OPINIÓN AMFAR
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Las mujeres ganamos terreno y visibilidad en el sector agrario
30/05/2022 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)

Han pasado tres décadas desde que AMFAR, Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, diera los primeros pasos para constituirse en la principal federación nacional en la defensa de los derechos e intereses de las mujeres rurales españolas. Nuestros objetivos fueron claros desde el principio: que se conociera la realidad de las mujeres rurales, eliminar los obstáculos que les impedían crecer y potenciar que sus ilusiones de futuro fueran una realidad. Los primeros pasos no fueron fáciles, pero confieso que la dificultad engrandecía cada reto a conseguir.

Uno de los principales desafíos de AMFAR fue conseguir que las mujeres vieran reconocido el trabajo que realizaban en las explotaciones agrarias, que ya en los primeros años de nuestra andadura, se registraba sorprendentemente en las estadísticas bajo la calificación de  “extensión de sus labores” de ama de casa. Tres décadas después, en AMFAR celebramos que ¡lo estamos consiguiendo!

Hace unas semanas, conocía los últimos datos del censo agrario que recogía la actualidad del sector agrícola y ganadero español, un sector estratégico, que aporta el 10% al Producto Interior Bruto de España y que genera casi 3 millones de empleos.

Un sector económico en el que las mujeres han conquistando protagonismo a pasos agigantados, aunque de manera silenciosa. Tanto es así, que el número de mujeres que han cogido las riendas como Jefas de Explotación en el sector agrario ha aumentado un 22% en la última década, frente a la presencia de los hombres que, en su papel de Jefes de Explotaciones agrarias, ha descendido un 15% en este mismo periodo de tiempo.

En este sentido, quiero destacar el empuje y la valentía de las mujeres rurales andaluzas, que junto a las mujeres gallegas, asturianas y cántabras se han situado por encima de la media nacional, sobrepasando el porcentaje del 28,6% de mujeres jefas de explotación en comunidades autónomas.

 

 

Las mujeres rurales ganamos terreno, espacio y visibilidad en el sector agrario español. Queda mucho trabajo por hacer y espacio por conquistar, lo sé, pero en la actualidad, nos sentimos orgullosas y presumimos de la trayectoria recorrida por las mujeres rurales españolas en esta última década.

Estas mujeres son ejemplo de fortaleza en un sector tradicionalmente masculinizado y gracias a su tenacidad comienza a cambiar el rumbo hacia un destino más igualitario, en el que las mujeres tenemos mucho que hacer, decir y dar.

Estas mujeres que hoy aplaudimos, se han visto obligadas a enfrentarse a situaciones insólitas, en muchas ocasiones, para conseguir lo que les pertenece por derecho. En este caso, se me viene a la cabeza las dificultades para ver reconocido su trabajo en la explotación agraria. Un obstáculo que AMFAR sorteó consiguiendo la aprobación de la Ley de Titularidad Compartida de las Explotaciones Agrarias. Una Ley que acaba de cumplir una década, y que gracias a AMFAR vio la luz en el año 2011.

Desde AMFAR hemos reclamado ante el Ministerio de Agricultura que impulsen esta norma, simplificando el procedimiento para conseguir el alta, dándole difusión, y mejorando las ayudas e incentivos económicos para las mujeres, ya que esta Ley es, entre otras, una gran oportunidad para frenar la despoblación, apostando por trabajar en una unidad familiar agraria, generando empleo y fijando población en el ámbito rural. 

Y termino aprovechando estas líneas para demandar el fortalecimiento del compromiso de las administraciones con las mujeres rurales y la igualdad de oportunidades, porque un pueblo sin mujeres, se muere. Las mujeres rurales son vida, dinamismo, innovación y garantía de futuro para nuestros pueblos. Miremos a las políticas de desarrollo rural, a la futura PAC y a nuestros municipios con ojos de mujer y avanzaremos más rápido.

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Mujeres Rurales, un ejemplo frente al Covid
31/03/2021 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)

La pandemia del Coronavirus ha condicionado los hábitos y el ritmo de vida de nuestra sociedad. La crisis sanitaria que sufrimos desde hace más de un año ha puesto de manifiesto que las mujeres han sido las más perjudicadas.

 

El punto de partida ya era de desventaja para nosotras. Mayor índice de paro, salarios inferiores y menor independencia económica. Las mujeres encabezábamos el trabajo temporal, dedicando más tiempo a las tareas domésticas y al cuidado de personas dependientes, y las mujeres rurales, en particular, seguían con menos recursos asistenciales y peores infraestructuras.

