OPINIÓN AMFAR
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Aún quedan barreras por derribar
17/10/2012 MANUELA REDONDO LUIS (Presidenta de AMFAR Valladolid)
Acabamos de celebrar el Día Mundial de la Mujer Rural con alegría porque después de mucho tiempo peleando por fin se consiguió un objetivo largamente buscado: la titularidad compartida en las explotaciones agrarias que permitirá que las mujeres tengan los mismos beneficios y derechos que sus parejas. Un primer paso que restituye una larga injusticia con muchas mujeres cuyo trabajo ayudando a sus maridos en las explotaciones no era reconocido. Pero todavía quedan muchas barreras por derribar, una de ellas es el acceso a Internet en los pueblos. A pesar de la modernización emprendida en muchos rincones de nuestra comunidad, es imposible conectarse a Internet con una calidad de conexión aceptable. Internet, hoy en día, es una ventana al mundo para poder vender tus productos desde tu localidad al resto del globo y lamentablemente en muchos pueblos al no tener acceso se esta cortando de raíz la posibilidad del autoempleo. No estoy hablando de localidades remotas sino de poblaciones que están a tan sólo 28 kilómetros de la capital. La mujer del medio rural, por idiosincrasia, es activa, vital y muy cooperativa, tiene muchos recursos a su disposición que le ofrece su entorno para producir alimentos de calidad como quesos, vinos, miel, pan, magdalenas o productos artesanales de gran valor añadido pero en el momento de la verdad no puede abrir su “tienda online”, no porque no sepa porque para eso no encargamos en AMFAR, sino porque no tiene acceso a Internet. En los pueblos falta también muchos servicios, ya no se trata quizá de tener un médico o una escuela en cada pueblo cuando eso es materialmente imposible pero es necesario que haya una infraestructura para que nuestras personas se puedan desplazar para que tengan, ya no los mismos servicios que en una ciudad, pero si al menos los mínimos exigibles. En el medio rural estamos orgullos de ser mujeres rurales, nos gusta nuestro entorno y nuestros pueblos por eso luchamos día a día porque sigan con vida. En AMFAR Valladolid mediante cursos de formación, talleres y actividades culturales formamos y tratamos defender sus derechos, alzar su voz, y que se conozca cuál es la situación socio laboral de las mujeres rurales de nuestro país.
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15 de octubre, Día Mundial de la Mujer Rural
15/10/2012 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Hoy, 15 de octubre, se conmemora el Día Mundial de las Mujeres Rurales. La Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, AMFAR, que fue pionera en España en la celebración de esta efeméride en el año 1997, ha organizado una veintena de actos en distintos puntos de la geografía nacional para poner de relieve la importancia de la labor desarrollada por las mujeres en la economía familiar, el desarrollo rural y el campo español. Un trabajo esencial para el mantenimiento de las zonas rurales, que además se ha convertido en el principal instrumento de fijación de población, empleo y biodiversidad. En España viven casi seis millones de mujeres rurales que representan la tercera parte de la sociedad española femenina. Un colectivo que tiene una estrecha vinculación con el sector agrario, ya que según datos del Ministerio de Agricultura, uno de cada cuatro profesionales del campo es mujer. Lo que representa el 26% de los trabajadores del sector agrario español. Un dato revelador en el sentido de que no representa la verdadera dedicación de las mujeres en las explotaciones agrarias, ya que no incluye a más de 700.000 mujeres, según datos gubernamentales, que estarían realizando labores agrícolas en calidad de “ayuda” o “colaboración familiar”. Nuestra sociedad rural está fuertemente envejecida y masculinizada, de hecho, los mayores de 65 años en las zonas rurales doblan a la media nacional. Concretamente, uno de cada seis habitantes rurales tiene más de 70 años, una cifra que se hace más extrema cuanto más pequeño es el núcleo de población. La media de edad de las mujeres rurales ronda los 55 años y cada vez nacen menos niños y se tienen más tarde. Además de ser más numerosos los mayores y personas dependientes que requieren cuidados sanitarios y atención especializada. Ante esta situación, la juventud rural no está dispuesta a arriesgar tanto como han arriesgado las generaciones anteriores. La escasa valoración del trabajo desempeñado por las mujeres rurales ha supuesto que muchas de las más jóvenes hayan decidido irse de los pueblos en busca de formación y un trabajo remunerado. Lo que pone de relieve la urgencia de invertir en las mujeres como verdaderos agentes de desarrollo rural y generación de empleo. Debemos ser cómplices con el espíritu emprendedor de las mujeres y ayudarles a crear empresas en el medio rural. El impulso a este espíritu emprendedor, lleva aparejada la puesta en marcha de las medidas y políticas activas necesarias que faciliten la apertura de sus negocios, propiciando la creación de puestos de trabajo, fijando la población y dinamizando el entorno. Estoy firmemente convencida de que esta promoción del autoempleo y del espíritu emprendedor de las mujeres rurales es posible en el mundo rural. Un convencimiento que también tienen las propias mujeres que son conscientes de los recursos y posibilidades que les ofrece su entorno, y están dispuestas a aprovechar como nuevas oportunidades de negocio y empleo. Con la confianza de que seguiremos avanzando en la igualdad de oportunidades, aprovecho la ocasión para rendir un merecido homenaje a los casi seis millones de mujeres rurales españolas que solo con su presencia están garantizando la vida y la supervivencia del 80% de nuestro territorio y para reclamar el reconocimiento justo y merecedor de su labor.
