importancia de reivindicar días como éste, en el que podamos tomar conciencia y trabajar por mejorar el futuro de nuestras niñas, ya que haremos una sociedad mejor, más avanzada y más real que la que actualmente tenemos.

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IV Foro de Mujeres Agroprofesionales
01/04/2021 MARIAN CORBí (Presidenta de AMFAR Valencia)

Jornadas como la del IV Foro de Mujeres Agroprofesionales que tuvo lugar durante el pasado mes de septiembre en Valencia, sirven para dar apoyo y visibilidad a las mujeres que formamos parte del mundo rural y que vivimos en los pueblos. Estos actos ayudan a poner en valor el trabajo y la responsabilidad de las personas que construyen el medio rural, y en especial el papel de la mujer en este ámbito, pero para ello es necesaria la intervención de las instituciones y las empresas del sector agrario, como piezas claves para lograr la igualdad agroalimentaria.

A lo largo de los años las mujeres han ido incorporándose muy poco a poco a ser propietarias y llevar adelante y gestionar empresas agrarias. Este escenario ha tardado mucho en llegar, pero desde hace aproximadamente dos décadas el número de mujeres que han apostado por la agricultura como medio de vida ha ido creciendo exponencialmente y es vital reconocer su valentía en foros como el que fue organizado en Valencia por Siete Agromarketing y ECA Comercio Agrario.

Asimismo, cabe recordar que todas aquellas mujeres que ocupan cargos de responsabilidad en entidades del sector son un referente para las demás mujeres que forman parte del medio rural. No podemos deslindar unas de las otras, tienen que ir juntas de la mano porque las instituciones tienen que escuchar a las personas que viven del campo para saber qué necesidades tienen y en función de lo que se solicita elaborar sus políticas.

Durante el encuentro se abordaron numerosas estrategias para lograr la igualdad entre hombres y mujeres en el sector agroalimentario, desde la comunicación, el uso de la imagen, la educación hasta la conciliación familiar y laboral. Pero, desde AVAMFAR nos hacemos siempre la misma pregunta: cómo podemos vivir dignamente del campo en los pueblos y cómo podemos hacer para que los jóvenes no se vayan. Ahí entra la dura realidad a la que se enfrentan las personas que viven en los pueblos, es decir, a la falta de rentabilidad, a los robos que siguen saliendo impunes, etc.

Todavía hoy las mujeres debemos enfrentarnos a trámites costosos para poder instalar una empresa. A los que se suma la precariedad de las comunicaciones en el medio rural, donde la conexión wifi es muy débil y en un presente en el que la administración pretende que te comuniques con ella de forma online.

Por ello, es realmente necesario que las instituciones, junto a las organizaciones del sector y la gente del medio rural trabajen para lograr revertir esta situación y conseguir que las personas que viven del campo reciban unos precios justos por sus productos. Solo cuando esto sea posible podremos creernos que podemos llegar a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

En este camino es también importante la implicación de Europa que es donde se crea la política agraria común y las normativas del sector. Europa no se cree que somos la agricultura del km 0 y sigue usando este sector primario como moneda de cambio con países terceros. Estamos todos los días denunciando la entrada de productos de países terceros con plagas y hundiendo los precios de los productos autóctonos. Las normativas complican cada vez los tratamientos en los campos para combatir plagas y enfermedades, y en Europa se olvidan que nuestro objetivo es ofrecer seguridad alimentaria y garantía alimentaria.

Afortunadamente, podemos ver que cada vez son más las mujeres que están haciéndose cargo de las explotaciones agrarias de su familia. Son mujeres formadas y preparadas, pero sobre todo tienen ilusión por lo que hacen. La ley de titularidad compartida no fue una buena solución y se deberían buscar alternativas porque es importante poner en valor y reconocer el papel de esas mujeres que han estado trabajando en la sombra y que ahora no pueden acceder a una jubilación digna. Fueron décadas de reivindicación desde AMFAR hasta que se hizo la ley, pero lamentablemente no iba acompañada de presupuesto ninguno, y las administraciones desconocían completamente cuál era la forma de tramitación, por lo que únicamente una minoría de mujeres ha accedido.

