OPINIÓN AMFAR
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DÍA MUNDIAL DE LA MUJER RURAL
15/10/2017 TERE ANTóN (Presidenta de AMFAR Alicante)

Este 15 de octubre, se nos presenta la mejor ocasión para concienciar de la importancia real que tiene la Mujer Rural y lo necesaria que es en la explotación y la empresa familiar agraria. Todas nosotras luchamos cada día (llueva, haga calor o frío, sea laborable o festivo) por nuestro entorno y modo de vida. Planificamos los cultivos, sembramos, regamos, labramos la tierra y desarrollamos, incluso, las funciones de contabilidad y gestión de la empresa. La aportación que realizamos en las pedanías es tan importante que podríamos decir que nosotras solas representamos las dos patas de una mesa.

Fácil, cada vez lo tenemos menos. Somos conscientes de que las cuencas de España se sitúan por debajo de los límites deseados. Sufrimos el problema hídrico y el de los bajos precios en origen. La escasez que padece la provincia dificulta que podamos desarrollar nuestras plantaciones tal y como podríamos si contáramos con los recursos hídricos suficientes. Los kilos de frutas y hortalizas que conseguimos son menos, mientras que el agua, como el resto de los productos agrarios como las semillas, son año tras año más caros.

Pese a todas las dificultades, la inestimable contribución que realizamos para el desarrollo y la protección del medio ambiente es evidente. Las mujeres tenemos una gran capacidad para gestionar la casa, la empresa y para abordar problemas medioambientales. Tomamos decisiones sobre el uso de los recursos y las inversiones priorizando el interés y bienestar de nuestros hijos, familias y, al final, de comunidades enteras.

Alimentamos, con los cultivos, leche y carne que obtenemos, a toda Europa y, por supuesto, a nuestros hijos. Somos el Sector Primario y poco se nos valora y reconoce. Además de trabajar en el campo, las mujeres rurales llevamos la casa, sacamos la familia adelante. No comprendo como todavía sigue diciéndose “no trabaja, es ama de casa”. ¡Con el tiempo y dedicación que conlleva hacerlo y la importancia que estas tareas tienen!

Así, si en la ciudad queda un trabajo que realizar para conseguir la igualdad de oportunidades y que se visualice la importantísima labor de la mujer, en el área rural todavía nos queda más camino. Saberse se sabe, pero debe reconocerse mucho más. No ayudamos al marido, estamos en todo. Como mínimo y, en general, el 50% de lo que generamos es gracias a los dos. Siempre he defendido que primero nos lo tenemos que creer nosotras mismas. 

Por ello, desde la Asociación de Mujeres y Familias de Ámbito Rural (Amfar Alicante) desarrollamos jornadas sobre empoderamiento, charlas de autoestima, colaborando con importantes psicólogas y especialistas en este tema.

Apoyando a la Mujer Rural, por supuesto, también se contribuye a frenar el despoblamiento de los pueblos. Si la mujer se marcha fuera en busca de más oportunidades, este hecho arrastra a toda la familia. Por ello, deben impulsarse las medidas necesarias. Algunas muy importantes hacen referencia a las infraestructuras. Falta más transporte público y mejores vías de comunicación. Tenemos que conectarnos diariamente a Internet, cuando en muchos puntos de las ciudades no se puede. En los municipios de montaña todavía encontramos más dificultades.

También la seguridad es importante. Recuerdo cuando en los campos y en la huerta, dejábamos las puertas de los coches abiertas, no teníamos miedo. Después, empezamos a sufrir continuas oleadas de robos. En los últimos años hemos visto que se ha reforzado la seguridad. Vemos más coches de la Policía Local, Nacional o la Guardia Civil pasar por nuestras pedanías. Esta labor no debe abandonarse e incluso urge reforzarla. Muchas veces estamos solas en los bancales y fincas. Por ello, el riesgo para las personas es mucho más grande.

En resumidas cuentas, en Amfar Alicante seguiremos trabajando para apoyaros, para que se cubran nuestras necesidades y para que nuestra presencia y trabajo sea cada día más valorado. Seguir adelante y no os canséis. Vuestra labor es fundamental. Felicidades por vuestro trabajo y, por supuesto, en este Día Internacional de la Mujer Rural.