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Mujeres y desarrollo sostenible
04/07/2012 MICHELLE BACHELET (Directora ejecutiva de Naciones Unidas)
La Cumbre de la Tierra «Rio+20» de las Naciones Unidas del pasado mes ha sentado las bases para trazar el camino hacia economías que trabajen por la igualdad social y la protección medioambiental. Por esta razón, en la cumbre el desarrollo sostenible ha estado en el centro de la agenda global. Ya resulta claro que no es posible lograr desarrollo sostenible sin energía sostenible. En efecto, el acceso a la energía fomenta el desarrollo en varios niveles, notablemente en términos de las mujeres, su salud, su seguridad y su autonomía. Al reconocer lo anterior, la ONU ha declarado 2012 año de la Energía Sostenible para todos y el secretario general Ban Ki-moon ha puesto en marcha una iniciativa global con tres metas ambiciosas para 2030: el acceso universal a servicios de energía modernos, la duplicación de la tasa global de mejoramiento de la eficiencia energética y la duplicación de la participación de la energía renovable en el total de la energía global. Estos temas son globales, pero en todas partes del mundo la energía es un asunto que es importante para las mujeres. Puede significar la diferencia entre la seguridad y el temor, la libertad y la servidumbre, e incluso la vida y la muerte. En muchos lugares, particularmente en zonas rurales, las mujeres dedican muchas horas del día a buscar combustibles donde sea, a falta de fuentes de energía sostenible. A nivel global, 1.300 millones de personas aún no tienen acceso a la electricidad y 2.700 millones, mujeres en su mayoría, utilizan madera, carbón y estiércol para cocinar. Todos los días las mujeres toman decisiones difíciles sobre los recursos energéticos y su uso, ya sea cuando salen a buscar madera, lo que las puede exponer a riesgo de violación, como cuando gastan sus escasos recursos en queroseno para obtener una iluminación ineficiente y humeante. También son las mujeres las que padecen los efectos desproporcionados sobre la salud de las fuentes de energía no sostenibles. La exposición al humo producido por métodos peligrosos de cocinar, calentar e iluminar mata a casi dos millones de personas al año, 85% de las cuales son mujeres y niños que mueren a causa de cáncer, infecciones respiratorias y enfermedades pulmonares que se relacionan con estas prácticas. Muchos millones más padecen enfermedades derivadas de la exposición. A nivel comunitario, la falta de energía en clínicas obstaculiza la capacidad del personal médico para proporcionar tratamientos y cuidados adecuados. Se calcula que entre 200.000 y 400.000 establecimientos de salud en países desarrollados no tienen acceso confiable a la electricidad. Esto significa que las vacunas y la sangre no se pueden almacenar de forma segura, el equipo para el diagnóstico a menudo no sirve y las salas de operación no funcionan de noche. Esta falta de electricidad significa un riesgo para las vidas de las mujeres embarazadas y sus bebés. A nivel mundial, 800 mujeres mueren diariamente debido a complicaciones del embarazo y el parto, y la gran mayoría de esas muertes podrían evitarse con servicios de salud de calidad, para los cuales normalmente se necesita la electricidad. El trabajo no remunerado que las mujeres realizan durante largas horas todos los días en busca de madera y otras fuentes de energía les quita tiempo para participar en actividades más productivas. Eso a la vez, priva a las familias pobres de ingresos que necesitan urgentemente. No hay motivo para que esa situación continúe. En Kenia, el uso de estufas mejoradas ha reducido los requerimientos de madera combustible en aproximadamente 40%, lo que no sólo ha reducido la carga de trabajo no remunerado de las mujeres y la deforestación sino que también ha permitido que las mujeres dediquen tiempo a la educación, la capacitación y el empleo remunerado, de modo que también se reducirá la pobreza. El suministro de energía sostenible para todos también creará nuevas oportunidades para las mujeres en otras partes. La energía solar puede alimentar la iluminación, el bombeo