En este sentido, desde las organizaciones agrarias y asociaciones de mujeres rurales seguiremos formando e informando sobre todas las herramientas de las que disponen las mujeres para poder gestionar sus explotaciones y su futuro en el sector de forma innovadora y exitosa. Pero en este camino necesitamos del apoyo de la administración con políticas encaminadas a lograr unos precios justos en una actividad económica esencial para mantener vivos los pueblos y ofrecer productos de proximidad a la sociedad.

 

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Las víctimas del mundo rural
01/04/2021 ALMUDENA GUIJARRO (Presidenta de AMFAR Cuenca)

No hace ni un mes que asistimos en Cuenca a uno de los 44 casos de mujeres víctimas de la violencia de género en lo que va de año. Fue el 2 de noviembre, cuando un varón de 48 años quitó la vida a su esposa en el municipio conquense de Villanueva de la Jara. Es sólo un ejemplo de la realidad callada que se vive en muchas localidades de nuestro país y que hace especial mella en el mundo rural. Hay un dato revelador: la totalidad de las víctimas que han fallecido en Castilla-La Mancha por este tipo de violencia procedían del ámbito rural: 4 mujeres y 2 menores. Las estadísticas revelan que el 17% de las mujeres que reconocen haber sido víctimas de malos tratos habitan en el ámbito rural. Su residencia en municipios rurales condiciona su voluntad de vencer el problema, sumiéndolas a menudo en el miedo al rechazo social o a la incomprensión de sus propios vecinos. Además, cuentan con las limitaciones propias de no vivir en una gran urbe a la hora de formalizar la denuncia. Desde AMFAR Cuenca queremos acordarnos hoy de todas esas víctimas calladas que durante décadas se han visto sometidas a la totalidad anulación. Confiamos en que las herramientas que se ponen al servicio de erradicar este gravísimo problema sirvan para poner freno a una situación que lamentablemente sigue siendo noticia todos los meses. En este sentido, valoramos medidas como la Estrategia Nacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres aprobada por el Ministerio de Sanidad y que recoge actuaciones de prevención, de sensibilización, de coordinación institucional y de asistencia a este colectivo de mujeres que están demandando más apoyo y protección. Por primera vez, un plan de este tipo recoge específicamente un apartado dedicado a la mujer rural. También hay que destacar el convenio firmado hace sólo unos días entre la Delegación del Gobierno en C-LM, el Gobierno regional y la Federación de Municipios y Provincias para trabajar en conjunto en la atención a las mujeres rurales que sufren este tipo de violencia. Todas medidas loables pero que sólo dan fruto cuando la iniciativa parte de la propia víctima, dispuesta a romper el silencio. Por eso AMFAR Cuenca reitera su apoyo a todas las mujeres del medio rural y las anima a ser valientes. En nuestra organización encontrarán siempre una mano amiga para dar un paso adelante y acabar con el sufrimiento. Por su parte, ASAJA de Cuenca, se une a la denuncia y recuerda que la organización siempre ha sido sensible a la realidad de la mujer, consiguiendo nuevos logros, como la titularidad compartida en las explotaciones agrarias, que tiendan a mejorar su autonomía y reconozcan su papel en el campo. Una vez más, AMFAR y ASAJA van de la mano en defender a uno de los colectivos más vulnerables: la mujer rural.

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Mujeres Rurales, un ejemplo frente al Covid
31/03/2021 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)

La pandemia del Coronavirus ha condicionado los hábitos y el ritmo de vida de nuestra sociedad. La crisis sanitaria que sufrimos desde hace más de un año ha puesto de manifiesto que las mujeres han sido las más perjudicadas.

 

El punto de partida ya era de desventaja para nosotras. Mayor índice de paro, salarios inferiores y menor independencia económica. Las mujeres encabezábamos el trabajo temporal, dedicando más tiempo a las tareas domésticas y al cuidado de personas dependientes, y las mujeres rurales, en particular, seguían con menos recursos asistenciales y peores infraestructuras.

 

La pandemia ha puesto sobre la mesa por un lado, la fragilidad del modelo asistencial y por otro, la fortaleza de las familias y las mujeres que han soportado mayor peso en la atención de los dependientes del entorno familiar.

 

La crisis sanitaria del Coronavirus no impuso la conciliación ni la corresponsabilidad familiar, impuso el confinamiento, el cuidado de los dependientes, la formación online y el teletrabajo. Y las mujeres rurales volvieron a dar ejemplo, a pesar de las carencias asistenciales y digitales del medio rural.