 

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Ángela Ormeño, rehalera y perrera
05/04/2017 EDUARDO COCA (Cazador y escritor)

En el Diccionario del Español Jurídico, para el que su director Santiago Muñoz Machado me encargó seleccionar el léxico cinegético, defino rehalero como «quien posee una rehala por afición o para alquilarla en las monterías y batidas, la conduzca él mismo como perrero o lo haga un tercero aficionado o como asalariado sometido al derecho laboral y de Seguridad Social»; y perrero, como «quien custodia o tiene a su cargo los perros de caza, y más en concreto los de rehala, encargándose de su conducción y manejo en monterías y batidas. En la actualidad y por acomplejamiento del mentor, nunca del mentado, se tiende a llamarle podenquero, que es afición u oficio diferente». Y es que, en efecto, los podenqueros tienen a su cargo los podencos o cazan con ellos, sobre todo sin armas, pero no equivalen a los perreros, pues las rehalas no son solo de podencos y en muchas no hay ningún ejemplar de esa raza.

 

El 4 de marzo se celebró en Viso del Marqués una jornada sobre «Mujer y caza» organizada por Amfar con presencia de Ana Belén Parra, presidenta local, y Lola Merino, presidenta provincial y nacional. Participamos cuatro ponentes: un servidor, que habló de caza, desarrollo rural y sostenibilidad; Jaime Hurtado, gerente de la Asociación Interprovincial de Carne de Caza, que nos explicó cómo funciona Asisccaza; y José Manuel Huertas, propietario del restaurante La Abuela Cándida, que contó la evolución de sus prestigiadas empresas familiares de gastronomía y tratamiento de piezas de caza. Las organizadoras del acto reservaron para cierre a Ángela Ormeño, continuadora en Fernán Caballero de la actividad de su padre, tanto en la tenencia de rehalas como en su manejo.

 

No es que yo ignore que hay mujeres perreras, tonto sería, pero las condiciones de Ángela la singularizan. Por lo pronto, esa nota hereditaria de su dedicación desde temprana edad, sabida mantener con los años y el cambio de circunstancias en su vida. La entrega a los perros no es en ella una aventura de juventud. Qué va. Hoy es una mujer adulta y madre de familia que simultanea su trabajo en una entidad financiera con estar todo el año al tanto de sus canes, de su cuido, alimentación y limpieza, también de su entrenamiento, del apareamiento para el renuevo y de instruir a los cachorros. Además, es la que guía el vehículo de los «animales vivos». Por si fuera poco, goza de amena charla y expone de maravilla sus experiencias al auditorio. Fue el atractivo principal del evento, que solo con ella se hubiera justificado.

 

Entre sus anécdotas, me quedé con la de un montero que le debió dirigir comentarios machistas en los preludios de la suelta y Ángela no pudo hallar respuesta más oportuna: «Átese los zahones y sígame». No hubo aceptación del sabihondo macho, cazador de puesto en catrecillo con horquilla, prismáticos y cámara. Ni previo ensayo cabía más feliz salida. Nos puso en pantalla algunas fotos y nada faltaba de lo característico de un perrero a ciencia y conciencia: ascensos por pedrizas, cruces de montarrales, remates de cochinacos y venadazos, suturas de navajazos en medio de la mancha…

 

Saqué de la velada una conclusión clara: hace Ángela por la igualdad de la mujer más de lo que otros hagamos con mil ponencias teóricas, no digo ya con mil incorrecciones gramaticales de esos cansinos «ellos y ellas» o «los y las», al borde de volver insoportables las conversaciones entreveradas de la tontada de moda que, en vez de exaltar, ridiculiza el feminismo mitinero de cascarilla. Hay mucha palabrería sobre lo que las mujeres tienen que hacer por su igualdad con el varón, cuando el camino no es quedar para desollar conejos y enfusar chorizos de los jabalíes que dieron placer al marido, sino apuntarse a lo mismo: empuñar armas, ojear, gobernar recovas, guardar cotos, guiar a cazadores, elaborar planes técnicos, etc. Si hombres y mujeres son iguales para la ley absolutamente en todo, ¿cómo no en prácticas y tareas cinegéticas? La mujer sirve para lo que el hombre, no porque lo diga la Constitución sino porque lo establece la naturaleza. Cuando en una junta digamos «los perreros» y haya mitad hombres y mitad mujeres habremos conquistado la igualdad. Cuando digamos «los perreros y las perreras» y haya nueve hombres y una mujer, la desigualdad será manifiesta y la expresión ridícula.