de agua, la refrigeración y la electrificación de centros de salud, escuelas y otros servicios públicos en poblados enteros. Además, la energía renovable puede ofrecer una visión externa, mediante el acceso a teléfonos celulares, internet, radio y televisión y también suministrar la energía para pequeñas, medianas y grandes empresas. Además, la disponibilidad de iluminación exterior puede prevenir la violencia contra mujeres y niñas. Obtener una energía sostenible para todos requiere de la participación plena de las mujeres. Los casos de la India y Nepal indican que la participación de las mujeres en el proceso de toma de decisiones está relacionada con una mejor gestión ambiental local. Además, según un estudio global, los países que tienen una representación más elevada de las mujeres en el parlamento suelen estar más dispuestos a ratificar tratados ambientales internacionales. Como se establece en la Declaración de Río de la primera Cumbre de la Tierra en 1992: «Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la ordenación del medio ambiente y en el desarrollo. Es, por tanto, imprescindible contar con su plena participación para lograr el desarrollo sostenible». Veinte años después, cuando lo que está en juego es más, ya no podemos darnos el lujo de no actuar. Por esta razón ponemos en el centro de las discusiones y asociaciones el principio de igualdad de género para lograr una energía renovable para todos para 2030. Michelle Bachelet Ex presidenta de Chile. Directora ejecutiva de las Naciones Unidas Copyright: Project Syndicate, 2012
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Por la mujer rural, sin excusas
09/03/2012 MARíA TERESA RESINA (Presidenta de AMFAR Ávila)
Las mujeres corremos el riesgo de ser invisibles, siluetas oscuras a la sombra de una mentalidad arcaica. Me refiero a las injusticias pendientes que tienen nombres como brecha salarial y discriminación, y a lacras como la violencia machista y desigualdad. Una situación que nos mantiene en estado de permanente alerta, de reivindicación constante para hacernos valer. Y así queremos expresarlo y lo expresamos en el Día Internacional de la Mujer. Echando la vista atrás, son muchas las batallas ganadas; la relevancia en la vida pública además de en el ámbito privado, la presencia cada vez más frecuente en los ámbitos empresarial y político… la evolución en las últimas décadas ha sido pasmosa. El último hito es la Ley de Titularidad Compartida aprobada el año pasado, que a pesar de no ser suficiente, es un avance más hacia la consecución de la igualdad. Hemos dado un paso de gigante, pero desde aquí reclamamos que la tremenda crisis económica que padecemos no haga mella en el camino que la ciudadanía en general ha comenzado hace años. El modelo comenzado a seguir debe ser mejorado, desde la exigencia de que así sea por parte de todas las Administraciones competentes. Sin medias tintas, con un apoyo decidido a la mujer y con ella a toda la sociedad. Un modelo que reconozca en una visión global el papel que a la mujer le corresponde en la sociedad, y en lo particular el que cada una de las miles de mujeres de la provincia quiera desempeñar. No miremos para otro lado, achacando a las dificultades económicas lo que en realidad esconde la falta de voluntad política. Requerimos el compromiso firme de las instituciones para que las acciones que fomentan la igualdad a nivel provincial y regional no desaparezcan, teniendo en cuenta que las mujeres del ámbito rural sufren una doble discriminación por habitar en pequeños municipios con muchas menos oportunidades que en el medio urbano, sin infraestructuras de comunicación ni telecomunicaciones. Una realidad que existe y ante la que las mujeres rurales pedimos apoyo para, además, seguir manteniendo la vida en nuestros pueblos. Ojalá llegue el día en que no existan ‘Días Internacionales’, porque significará que la sociedad se ha ganado los calificativos de avanzada y justa. Hasta entonces, aquí estamos para seguir recordándolo, y trabajando en pro de su consecución. No podría ser de otra manera. Llevamos en nuestro ADN la defensa de las mujeres y familias del ámbito rural.