 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 91,4% de los hogares tienen conexión a internet, un porcentaje que baja hasta el 86,8% cuando centramos la atención en los municipios de menos de 10.000 habitantes. Esto origina una triple brecha digital que queda definida por la desigualdad en función de la ubicación geográfica del municipio, de la edad de la persona usuaria y del tamaño del municipio.

 

Por este motivo, el reto de la brecha digital ha pasado a ser una de las grandes prioridades en AMFAR. El acceso a internet y a las nuevas tecnologías de la comunicación son medidas que deben acometerse con agilidad para garantizar la igualdad de oportunidades de la población rural y evitar una nueva discriminación.

 

 

En estos meses de pandemia, hemos podido constatar que la actividad productiva y las nuevas tecnologías son grandes aliados. La digitalización debe servir para dinamizar el territorio rural poniendo en valor todos los recursos que ofrece cada zona. Si conseguimos este objetivo, podremos conseguir otro gran reto, que es el de combatir la despoblación.

 

En AMFAR nos hemos visto en la obligación de reinventarnos, para continuar prestando los servicios que necesitan nuestras afiliadas y seguimos trabajando en la formación de las mujeres rurales, el emprendimiento, su incorporación al sector agrario, la igualdad de oportunidades, y la lucha contra la violencia de género, entre otros.

 

Quiero agradecer el trabajo de las mujeres rurales en estos meses de pandemia. Ellas han sido el pilar fundamental de las familias. Se han ocupado de que los hijos siguieran su curso escolar, atendiendo a los familiares dependientes, trabajando en el campo, llevando sus pequeños negocios, ofreciendo su solidaridad a los que estaban en primera línea, cosiendo mascarillas o llevando la compra o la comida a quienes más lo necesitaron.

 

Y sobre todo, quiero rendir homenaje a las mujeres rurales y socias que nos han dejado, que ya no están entre nosotras. Mujeres que nos han dejado su ejemplo de que con trabajo se conquistan los derechos y se tumban las discriminaciones.

 

Y acabo con un mensaje de ánimo a las mujeres rurales españolas para que continúen su labor con la fuerza y el coraje que las caracteriza. Nuestra unión nos permitirá salir antes de la crisis sanitaria, social y económica. ¡Juntas lo conseguiremos!.

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Agricultoras y ganaderas durante la pandemia del COVID-19
29/04/2020 TERE ANTóN (Presidenta de AMFAR Alicante)

Se estima que en los pueblos y pedanías de las áreas rurales de la provincia de Alicante viven alrededor de 145.720 mujeres. Entre este colectivo, nos encontramos las agricultoras, que durante estos días nos estamos dejando la piel para cumplir con una labor fundamental. Codo con codo con el hombre, trabajamos al frente de las explotaciones para conseguir y proporcionar a la sociedad alimentos de calidad. Nos sentimos a gusto de poder hacerlo, estamos cumpliendo con nuestra función.

La demanda interna de los productos agrarios se ha incrementado. Al principio de declararse la epidemia, este aumento fue aún mayor. El estado de nerviosismo que nos invadió a todos al principio del Estado de Alarma, provocó colas interminables y grandes aglomeraciones en los supermercados. Entonces las agricultoras y los agricultores de la provincia de Alicante, así como las ganaderas y los ganaderos de nuestro territorio, hicimos un llamamiento a la tranquilidad. Defendimos que éramos capaces de abastecer a todos y que no habría faltas de suministro. Así ha quedado demostrado.

Nuestro sector agrario parece que hoy se quiere y valora un poquito más. En la actualidad, en los campos de la provincia de Alicante, se están recolectando coliflores, alcachofas, nísperos… Se están terminando campañas como la de los cítricos y ya se están preparando las próximas plantaciones de verano y cultivos como la de los pepinos, tomates, melones, cerezas, brevas e higos,… Estos productos de calidad los encontramos en las tiendas de cercanía y comercios locales. Adquiriendo las frutas y verduras de estas tiendas no solo compramos productos sanos en los que se cumplen todas las normas de trazabilidad y calidad alimentaria, también alentamos y ayudamos a los agricultores de nuestros municipios y contribuimos a generar empleo cerca nuestro.