 

Lástima no ser organizador de monterías para que no me faltase a ninguna nuestra bizarra elogiada —también de agradable relación y buen carácter—, no como exotismo o curiosidad, sino para demostración de lo que es una dama hablando de tú a tú a los galanes cazadores que se tengan por más viriles. Mi felicitación, chiquilla. Fue una suerte oírte y compartir contigo. Y me vino de pronto la necesidad de darlo a conocer a todos los que quieran leerlo y entenderlo. Espero que sean muchos y que a ti te guste. ¡Hurra!

 

(Revista TROFEO, núm. 563, abril 2017, pág. 60)

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La mujer rural y su evolución estos últimos años
09/01/2017 LAURA MARTíN (Agricultora)

¿Nos hemos parado a pensar cómo ha evolucionado la mujer rural en estos últimos años? En esta época, Navidad, solemos hacer balance de las venturas y problemas que hemos tenido. También nos acordamos de quien no está o está lejos, la mujer rural tal y como la conocemos está lejos de aquellas que fueron.

Atrás quedan los años en los que la mujer no tenía casi remuneración por su trabajo, y muchísimo menos se les reconocía su labor y valía. No solo tenían largas jornadas en el campo sino que al llegar a casa seguían con sus tareas y cuidaban de los hijos, llegando incluso en ocasiones a tenerlos que llevar a la explotación agrícola o ganadera, por no poder dejarlos en casa.

En estos años era impensable que una mujer estuviera al frente de una explotación, ya que en aquellos momentos su opinión ni siquiera tenía trascendencia. Se valoraba muy poco su labor y quizás ellas eran las que llevaban todo el peso tanto familiar como empresarial. Hoy en día, reflexiono y veo como las mujeres rurales hemos evolucionado y muchas de nosotras estamos al frente de nuestra propia explotación, mujeres con formación académica, idiomas, tecnológica, etc. Atrás quedan los años que la mujer no tenía voz en el campo.

Aun así creo que queda mucho trabajo por hacer y para eso es necesario reivindicar nuestros derechos e intereses. A día de hoy existen asociaciones que velan por los intereses de la mujer rural, como es el caso de AMFAR, es una de las que más ha defendido a nuestras mujeres rurales y es de las que más ha trabajado por introducir la titularidad compartida dentro de las explotaciones.

Así que, para finalizar os invito a todos vosotros a que penséis en vuestras madres y abuelas, en vuestras tías y bisabuelas, que llevaban el peso de la gestión económica familiar y además trabajaban muy duro en el campo. Os animo a pensar cómo fue la vida para ellas y como es ahora para aquellas mujeres que quieren hacer del medio rural su forma de vida.

Os deseo felices fiestas, en especial a todas esas mujeres rurales que se levantan al amanecer, llegan a casa y siguen trabajando.

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‘Tenemos una deuda pendiente con las víctimas’
25/11/2016 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)

‘Española, 43 años de edad, madre de un menor, residente en un pequeño municipio, maltratada física y psicológicamente desde hace mucho tiempo, nunca denunció a su pareja’.

Este es el perfil de las mujeres que han sido asesinadas este año por sus cónyuges o ex parejas, 15 mujeres rurales que dejan a una decena de niños huérfanos que se hacen la misma pregunta que nosotros, ‘¿Por qué papá ha matado a mamá?’.

Hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia que se ejerce contra las Mujeres, se publicarán estadísticas, se hará un repaso a las medidas adoptadas por las administraciones competentes, se harán análisis, se escucharán testimonios de quienes han sobrevivido a esta barbarie, pero no debemos quedarnos sólo en los datos porque las víctimas no son números, tienen nombre y apellidos, son mujeres con las que todos tenemos una deuda pendiente.  

Debemos trabajar para cambiar mentalidades, debemos remover todos los obstáculos que ocultan e incluso alientan este tipo de violencia, debemos comprometernos en la denuncia de la violencia en cada una de sus manifestaciones, en definitiva, todos, hombres y mujeres, asociaciones, tejido empresarial, instituciones públicas y privadas, colegios, universidad, profesores, alumnos, fuerzas de seguridad del Estado, policía local… Todos y cada uno de nosotros debemos comprometernos para acabar de una vez con esta lacra indigna de una sociedad democrática y moderna.