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La mujer, pilar de la familia y del mundo rural
07/03/2012 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
La mujer rural española es un colectivo de casi 5 millones, con una media de edad de 50 años, casada y con hijos. La mayoría de ellas se declara “ama de casa”. En el sector agrario trabajan como titulares de explotación un total de 500.000 mujeres que suponen el 29% de los titulares de explotación en España, aunque se estiman en más de 750.000 mujeres, las que en calidad de “ayuda familiar”, dedican una parte importante de su tiempo a sacar adelante las explotaciones agrarias. Estas 750.000 mujeres, según un estudio realizado por el Instituto de la Mujer, aportan un total de 770 millones de horas anuales a labores agrícolas y ganaderas, de las que el 78% no son retribuidas. Desde AMFAR, Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, hemos trabajado duramente para que se dignifique el trabajo que desempeñan estas mujeres y conseguir una verdadera equiparación de derechos con los profesionales del campo. Una reivindicación que ha calado en el Gobierno nacional ya que por fin, las mujeres del campo podrán disfrutar de la igualdad que les corresponde por derecho a través de recién aprobada Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias, que entró en vigor el pasado 5 de Enero de 2012. Hasta ahora, el trabajo de las mujeres era considerado como “extensión de las tareas domésticas” y su estatus laboral se definía más por la relación familiar que ostenta con el titular de la explotación (esposa, hermana o hija) que por el trabajo que desempeñaba en la explotación. La incorporación de la mujer al mundo laboral ha sido uno de los grandes hándicap del colectivo femenino rural, pero no es el único. Existen otros muchos aspectos que dificultan su avance hacia la igualdad efectiva con respecto a los hombres. La solución pasa, entre otras cuestiones, por un cambio de mentalidad. El mundo rural vive todavía inmerso en una sociedad mucho más tradicional, en la que la mujer sigue ocupando un segundo plano. Además, hemos de esforzarnos en dar una imagen real de lo que es el mundo rural español. Desgraciadamente sigue existiendo un gran desconocimiento de la vida en los pueblos, lo que constituye un freno añadido para alcanzar nuevas metas en todos los aspectos de la vida social, económica y cultural. La última Encuesta de Población Activa desvela que más de un millón y medio de familias se encuentran con todos sus miembros en el paro. Todas ellas tienen graves problemas económicos para llegar a fin de mes, y donde la mujer, pilar básico de la familia, representa el apoyo, las palabras de aliento y la fortaleza para salir adelante. Esta crisis ha forzado a miles de amas de casa a buscar un puesto de trabajo fuera del hogar. Mujeres que hasta ese momento se encargaban de las tareas domésticas y del cuidado de todos los miembros de la familia: de los hijos, los nietos, de los mayores, de los enfermos, discapacitados, o dependientes y que ahora buscan salir adelante complementando su jornada con otro trabajo remunerado. Y en pleno siglo XXI, las mujeres seguimos reclamando que se conozca nuestra verdadera situación laboral. A día de hoy se sabe poco de nuestra realidad. Se desconoce cómo nos afecta la crisis económica o el paro, o los problemas que tenemos para encontrar un puesto de trabajo que pueda ser compatible con nuestra actividad familiar diaria. Tenemos escasa participación en los órganos de decisión y problemas de acceso a las nuevas tecnologías de la comunicación. Sin embargo, desde AMFAR afirmamos sin miedo que las mujeres son vitales para el mantenimiento de la vida en los pueblos y de las explotaciones agrarias. La mujer rural es el pilar sobre el que se sustenta una familia y por extensión un municipio, por lo que es imprescindible atender sus necesidades para frenar el envejecimiento, la emigración y por tanto, fijar la población. Con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR) alza su voz para reclamar un mayor y mejor aprovechamiento de los recursos que tienen las zonas rurales para conseguir un desarrollo rural sostenible y que las mujeres y los jóvenes sean los protagonistas de dicho desarrollo. Con esta medida, sería posible un mundo rural activo, dinámico, con capacidad de generar empleo y fijar la población, para ello es necesaria la implicación de las mujeres y de los jóvenes y un compromiso verdadero de las instituciones que los acompañen en la puesta en marcha de sus iniciativas emprendedoras. Nos hemos preocupado de la formación de nuestros hijos y también de la nuestra, pues estamos apostando fuerte por aprender y emprender en el mundo rural con el objetivo de ser independientes económicamente, de generar empleo y garantizar así la supervivencia del pueblo que nos ha visto nacer y crecer. Las mujeres no podemos ni debemos renunciar a nuestra condición de madres por el mero hecho de tener que desempeñar un puesto de trabajo. La revolución igualitaria en el mundo laboral debe pasar por permitir que hombres y mujeres, padres y madres podamos conciliar la vida laboral y familiar. Aunque tampoco debemos olvidar que una de las grandes barreras que tradicionalmente han impedido la plena participación de las mujeres ha sido la concepción machista de la sociedad que asignó distintos roles y funciones a hombres y mujeres, relegando a estas últimas al desempeño casi exclusivo de las tareas del hogar. Un reparto de roles que aún sigue existiendo y que es el germen de la desigualdad. Una desigualdad que llega a alcanzar su máxima expresión en la violencia ejercida contra la mujer. Por todo ello, en un día como hoy, Día Internacional de la Mujer, debemos solidarizarnos con la mujer rural y defender sus intereses, porque también son los nuestros.