Nos hemos dado cuenta también de lo importante que es no depender de terceros países, que en estos momentos de angustia nos han dado gato por liebre.  Hemos comprendido que es fundamental ser autosuficientes en temas tan importantes como el de la alimentación o la sanidad. Si bien, todos los agricultores y ganaderos nos pusimos al píe del cañón y a no dejar de trabajar para que no nos faltará de nada en la mesa, el no encontrar alcohol para desinfectar, mascarillas sanitarias para prevenir posibles contagios,… ha sido duro. También nos permitió agilizar el ingenio.

Como las mujeres del campo sabemos hacer prácticamente de todo y nos hemos acostumbrado a depender más de nosotras mismas, al no tener siempre todos los servicios cerca, tras terminar el cuidado de nuestros cultivos, nos pusimos a tejer mascarillas. Las hemos cosido para nosotras mismas, para nuestros seres queridos y también para vecinos, e, incluso,  profesionales de la seguridad que al principio también tuvieron carencia de estos medios. Por destacar un ejemplo, nuestra amiga Paqui Gomis de Elche, muy ingeniosa y premiada por elaborar con sus manos hermosos productos, incluidos sus famosos belenes de Navidad con materiales reciclables, hizo 80 mascarillas para 40 agentes de policía. Así, al menos, al llegar a casa podían lavar una de ellas y emplear la otra al día siguiente.

Para sacar adelante estos productos para prevenir enfermedades, hemos realizado pruebas de todo tipo, pulverizado agua y gases sobre los tejidos de fuera para comprobar que no entraban en contacto con nuestra piel. Para ser lo más eficientes posible, preguntamos a enfermeros y sanitarios cómo confeccionar estas mascarillas caseras. Sin que haya grandes expertos en la materia, una buena forma es contar con un tejido impermeable y transpirable en la parte exterior, algodón en el centro y otra tela agradable en el interior, que es la que irá sobre nuestra piel.

Así es como las mujeres agricultoras de la provincia de Alicante pasamos la crisis. Afrontamos muchas pérdidas, mientras destinamos mucho esfuerzo en nuestro trabajo. Si por la mañana, trabajamos en la explotación; a mediodía y por la noche cocinamos y por la tarde o los días de descanso, tejemos mascarillas. Esta crisis nos está poniendo a prueba a todos, y vuelve a demostrar la entereza, integridad y fortaleza de los hombres y mujeres, incluidas quienes cada día trabajamos la tierra para generar los alimentos sanos que tanto nos unen en familia y tanto celebramos tener en estos días de mucho confinamiento en casa y poca y limitada salida al exterior para evitar contagios.

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Nuestros héroes del campo
14/04/2020 LUCíA MARTíN (Comisión Ejecutiva Alianza Rural)

Representamos a los héroes del campo. Y lo decimos orgullosos de poder dar voz a nuestros hombres y mujeres del mundo rural que todos los días se levantan haga frío, calor, viento, lluvia… aterrados por una pandemia mundial y desalentados por una crisis de precios que se suma a la económica que ya tenemos encima. Ellos, cada día se van a cuidar de sus cosechas, a dar de comer a los animales, a mantener nuestras tierras, a abastecer a toda una sociedad; porque en el campo no hay tiempo para el desaliento. Y en estos días, los miramos también a ellos, porque su incansable trabajo hace que todo el pueblo español, urbano y rural, pueda alimentarse sin distinción, mientras ellos ven también enfermar a sus mayores, con la diferencia de no tener los medios y la atención de la que se dispone en las ciudades a las que ellos abastecen.

Estas gentes del mundo rural bien pueden representar los valores de sacrificio, disciplina y compromiso que se inculcan en la formación militar y que silenciosamente, y de forma sencilla y austera, vienen desarrollado a lo largo de toda la historia.

El valor del sacrificio

Sacrificio con su labor, independientemente de las condiciones climatológicas, de su estado de ánimo, o de la situación del país. Disciplina con su trabajo porque las cosechas hay que trabajarlas y los animales deben ser cuidados y alimentados cada día. Y compromiso con una sociedad que depende de su producción para su mantenimiento. Y por si fuera poco, compromiso con el medio ambiente porque estas gentes del campo que suponen un 19% de la población española, a quienes por cierto se les ha silenciado y desatendido, son aquellos que gestionan y mantienen el 80% de nuestro territorio.