Las mujeres que viven en los pueblos son más vulnerables, la violencia de género es más silenciada, existen menos recursos, mayor dificultad para el cumplimiento de las medidas, mayor escarnio público, más miedo, mayor vergüenza… un sinfín de obstáculos sociales y psicológicos que dificultan desde el reconocimiento hasta la interposición de la denuncia.

AMFAR trabaja de forma incansable para que las mujeres maltratadas en el ámbito rural tengan acceso a las mismas oportunidades y recursos que el resto a la hora de denunciar. El desarrollo de campañas informativas y formativas está siendo fundamental para que se pierda el miedo a dar ese paso, nuestro asesoramiento y apoyo está permitiendo que muchas mujeres maltratadas vean la luz al final del túnel.

No veamos como normal algo que no lo es, reprobemos cualquier actitud que denigre a la mujer por el mero hecho de serlo, el maltrato nunca está justificado, eduquemos a nuestros hijos en la construcción de relaciones basadas en el respeto y en la igualdad.

Nuestra mano está tendida, nuestras puertas siempre abiertas. No estáis solas, hay salida, denuncia.

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El 8 de marzo no es un día cualquiera
08/03/2016 ADORACIóN BLANQUE (Presidenta de AMFAR Almería)
Hoy, como cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la mujer para recordarnos a todos una reivindicación histórica aún no superada en relación a la igualdad de derechos y oportunidades. Unos centran el origen de esta celebración en las huelgas que en 1911 se llevaron a cabo en las fábricas de textil en Estados Unidos, incluso hubo muertes tras el incendio quizás intencionado de una fábrica ante la sublevación de las mujeres para pedir mejoras salariales, abolición de la explotación infantil y conciliación familiar. Otros centran el origen de este día en la sublevación de las mujeres en Rusia para abolir la guerra que estaban padeciendo a principios de siglo y que estaba desmembrando a las familias rusas. En cualquier caso la mujer siempre ha estado presente en los grandes cambios de la sociedad, pero a pesar de ello aún sigue existiendo una desigualdad que lejos de ser corregida se agranda cada día más. En 1952 la asamblea de las Naciones Unidas acordó que el día 8 de marzo se celebrase el Día Internacional de la Mujer, una onomástica que pone de manifiesto la necesidad de reflexionar sobre el papel de la mujer en nuestra sociedad y ponerlo en contraste con un entorno que está pensado para el hombre y no para nosotras. Hoy quiero hacer especial hincapié en las barreras y dificultades que genera el entorno. Cuando una mujer accede a un puesto de trabajo se le exige el mismo horario y el doble de méritos que a un hombre, y cuando queremos conciliar con nuestra familia te encuentras con situaciones laborales que te lo impiden, no sólo a las mujeres, sino también a los hombres que quieren compartir con su pareja la conciliación familiar. Esta circunstancia hace prácticamente imposible compartir a pleno rendimiento sin renunciar a nada, vida familiar, trabajo, puestos de responsabilidad… Aún así mujeres valientes, y tenaces como la activista pakistaní Malala Yousafzai, la científica Maria Curie, la política Indira Gandhi, o mirando hacia nuestra tierra, Carmen de Burgos, han conseguido grandes logros que han hecho cambiar el curso de la historia y han supuesto una guía y ejemplo para muchas otras mujeres en la defensa de sus derechos y en la reivindicación del principio de igualdad de capacidades y de oportunidades. Porque en este camino que se empezó hace más de un sigo todavía quedan muchas barreras por superar, barreras mucho más complejas si eres una mujer del ámbito rural. En este sentido uno de los objetivos es AMFAR es impulsar la igualdad de oportunidades de las mujeres rurales proporcionándoles las herramientas para poder promover una independencia y una autosuficiencia necesaria e imprescindible. Pero además, AMFAR tiene un marcado carácter solidario, apoyando causas que redunden en un beneficio común. Por todos es conocido que el cuidado de la familia y de los enfermos recae en su mayor parte en nosotras, y por ello las mujeres queremos impulsar la investigación para erradicar enfermedades que están desmembrando a las familias, entre ellas el cáncer, 1 de cada 3 personas desarrollará esta enfermedad a lo largo de su vida, las cifras son lo suficientemente importantes como para apoyar cualquier investigación que nos permita combatir esta enfermedad. Y por último, no quisiera dejar de lado una herramienta clave en todo este cambio y en todo este camino que nos queda por recorrer, y es el de contar con la formación necesaria. El poder acceder a la formación facilita la tarea de la incorporación de la mujer al mercado laboral, y también contribuye a mejorar aspectos como la red de contactos, y las relaciones sociales, la visibilidad y la propia autoestima, tarea mucho más ardua si hablamos del medio rural. Por ello es también nuestro objetivo promover las condiciones que le faciliten esta incorporación y en este sentido AMFAR lleva a cabo una importante actividad formativa durante todo el año, buscando mejorar la cualificación de la mujer y contribuyendo a proporcionar a este colectivo mayores oportunidades.
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Mujer Rural "China - chana"
01/12/2015 CHELO AZNAR (Presidenta AMFAR Zaragoza)