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Por la igualdad real
17/10/2011 MARíA TERESA RESINA (Presidenta de AMFAR Ávila)
Un avance para la mujer rural, pero no la mejora definitiva que seguimos esperando. La Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias, aprobada recientemente en el Congreso de los Diputados, reconoce al fin el trabajo invisible que un vasto colectivo venía ejerciendo en los pueblos de nuestra provincia desde siempre, por lo que inequívocamente favorece la igualdad efectiva de género en el medio rural, con la mujer como eje central en torno a la que se articulan las propuestas, lo que desde luego ni siquiera contempla la propuesta de reforma de la Política Agraria Comunitaria (PAC) presentada por la Comisión Europea. Una PAC excluyente que aleja y desatiende a las mujeres rurales, y que además potencia explotaciones alejadas de la competitividad, con medidas como el ‘reverdecimiento’ de las ayudas, lo que es igual a más gastos para la explotación agrícola o ganadera, y de la productividad y eficacia, ya que penaliza a los cultivos más productivos. Una PAC verde y alejada del modelo de agricultor activo, una PAC que ignora a las mujeres y por tanto al aspecto clave y generador de riqueza y vida en el mundo rural. No seamos complacientes, no pensemos que está todo hecho. Para empezar, la Ley de Titularidad Compartida, una vez que al fin es una realidad, no puede quedarse en papel mojado, en un mero registro elaborado a base de nombres y apellidos. Son necesarios más incentivos económicos para que la mujer que habita en los pueblos de nuestra provincia pueda permanecer definitivamente, generar riqueza y evitar la despoblación, uno de los grandes males de nuestros municipios en el Siglo XXI. El paso definitivo son las ayudas reales, la rebaja de impuestos para facilitar la incorporación de la mujer a la actividad económica rural, evitar la emigración y que incluso anime a los jóvenes a retornar a sus pueblos de origen. Más allá de generalidades, exigimos la aplicación de la discriminación positiva para que cualquier mujer, independientemente de su edad y del tiempo cotizado, pueda acceder a la jubilación, de tal manera que incluso cuando la trabajadora no haya cotizado el periodo mínimo exigido, éste debe ser complementado por el Gobierno español, con el fin de corregir esta injusticia histórica. No necesitamos palabras de aliento ni miradas condescendientes. Queremos actuaciones eficaces con medidas reales para que la mujer rural tenga similares oportunidades a la del entorno urbano. Pedimos a los partidos políticos que concurren a las elecciones del 20-N visión de futuro para que incluyan en sus programas y después lleven a la práctica actuaciones de apoyo a la mujer rural. Sin mujeres el medio rural estará agotado. Con ellas los pueblos tienen la oportunidad de recuperar su esplendor pasado.