Esta crisis sanitaria irremediablemente promueve un cambio en el paradigma social. Un cambio que de nuevo colocará a las personas, su libertad y sus necesidades fundamentales en asunto prioritario en la escala de valores sociales, y esperemos que también, políticos.

Este obligado parón económico y social ha venido cuando más vertiginosamente se vivía, ajenos a que de un día para otro nos faltase lo más importante: la libertad, la salud y el alimento. Y es precisamente en este momento, cuando aparecen las fortalezas de un país: equipos sanitarios que ponen sus vidas en juego para salvar otras, fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado, transportistas, repartidores, profesionales de los medios de comunicación, artistas conocidos y anónimos que llenan de creatividad y de alegría sus perfiles de redes sociales para que otros puedan sonreír… Todos ellos, y todos los españoles, necesitan a quien les alimenta: a nuestros héroes del campo. Y también en estos días, ellos han sido protagonistas y han continuado sin descanso abasteciendo a los hogares.

Posiblemente estemos viviendo los momentos más duros de la historia reciente de España, y desde Alianza Rural trabajamos para que este nuevo escenario que se abre ahora lleno de dificultades, pero también de oportunidades, sirva para dignificar la labor de las gentes del campo que siempre han demostrado lealtad a España y han contribuido en su desarrollo y su crecimiento de forma discreta y silenciosa.

Nuestros héroes del campo se sacrifican cada día para mantener ganaderías, cultivos, conservar la biodiversidad y preservar el ámbito rural. Ellos son quienes están los 365 días del año alimentando y cuidando al Planeta.

-Alianza Rural es una plataforma constituida para la defensa del medio rural, sus tradiciones, riqueza y entorno. Suman más de 10 millones de personas en España y reivindican la dignidad de los trabajadores del campo-.

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Saber y ganar
01/07/2019 MARIAN CORBí (Presidenta de AMFAR Valencia)

En una sociedad tan exigente y competitiva como la actual, la victoria solo está al alcance de las personas que saben. La formación constituye, sin duda, una herramienta esencial a la hora de adquirir los últimos conocimientos disponibles y lograr así una gestión empresarial más eficiente. La agricultura y, en definitiva, cualquier actividad profesional que se desempeña en el medio rural, no suponen una excepción. Más bien todo lo contrario, pues llevar adelante una explotación agropecuaria o una empresa en un entorno rural, con las dificultades añadidas que este espacio acarrea, convierte a la formación y al conocimiento en un aliado no ya útil, sino absolutamente imprescindible.

 

Todos sabemos los problemas que azotan a los habitantes de nuestros pueblos. La crisis de precios de los productos agropecuarios (a los precios en origen me refiero, porque los que pagan los consumidores acaban siendo elevados), el difícil acceso al agua, los robos de cosechas o los daños que provocan las superpoblaciones de fauna salvaje son algunas de las principales causas que hay detrás de la falta de rentabilidad. En líneas generales, tampoco las administraciones están ayudando a mitigar esta dramática situación que desemboca en el envejecimiento de la población rural, la falta de relevo generacional, el abandono de campos –con el deterioro ambiental correspondiente– y el despoblamiento de la acertadamente denominada España Vaciada.

 

En este contexto plagado de obstáculos y desafíos, las mujeres tenemos mucho que decir y hacer para enderezar el rumbo de las empresas familiares y, con ello, fortalecer la vida social y económica del medio rural. Esa ardua misión, sin embargo, únicamente será posible cumplirla mediante una apuesta decidida y permanente por la formación, la innovación, la búsqueda de nuevas variedades y nichos de mercado, la diferenciación del producto local y el afianzamiento de canales de comercialización que permitan un precio justo.

 

Precisamente con el objeto de facilitar a las mujeres aquellos instrumentos que favorezcan un rendimiento empresarial óptimo y un valor añadido a sus producciones, desde la Asociación Valenciana de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AVAMFAR) estamos organizando todo tipo de actividades informativas y formativas dirigidas a este colectivo.