En Aragón China-chana viene a decirnos algo así como  “pasito a pasito”, pues …así, así es, como las mujeres rurales han ido disipando esa niebla intensa que las separaba del resto del mundo y nos han dejado un camino un poco más despejado, en el que tenemos que seguir trabajando y así dejarles a nuestras hijas algo más de visibilidad en el horizonte.

Es importante valorar nuestro pasado para entender nuestro presente y esforzarnos por mejorar el futuro.

Quisiera manifestar mi más sincero reconocimiento al papel que nuestras antecesoras han desarrollado y vienen desarrollando en el medio rural como agentes dinamizadores y elementos clave para todo el desarrollo sostenible de nuestros pueblos.

Las mujeres mayores han contribuido con su esfuerzo y su trabajo a mantener el sector agrario.  A ellas les debemos también la protección, el mantenimiento y conservación de la riqueza de nuestras costumbres y tradiciones culturales, muchas veces en silencio y permaneciendo invisibles.

Ahora con el cambio generacional hay que reconocer a la mujer joven y a ese liderazgo heredado que la caracteriza, mujeres que están luchando contra las barreras que aún mantienen a la mujer en un segundo plano, enfrentándose a prejuicios que le dificultan el acceso a puestos de responsabilidad en cooperativas, comunidades de regantes….Mujeres que se han preparado para emprender y ponerse al frente de  nuevos proyectos contribuyendo así  a la diversificación de la economía en el medio rural. La mujer rural es el alma para frenar la despoblación y garantizar la continuidad en todos los sectores, (agricultura, ganadería, servicios sociales, sanidad, hostelería, comercio, artesanía, estética etc)

El perfil de la mujer rural está cambiando, el número de mujeres universitarias es el doble que el de los hombres. Ahora está más y mejor formada, tiene ansias de superación y busca su independencia y autonomía.

Destacaré  algunos  datos que  considero significativos y muy descriptivos de la situación de la mujer rural hoy en Aragón.

En España las mujeres son casi 5 millones, el 15% de la población total.

El 30% de la población femenina de Aragón, unas 200.000 mujeres, vive en el medio rural, de  estas, el  39,6% lo hacen de   mano  de obra  agraria  en  explotaciones  familiares  y suponen el 28,5% de los titulares de las explotaciones agrarias. 

Sin su participación sería inviable el mantenimiento de la actividad agraria y ganadera en España.
Ante las dificultades de inserción laboral y  tras impedimentos como el parón que supone la maternidad, los problemas para conciliar la vida laboral con la familiar, o la pérdida del trabajo; el autoempleo y el emprendimiento se alzan como alternativas razonables para el colectivo de mujeres que apuestan, cada vez más, por convertirse en sus propias jefas. En el caso de Aragón y según datos de 2013, el 35% de los empresarios de la Comunidad son mujeres y que el 68% de los alojamientos rurales son regentados por ellas. Además el 70% de los emprendedores del pasado año fueron mujeres.

Amfar Zaragoza trabaja junto con la administración en fomentar planes y programas que promuevan la igualdad de oportunidades, como la mejor forma de que la mujer vaya acercándose de manera firme y decisiva  hacia la deseada equiparación. En materia de economía, es importante aumentar la empleabilidad y el emprendimiento de las mujeres y la calidad del empleo. Hay que mejorar las infraestructuras favoreciendo la movilidad interterritorial, la innovación tecnológica y promover la corresponsabilidad social.