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Un paso más para sacar a la luz a las mujeres rurales
08/08/2011 ADORACIóN BLANQUE (Presidenta de AMFAR Almería)
Ha costado pero al final ya tenemos el famoso Decreto de Titularidad compartida de las explotaciones, reivindicación histórica de las mujeres y sin duda una de las grandes novedades de los últimos meses en lo que a avances de la mujer rural se refiere. En nuestro país somos más de 5 millones las mujeres las que vivimos en el medio rural, y que hemos venido reclamando la necesidad de contar con derechos históricos que permitan mejorar la independencia de la mujer y que vengan a reconocer en parte todo el trabajo que hemos realizado a lo largo de nuestra vida. Desde AMFAR, valoramos que al final este Decreto se haya aprobado, y que traerá sin duda algo más de luz al trabajo de todas estas mujeres. Como representantes de la mujer rural AMFAR, ha participado activamente en la elaboración de esta Ley que nace con el noble objetivo de equiparar legalmente a la mujer que trabaja en una explotación agraria respecto a su cónyuge. Sin embargo, desde AMFAR-Almería consideramos que se podría haber avanzado aún más y tener mayor flexibilidad cuando de constituir una explotación compartida se trate, así, desde AMFAR hemos solicitado que todas las explotaciones compartidas o que se acojan a la titularidad compartida sean consideradas como prioritarias, y por supuesto dar este reconocimiento a las explotaciones que sean dirigidas por mujeres. Para AMFAR el reconocimiento de estos derechos no deben verse mermados por el hecho de que el cónyuge sea “agricultor a título principal” o por el cumplimiento de los requisitos de explotación prioritaria. Recordemos que uno de los hándicap a los que nos enfrentamos es a la excesiva masculinización del sector agrario en todos sus niveles y la necesidad de fomentar la participación y el acceso de la mujer a explotaciones y empresas del sector. Lamentablemente son muchos los pasos que aún tenemos que dar hasta conseguir el mismo nivel de igualdad o de participación que se dan en otros sectores, y por eso consideramos que esta Ley debía procurar además fomentar la incorporación de la mujer a la empresa agraria. Las mujeres del medio rural no sólo necesitan reconocimiento social y laboral para poder salir de la oscuridad en la que han vivido, y en la que siguen viviendo, y ganar así en derechos derivados del trabajo que se realiza a diario en las explotaciones familiares como cualquier otro empresario o trabajador, sino que además debe trabajarse por el cambio en la forma de vida de la mujer apostando por su formación, su independencia y el acceso a servicios fundamentales. Desde AMFAR, valoramos positivamente este avance que llevamos años esperando, y animamos a nuestra Administración a seguir en la senda para conseguir que se frene el despoblamiento de las zonas rurales y el otro gran problema del sector: la falta de relevo generacional para ello se había solicitado que no se pusieran límites de edad para que las mujeres pudieran acogerse a la cotitularidad, y por ejemplo que se permitiese a las mujeres mayores de 50 años acceder a la titularidad compartida, de forma que se les permitiese obtener todas las prestaciones sociales y se tuviese en cuenta las cotizaciones realizadas para obtener una pensión contributiva de cara a la jubilación. Otro aspecto importante de las reivindicaciones de AMFAR es el hecho de permitir que las cotitulares pudieran serlo cotizando a la Seguridad Social no sólo por cuenta propia, sino también por cuenta ajena pudiendo trabajar en su propia explotación, como hacen en la actualidad, pero ganando en reconocimiento y en derechos, medida esta que también ha quedado en el tintero. Por ello insisto, con este Decreto no está todo hecho sino que hemos iniciado un cambio muy importante que debe ir acompañado de un cambio en la cultura del medio rural, contando con la aportación y la participación de las mujeres dentro del sector agrícola y ganadero y para ello la Administración debe fomentar y flexibilizar su acceso.