 

Por un lado, hemos comenzado una campaña de jornadas comarcales que lleva por título ‘El papel de la mujer agricultora en el siglo XXI: Todo lo que debo saber para gestionar mi explotación agraria-ganadera’ y que cuenta con la colaboración de la conselleria de Agricultura de la Generalitat Valenciana. Entre las conferencias incluidas en estos primeros encuentros se han abordado cuestiones relacionadas con la actualidad de los cultivos predominantes en cada zona, la fiscalidad específicamente agraria y la alimentación sana.

 

La formación destinada a las mujeres del sector, por otra parte, se está complementando a través de una campaña financiada por la conselleria de Agricultura, el Ministerio de Agricultura y el Programa de Desarrollo Rural (PDR) de la Unión Europea. A principios de junio un grupo de 40 mujeres realizamos un viaje profesional a Castilla-La Mancha para conocer el cultivo del pistacho con vistas a estudiar su posible implantación en la agricultura valenciana. Desde esta tribuna quiero agradecer la colaboración prestada a lo largo del viaje tanto por AMFAR como por las distintas empresas que nos abrieron sus puertas.

 

Todas estas actividades guardan, además, otra función no menos importante de reivindicar un mayor reconocimiento de las mujeres en el ámbito económico, social y medioambiental. El hecho de analizar los problemas y los retos de futuro del mundo rural, de debatir e intercambiar impresiones, nos da una oportunidad única para unirnos y poner en valor, en su justo valor, nuestro trabajo. 

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En la vida no cuentan los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado...
11/06/2018 ADORACIóN BLANQUE (Presidenta de AMFAR Almería)

Hace unas semanas nos vimos en la terrible obligación de despedir a una persona que durante 17 años tuvo el gran honor de ser Presidente de ASAJA en la provincia de Almería; y digo honor porque para él lo era.

Siendo un “pipiolo” (como algunos lo clasificarían allá por el año 2001), asumió la Presidencia de ASAJA con mucha ilusión, muchas ganas de trabajar y poca experiencia en esto de pilotar una entidad como era ASAJA. Enseguida construyó un proyecto arriesgado, atrevido pero muy ilusionante, con dos objetivos muy claros; por una lado, llevar la voz de los agricultores de Almería a todos los estamentos donde se tomaban las decisiones para proporcionarles una mejor calidad de vida, y por otro, que los socios de ASAJA se sintieran orgullosos de pertenecer a esta Asociación.

Él decía que su proyecto culminaba en 3 años… Pero yo creo que hace años que cumplió sus objetivos, y con creces.
Como todo buen LÍDER supo rodearse de los mejores, tuvo un Comité Ejecutivo responsable, confiado, entregado y leal, contó con su apoyo desde el primer día y hasta el último, consiguió el mejor equipo técnico que cualquier organización podía tener, y lo más fundamental, los agricultores más profesionales que tiene Almería (no se podía pedir más). Todo lo consiguió él, con su trabajo, abnegación y buen hacer. Poco a poco fue construyendo una Organización de la que hoy todos sus eslabones (socios, trabajadores y Comité Ejecutivo) se sienten profundamente orgullosos.

Pero por encima de este LÍDER, estaba la persona, arriesgó todo lo que se puede arriesgar a nivel personal para dedicarlo a su pasión, le salió bien, la vida le recompensó, a nivel personal y profesional, porque daba todo lo que tenía; y digo bien, TODO. Él solía decir que si tenías algo y no podías compartirlo con tus amigos era igual que no tenerlo.

Hombre comprometido y leal supo llevar el timón de ASAJA con orgullo y responsabilidad, antepuso los intereses de la agricultura de Almería a los particulares, tomaba decisiones que a él personalmente le perjudicaban, pero como solía decir: “a los agricultores les favorece, por tanto tenemos que hacerlo”.

Nos ha dejado un gran legado y no se me ocurre ninguna otra manera de recompensarle que no sea seguir trabajando, por lo que él hizo y por lo que quedaba por hacer, su gran reto: conseguir un justo sistema de comercialización que permita al agricultor obtener un precio digno por el producto. No es fácil, pero tampoco imposible, sólo tenemos que creérnoslo y hacerlo. El agricultor decide qué vende y cómo lo vende, las cooperativas son los agricultores, y el día que el agricultor se convenza de esto tendremos hecho el 80% del camino, y la comercialización se verá abocada al cambio de sistema.