Frente a las desigualdades que padece la mujer en el medio rural en la sociedad del siglo XXI, desde Amfar se pretende apoyar las iniciativas para eliminar del medio rural los reductos de silencio, de malos tratos o de conductas discriminatorias.

Destacar el papel de la mujer y la necesidad de garantizar su pervivencia en el mundo rural, o mejor dicho……para garantizar la pervivencia del mundo rural.

 

Todo esto ….. “china-chana”   

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En el mundo rural también hay salida, denuncia
24/11/2015 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Coincidiendo con el Día Mundial contra la Violencia que se ejerce hacia las Mujeres, la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR), quiere alzar su voz contra esta lacra que constituye el testimonio más evidente de desigualdad entre mujeres y hombres. Una lacra contra la que todos (hombres y mujeres, jóvenes y adultos, familias y asociaciones, instituciones y administraciones) debemos luchar con todas nuestras fuerzas. En el mundo rural, este problema es aún más acuciante. En nuestros pueblos, en el medio rural español, la violencia de género es una violencia callada y silenciosa, las mujeres tienen miedo a denunciar y, en muchos casos, les frena ‘el qué dirán’, lo que lamentablemente dificulta su prevención. De las 48 víctimas mortales que la violencia de género ha provocado en este 2015, el 46% procedían de núcleos rurales. 48 mujeres que vieron truncado su proyecto de vida a causa de la barbarie machista; 48 razones para que todos nos impliquemos en esta feroz batalla de concienciar a las mujeres que la sufren que no aguanten ni un minuto más, que deben denunciar, que no están solas y que hay salida. Estas 48 muertes son la consecuencia más negativa de un grave problema social que nos incumbe a todos. Cabe recordar que la violencia de género se manifiesta de formas diferentes. Violencia de género son los malos tratos físicos y psicológicos, también las agresiones sexuales, la trata de mujeres, la explotación sexual o la mutilación genital femenina. A todo ello, se suma ahora el acoso a través de internet, de la que también son víctimas muchas mujeres, cada vez de menor edad, que se ven anuladas completamente. En este sentido, conviene tener en cuenta otro aspecto especialmente alarmante. Según un reciente estudio, el 90% de los jóvenes reconoce haber ejercido algún tipo de violencia psicológica sobre su pareja. Un dato que nos indica que algo está fallando y que debemos actuar de manera más contundente, desde la base, trabajando más a fondo con los niños y jóvenes, en las aulas y fuera de ellas. Los profesores y los padres tenemos una misión muy importante en este sentido, y debemos comprometernos de forma firme para sensibilizar y educar en igualdad y desde el respeto. Nuestras hijas e hijos deben aprender que querer a alguien no es sinónimo de controlar a una persona y tienen que estar preparados para detectar los síntomas de la violencia de género y dar la voz de alarma cuando esto suceda. Desde AMFAR, llevamos a cabo actividades y programas para sensibilizar contra la violencia de género y prevenir conductas violentas. Hemos realizado talleres para prevenir el abuso sexual en el medio rural, para usar correctamente las redes sociales y para informar de los recursos disponibles en nuestros municipios para atajar la violencia de género, además de trabajar en coordinación con el Instituto de la Mujer y el Ministerio de Igualdad. Estoy convencida de que los resultados obtenidos serían mucho más positivos si lográramos implicar al 100% de la sociedad española contra esta lacra social. El hecho de que la mayoría de los hombres no sientan como suyo este problema, ralentiza la solución. Por ello, hoy 25 de noviembre, instamos a todos, pero especialmente a los varones, al 50% de la población, a sumarse a esta lucha con el fin de avanzar más rápido y que no haya que lamentar más muertes. Todos juntos podemos conseguir que este día deje de ser una fecha a tener en cuenta en el calendario. Hagámoslo posible. Actuemos.
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Avanzar en igualdad