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Mujeres en el medio rural
25/05/2011 EDITORIAL PUBLICADO (La Vanguardia.com)
HAY cierto consenso a propósito de que el siglo XX ha sido el de las mujeres. No se trata de que hayan alcanzado un estadio plenamente satisfactorio, sino de que han logrado progresos sustanciales; de que hoy nadie discute, al menos en términos teóricos, la pertinencia de la igualdad de oportunidades entre los seres humanos, con independencia del sexo al que pertenezcan. Las mujeres han asumido su puesto en la sociedad. Y ese puesto es muy distinto del que ocupaban pocos años atrás, cuando la posición femenina estaba claramente subordinada a la masculina. ¿Quiere eso decir que se ha alcanzado la equidad? No. Por desgracia, no puede decirse eso. Las carencias están a la vista. Un estudio del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, titulado Diagnóstico de la igualdad de género en el mundo rural, nos ofrece algunos datos dignos de atención. Nos referimos a un estudio que extiende un velo de sombra sobre los avances registrados en materia de igualdad de sexos, puesto que sus efectos, más visibles en el medio urbano, dejan mucho que desear en el rural. Siguen algunos ejemplos. En el plano teórico, conviene decir que una cuarta parte de los habitantes del medio rural cree que hombres y mujeres no pueden desempeñar las mismas funciones ni responder ante las mismas responsabilidades. Y, en el plano práctico, añadiremos que el 30% de la población rural cree que las mujeres deben sacrificar su faceta productiva en favor de la reproductiva, y conservar la tradicional atribución de roles. Esto tiene sus consecuencias. Por ejemplo, que el índice de inactividad femenina en el medio rural es del 38,4%, frente al 15,1% masculino. O que las mujeres dedican el triple de tiempo que los varones al trabajo doméstico. En suma, quizás proceda señalar que la inserción de las mujeres rurales en trabajos remunerados es del 49%, frente al 72% masculino. Las cifras del mundo rural pueden parecer llamativas, aunque inscritas en ese ámbito. Ello no significa que en la ciudad, no ya en la española, sino incluso en la europea, las cifras sean totalmente apropiadas. También aquí hay mucho que mejorar. Recientes estudios de la Unión Europea apuntan que un objetivo a cuatro años vista es que el porcentaje de mujeres en los consejos de administración alcance el 30% del total. Estamos todavía lejos, por tanto, de la paridad. Bastante lejos. En el medio rural o en el comunitario. Los progresos, en este orden de cosas, son lentos. Pero eso no justifica nuevas demoras. Por el contrario, debe animarnos a avanzar hacia un marco laboral en el que el sexo no sea un factor discriminatorio.
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Madres del campo
17/05/2011 TERE ANTóN (Presidenta de AMFAR Alicante)
Si en la sociedad civil hablamos de que todavía persisten las desigualdades entre el hombre y la mujer, en los ámbitos rurales debemos destacar una invisibilidad excesiva en determinados casos. El peso específico del colectivo de las mujeres rurales en la familia y en la explotación familiar no está reconocido. No se percibe más que en determinadas ocasiones, por parte de nuestros maridos y no siempre. A la larga, también los hijos reconocen la importancia del papel que hemos desempeñado a lo largo de sus vidas. Es bonito. Con nuestros madrugones y días de trabajo a la intemperie hasta en festivos como los soñolientos domingos, hemos podido pagarles sus estudios e, incluso, costearles carreras en grandes ciudades. Hemos demostrado una gran perseverancia y ha merecido la pena. Pese a la invisibilidad, desde la Asociación de Mujeres y Familias de Ámbito Rural (Amfar) entendemos que estamos viviendo un momento de cambios, donde la mujer empieza a desempeñar un papel prioritario en todos los ámbitos. Antes sus funciones se limitaban prácticamente a las de peón, hoy ya hay féminas al frente de explotaciones agrarias, mujeres gerentes de empresas de frutas y hortalizas e, incluso presidentas de cooperativas de aceite, vinos,…,… lo que demuestra que la revolución por alcanzar los puestos directivos, aunque más tarde y a un ritmo más lento (debemos reconocerlo), también llegó al campo. Los avances que estamos consiguiendo evidencian hoy más que nunca que necesitamos medidas específicas que se traduzcan en un espaldarazo a las mujeres para acabar con las discriminaciones y potenciar el papel principal que posee en el sector agrario y ganadero, favoreciendo, por supuesto, nuestra implicación en la familia, algo que no debemos perder nunca, por mucho que nos ‘modernicemos’. El trabajo no lo da todo. En estos momentos, se está discutiendo la reforma de la PAC más allá del 2013, horizonte 2020 y verdaderamente echamos en falta medidas concretas, nuevas iniciativas que acentúen el valor y la importancia económica y social que posee la actividad desarrollada por las mujeres y madres del campo. Defender y potenciar las funciones que desempeñan se traduce en consolidar a las que actualmente estamos. Incorporar frescura, nuevas teconologías, formación, innovar, favorecer la conciliación de la vida laboral y familiar (aunque algunas trabajen en bancales ubicados cerca de sus hogares, el sector agropecuario exige muchas horas de faena),… Introducir estos cambios permitirá potenciar la capacitación del trabajo, lo que además repercutirá en la creación de más empleo, tan necesario en la actualidad. Será beneficioso para todos, pero no hay avances. Seguimos echando en falta medidas concretas para favorecer que nuestra presencia sea más notable en el sector. Las mujeres y madres rurales hemos luchado y trabajado mucho y seguiremos haciéndolo para alcanzar nuestras metas. Siempre lo digo, nos quedan muchos logros por alcanzar y tenemos que estar todas unidas y ‘remar’ en la misma dirección para ir avanzando. Sé que continuaremos logrando mejoras poco a poco. Así ha sido hasta ahora, pero reclamo a las administraciones que apliquen medidas efectivas que nos favorezcan y dejen de hacernos aún más invisibles. En el Día de la Madre debemos rendir a las progenitoras un justo homenaje. Somos las únicas que siempre estamos de manera incondicional. No nos engañemos, el trabajo del padre sigue considerándose más importante. Nuestros actos nos definen como persona y hay que ser honesto y tratar de reconocer la importancia social, laboral, en la agricultura, la ganadería y, por supuesto, en el ámbito familiar que poseen las mujeres. Cuesta mucho esfuerzo mantenerlo todo y, día tras día, lo vamos consiguiendo, así que este homenaje nos lo hemos ganado a pulso. Felicidades.