Paco Vargas nos dejó un gran vacío, pero a la vez una gran enseñanza, posiblemente si leyera este artículo no nos dejaría publicarlo, hombre igual de tímido que sensato, se pondría colorado y nos diría “dejaros de tonterías y vamos a trabajar”… pues eso…

Un placer haber compartido contigo tantas enseñanzas y tantos buenos y no tan buenos ratos, y para estos últimos, una copa de vino (de Almería).

Seguimos trabajando en su memoria y por su legado.Hasta siempre Presi.

No me gustaría acabar sin dejar de agradecer las muestras de cariño y afecto recibidas de sus amigos, trabajadores, representantes del sector agrario y empresarial, instituciones, medios de comunicación y compañeros de “viaje”, no quiero dejarme a nadie aunque sois muchos; mil gracias a todos.

Y especialmente a aquellos que cuidaron de él de una forma tan profesional y con un valor humano tan grande que hicieron que formaran parte de sus amistades, en general a todos y en especial, a las Doctoras Maria del Mar Rico y Elisabeth Vidaña y al Doctor Orlando Fuentes; y particularmente al equipo médico y auxiliares del HM CIOCC que le demostraron que además de ser unos brillantes profesionales cuentan con una calidad humana insuperable, mención especial merece el Doctor Enrique Sanz Garcia, magnifico profesional y mejor persona.


GRACIAS

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Hay que lograr la igualdad porque tenemos los mismos derechos
09/03/2018 MARíA TERESA RESINA (Presidenta de AMFAR Ávila)

Mañana, 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, es una fecha clave para alzar la voz de las féminas en el medio rural. Como presidenta de AMFAR-Ávila pido respaldo económico y social para las mujeres. Creo, no obstante, que cualquier tipo de huelga feminista no ayuda lo suficiente y puede crear una brecha entre las propias mujeres, aún así respeto a todas y cada una de las personas que decidan acudir a las movilizaciones.

Más allá de los discursos que se puedan escuchar estos días, lo que se necesitan son medidas reales y eficaces que acaben con las desigualdades laborales entre hombres y mujeres, desempeñando estos las mismas funciones y recibiendo menor retribución económica éstas últimas. Si la desigualdad laboral entre hombres y mujeres está ya bastante marcada, esta diferencia es aún mayor en el caso de la mujer rural. El mercado laboral de los pueblos se caracteriza por una baja tasa de empleo, que se acentúa en el caso de las mujeres. Cientos de contratos femeninos son a jornada parcial. A esto se suma otra doble brecha laboral, porque las mujeres rurales suelen tener trabajos en los que las oportunidades de formación y de carrera profesional son más limitadas.

Hay que recordar el importante papel y el protagonismo que merece tener la mujer en el desarrollo local y el mantenimiento de la vida en el territorio. Es vital que, por ejemplo los jóvenes se vean respaldados para incorporarse al sector agroganadero, porque según las últimas cifras remitidas por la administración regional, uno de cada seis ocupados en Castilla y León en el campo, es una mujer. Dos de cada tres cotizan en el régimen de autónomos y el resto son asalariadas.

Lograr que las mujeres lideren iniciativas es fundamental, pero para ello necesitan apoyo financiero, deben tener un acceso igual al crédito, algo que por desgracia no siempre es así.

Si volvemos a centrar la mirada en el mundo agrario sería conveniente que las agricultoras y ganaderas estuvieran en los foros adecuados donde se deciden las políticas rurales. Por ello también sería necesaria una implicación de las administraciones para que se promueva la participación de las mujeres en las explotaciones a través de la Titularidad Compartida, porque las cifras en nuestro territorio aún son inferiores a las de otros emplazamientos. Han de ofrecerse incentivos, en la actualidad hay ventajas a la hora de acceder a la condición de explotación prioritaria, y trato preferente en algunas subvenciones, programas y actividades. Pero solo algunas terminan todo el proceso. No estaría de más apostar por la incorporación de la mujer al desarrollo rural y por su presencia en puestos de responsabilidad en cooperativas y organizaciones profesionales agrarias.

También abogamos desde la federación de mujeres y familias del ámbito rural por una mayor conciliación de la vida familiar y laboral, porque son ellas las que suelen encargarse de cuidar a los dependientes, a los niños y también contribuyen con el trabajo en las explotaciones.

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