15/10/2015 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Octubre es el mes de las mujeres rurales. El día 15 celebramos el Día Internacional de la Mujer Rural, una fecha marcada en nuestro calendario y que nos obliga a detenernos al menos un momento. De hecho, la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR) fue pionera en conmemorar una cita que permite poner el foco sobre un colectivo de casi 6 millones de mujeres, que representan el 48,9 por ciento de la población que vive en las zonas rurales españolas. Si tuviéramos que trazar un perfil de las mujeres rurales, éste responde al de una mujer trabajadora, casada, con hijos y con una media de edad de 55 años. Además, ella es la principal encargada del cuidado de los dependientes del hogar: niños, mayores, enfermos y discapacitados. Una actividad que compagina, en la mayoría de casos, con el mantenimiento de su negocio o de la explotación familiar agraria. La experiencia nos ha demostrado que las mujeres rurales juegan un papel clave en la cohesión y vertebración del territorio, así como en la diversificación de la actividad económica. Una realidad que AMFAR hace visible desde sus primeros pasos en 1991, denunciando las discriminaciones que sufre este colectivo, al tiempo que construye una base de herramientas formativas, informativas y de participación sobre todas aquellas cuestiones que preocupan y afectan a la mujer. En este camino, AMFAR ha conseguido importantes logros como la aprobación de la Ley de Titularidad Compartida en las Explotaciones Agrarias que reconoce la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre. Sin embargo, para avanzar en igualdad es preciso impulsar la participación de la mujer rural en la vida pública de sus pueblos. Desde AMFAR reclamamos por ello una política de desarrollo rural sostenible e integrada, que tenga en cuenta explícitamente a la mujer, su necesidad de formación y su capacidad de emprendimiento. Sólo así se conseguirá frenar el despoblamiento y el envejecimiento que afecta a muchas de nuestras comarcas, agravados por el crecimiento de la brecha salarial entre géneros. Un problema que no es el único al que se enfrentan las mujeres. Mes a mes, comprobamos los desgarradores datos que deja la violencia de género. Una lacra que ya ha arrebatado la vida a 24 mujeres, de las que el 43 por ciento de sus víctimas mortales son mujeres que residían en el ámbito rural. Estadísticas, que pese a los avances realizados en los últimos años, nos obligan a no cesar en nuestro empeño por desterrar un problema que dificulta el desarrollo integral de la mujer y de nuestra sociedad. Una lucha hacia la igualdad que no es posible sin igualdad de oportunidades. Trabajemos por el reconocimiento de nuestra propia valía, de nuestros derechos, aprovechando los caminos que nos marcan nuestra formación y experiencia.
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Planes de Igualdad: más que una oportunidad, una necesidad
14/04/2015 ADORACIóN BLANQUE (Presidenta de AMFAR Almería)
No voy a cuestionar la creación y puesta en marcha de los diferentes Planes de Igualdad de oportunidades que en los últimos tiempos parecen estar surgiendo como setas tras la lluvia. Considero que suponen una herramienta de trabajo muy importante que lleva detrás horas de debate, estudio, propuestas y que nacen con un objetivo noble. Sin embargo me gustaría que estos Planes, en los que desde AMFAR-Almería estamos colaborando allá donde se nos requiere, fueran más allá y no quedaran en un documento plagado de buenas intenciones. Entiéndanme bien, lo que quiero expresar es que suponen un paso muy importante para conseguir esa “igualdad efectiva” que desde los colectivos relacionados con la mujer y sus necesidades venimos reclamando, pero deben ir acompañados de medidas concretas, presupuestos suficientes, y atención y seguimiento durante todo el año. No me gustaría que fuesen un mero instrumento para hacerse una foto y que después sus objetivos quedasen diluidos. La igualdad es algo más que buscar la llamada paridad, es luchar contra todos aquellos factores extrínsecos e intrínsecos que impiden a la mujer contar con las mismas oportunidades de desarrollarse personal y profesionalmente; es buscar y promover la participación, la motivación y la buena formación. Además hay una presencia deficiente de estos planes en las zonas rurales, por lo cual la famosa “brecha” que desde AMFAR venimos denunciando que padecen las mujeres rurales sigue haciéndose cada vez más y más grande. Por ello considero muy necesario abrir todos estos programas de igualdad a todos los ámbitos, también la medio rural, a hombres y mujeres, de todas las edades para ser educados en cuestiones como la corresponsabilidad familiar, en el hogar y con la familia, permitiendo a ambos además desarrollar sus intereses personales. También me pregunto ¿no debería promoverse con mayor ahínco desde el colegio que los niños y niñas aprendieran a colaborar y participar en las tareas del hogar? Educar en igualdad es algo más que enseñar a decir “los” y “las” en cada frase.