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La PAC después de 2013
21/12/2010 ROSA PRUNA (Presidenta de AMFAR Cataluña)
Está finalizando el 2010 y no se ha acabado la crisis, una grave crisis que ha hecho caer la economía española como las piezas de domino, no queda sector sin resentirse. Para la agricultura y la ganadería no es una situación nueva, pues llevamos años sufriendo la, sin enterarse de ello el grueso de la sociedad. Desde el año 1994, es decir hace 16 años, tenemos el mismo nivel de rentas, un auténtico problema de costes para producir porque cada vez son más altos y las ventas de los productos están en los niveles de 20 años atrás. Las ayudas a la renta que nos da la Política Agraria Común (PAC) representan un 32%, y el resto lo asume el agricultor y el ganadero afectando a menudo su patrimonio o quedándose endeudado. Ahora la Comisión Europea (CE) presenta un proyecto para el futuro de la Política Agraria Común después de 2013. El sector agrario ya tiembla con las consecuencias que esta reforma puede tener, pues cada reforma es como decían las abuelas que con cada colada se pierde una sábana, y ese es el miedo que tenemos de cómo será. Desde Asaja, como otras organizaciones profesionales agrarias de los 27 Estados Miembros de la Unión Europea (UE), hemos hecho nuestras aportaciones para este nuevo proyecto, del que empezamos a tener borradores de las primeras propuestas. El 15 de diciembre tuvo lugar en la sede de la Comisión Europea en Barcelona una charla donde el consejero económico de la Dirección General de Agricultura de la CE, Tomás García Azcárate, con una magistral y coloquial explicación nos definió por donde i hacia donde irá esta PAC: 1º- Se cierra el periodo histórico de referencia. Las ayudas irán dirigidas hacia una agricultura activa, lo que supone una distribución más equitativa por los agricultores. 2º- Habrá un pago ecológico obligatorio con medidas agroambientales como la cubierta vegetal, la rotación de cultivos, pastos permanentes o barbechos ecológicos. 3º- Un pago adicional para compensar las condiciones naturales específicas para fomentar la competitividad de las pequeñas explotaciones. En definitiva, se trata de una PAC más verde, más justa, más efectiva y más eficaz. Como organización profesional agraria mi pregunta y preocupación es que nos compensará y como, esta agricultura activa pero al mismo tiempo muy ecológica con las gallinas felices con columpios y cerdos juguetones con pelotas antiestrés, por qué a los productos que nos vienen de fuera de UE no les piden todos estos requisitos. La respuesta de Azcárate fue que los agricultores/as y ganaderos/as están haciendo un buen trabajo; somos los que hemos innovado más de todos los sectores económicos, pero no nos han tenido en cuenta, la PAC no se ha hecho bien, los números de la renta son un claro indicador, pero ahora hay un cambio pues los grandes mercados asiáticos están impulsando la subida de los metales y los carburantes. Es aquí donde se quiere compensar este coste productivo de bienestar animal de mantener el territorio con rotaciones de cultivos, las ventas directas y los circuitos cortos para romper este grave desequilibrio de la cadena alimentaria, reducir las emisiones de CO2 y el cambio climático. Este será a grandes rasgos el futuro de la agricultura comunitaria, pero habrá que esperar a julio de 2011 cuando sea aprobada. Hoy tenemos que ver cómo vamos a pagar el sobrecoste del pienso con los cereales en manos de los especuladores.
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