¿Por qué no fomentar a las empresas pequeñas y a las empresas familiares que son las que tienen mayores dificultades la implantación de medidas de conciliación destinadas a mujeres y a hombres? ¿Por qué no empezar en el ámbito rural? No creo que esta cuestión, complicada por otro lado, se pueda llevar a cabo sólo con una Ley, o con un Plan, es fundamental una reforma profunda y ambiciosa de nuestro sistema cultural y educativo que nos integre a todos, para cambiar las bases, para no repetir los errores del pasado, dotando a todas las medidas destinadas a este fin de los medios económicos y humanos necesarios. Todo este cambio no es cosa de un día, pero si seguimos posponiéndolo seguiremos años y años hablando de los mismos problemas y situaciones discriminatorias para las mujeres.
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La Navidad, antesala de un año esperanzador
23/12/2014 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Presidir una organización nacional de mujeres rurales como AMFAR, me lleva necesariamente a valorar el 2014 como un año complicado, pero en el que, gracias al esfuerzo de las mujeres y los hombres del campo, vamos a cerrar con grandes retos cumplidos. Debemos aplaudir el talento mostrado por el sector agrario, un sector estratégico que ha sabido afrontar la dura situación económica con una brillante iniciativa empresarial en la apertura de nuevos mercados internacionales. De tal forma que cerraremos este 2014 con una participación del sector agroalimentario en el conjunto del comercio exterior de un 17% en las exportaciones, situándose incluso por delante del sector del automóvil. Unos datos que ponen de relieve el espíritu emprendedor de las mujeres y los hombres del campo, que han sabido buscar las fórmulas necesarias para contribuir a su propia recuperación económica y a la de nuestra sociedad, convirtiendo a España en el octavo país exportador del mundo en productos agroalimentarios y el cuarto de la Unión Europea. No debemos olvidar el importante papel que ha jugado la nueva ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, en este empuje económico del sector, en el que su papel negociador ante las instituciones europeas ha sido clave para la generación de confianza y seguridad entre las mujeres y hombres del campo español. En Castilla La Mancha el horizonte rural y agrario también se presenta alentador, ya que contamos con instrumentos e incentivos para continuar en la senda de la recuperación. Por una parte, hemos recibido con alegría el aumento de presupuesto, hasta alcanzar los 22 millones de euros, para atender todas las solicitudes de jóvenes que quieren incorporarse al sector agrario. Una buena noticia, ya que las mujeres y los jóvenes son ahora más que nunca necesarios para garantizar la supervivencia de un sector aquejado por el envejecimiento, ya que el 42% de nuestros agricultores y ganaderos tienen más de 65 años. Por otra parte, el Programa de Desarrollo Rural de Castilla La Mancha contará con 1.147 millones de euros procedentes de la Unión Europea, en el que se primará la participación femenina en materia de innovación, formación y creación de empresas. Una relación de medidas a las que hay que sumar la creciente iniciativa emprendedora de las mujeres rurales, que es la que mejor encaja en el nuevo modelo de las políticas de desarrollo rural. AMFAR ha convertido el emprendimiento de las mujeres en uno de sus objetivos principales en este 2014, ya que el campo y el mundo rural se presentan como una verdadera oportunidad de negocio viable y su implantación supondrá la fijación de población, la generación de empleo, y la independencia económica de las mujeres a través de la diversificación de actividades, en un proceso que debe estar integrado en el entorno, endógeno y sostenible. AMFAR tiene claro que la clave del emprendimiento pasa por ofrecer a las mujeres formación, información y de manera específica, autoestima. Sin olvidar las herramientas necesarias para que puedan conciliar su vida familiar, personal y laboral, y no poner en peligro su espíritu emprendedor. No quisiera terminar este artículo de opinión sin animarles a que disfruten de la Navidad en compañía de sus familiares y amigos consumiendo nuestros excelentes productos agroalimentarios. En nosotros, también reside la responsabilidad de proteger nuestra agricultura, compartiendo en nuestras mesas alimentos de la tierra, que son de excelente calidad. Mis mejores deseos en estas fechas navideñas. Que el amor, la amistad y la solidaridad sean los sentimientos que guíen nuestras acciones en estos días tan señalados. Feliz Navidad y próspero año 2015
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