 

La pandemia ha puesto sobre la mesa por un lado, la fragilidad del modelo asistencial y por otro, la fortaleza de las familias y las mujeres que han soportado mayor peso en la atención de los dependientes del entorno familiar.

 

La crisis sanitaria del Coronavirus no impuso la conciliación ni la corresponsabilidad familiar, impuso el confinamiento, el cuidado de los dependientes, la formación online y el teletrabajo. Y las mujeres rurales volvieron a dar ejemplo, a pesar de las carencias asistenciales y digitales del medio rural.

 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 91,4% de los hogares tienen conexión a internet, un porcentaje que baja hasta el 86,8% cuando centramos la atención en los municipios de menos de 10.000 habitantes. Esto origina una triple brecha digital que queda definida por la desigualdad en función de la ubicación geográfica del municipio, de la edad de la persona usuaria y del tamaño del municipio.

 

Por este motivo, el reto de la brecha digital ha pasado a ser una de las grandes prioridades en AMFAR. El acceso a internet y a las nuevas tecnologías de la comunicación son medidas que deben acometerse con agilidad para garantizar la igualdad de oportunidades de la población rural y evitar una nueva discriminación.

 

 

En estos meses de pandemia, hemos podido constatar que la actividad productiva y las nuevas tecnologías son grandes aliados. La digitalización debe servir para dinamizar el territorio rural poniendo en valor todos los recursos que ofrece cada zona. Si conseguimos este objetivo, podremos conseguir otro gran reto, que es el de combatir la despoblación.

 

En AMFAR nos hemos visto en la obligación de reinventarnos, para continuar prestando los servicios que necesitan nuestras afiliadas y seguimos trabajando en la formación de las mujeres rurales, el emprendimiento, su incorporación al sector agrario, la igualdad de oportunidades, y la lucha contra la violencia de género, entre otros.

 

Quiero agradecer el trabajo de las mujeres rurales en estos meses de pandemia. Ellas han sido el pilar fundamental de las familias. Se han ocupado de que los hijos siguieran su curso escolar, atendiendo a los familiares dependientes, trabajando en el campo, llevando sus pequeños negocios, ofreciendo su solidaridad a los que estaban en primera línea, cosiendo mascarillas o llevando la compra o la comida a quienes más lo necesitaron.

 

Y sobre todo, quiero rendir homenaje a las mujeres rurales y socias que nos han dejado, que ya no están entre nosotras. Mujeres que nos han dejado su ejemplo de que con trabajo se conquistan los derechos y se tumban las discriminaciones.

 

Y acabo con un mensaje de ánimo a las mujeres rurales españolas para que continúen su labor con la fuerza y el coraje que las caracteriza. Nuestra unión nos permitirá salir antes de la crisis sanitaria, social y económica. ¡Juntas lo conseguiremos!.

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‘Tenemos una deuda pendiente con las víctimas’
25/11/2016 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)

‘Española, 43 años de edad, madre de un menor, residente en un pequeño municipio, maltratada física y psicológicamente desde hace mucho tiempo, nunca denunció a su pareja’.

Este es el perfil de las mujeres que han sido asesinadas este año por sus cónyuges o ex parejas, 15 mujeres rurales que dejan a una decena de niños huérfanos que se hacen la misma pregunta que nosotros, ‘¿Por qué papá ha matado a mamá?’.

Hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia que se ejerce contra las Mujeres, se publicarán estadísticas, se hará un repaso a las medidas adoptadas por las administraciones competentes, se harán análisis, se escucharán testimonios de quienes han sobrevivido a esta barbarie, pero no debemos quedarnos sólo en los datos porque las víctimas no son números, tienen nombre y apellidos, son mujeres con las que todos tenemos una deuda pendiente.  

Debemos trabajar para cambiar mentalidades, debemos remover todos los obstáculos que ocultan e incluso alientan este tipo de violencia, debemos comprometernos en la denuncia de la violencia en cada una de sus manifestaciones, en definitiva, todos, hombres y mujeres, asociaciones, tejido empresarial, instituciones públicas y privadas, colegios, universidad, profesores, alumnos, fuerzas de seguridad del Estado, policía local… Todos y cada uno de nosotros debemos comprometernos para acabar de una vez con esta lacra indigna de una sociedad democrática y moderna.

Las mujeres que viven en los pueblos son más vulnerables, la violencia de género es más silenciada, existen menos recursos, mayor dificultad para el cumplimiento de las medidas, mayor escarnio público, más miedo, mayor vergüenza… un sinfín de obstáculos sociales y psicológicos que dificultan desde el reconocimiento hasta la interposición de la denuncia.

AMFAR trabaja de forma incansable para que las mujeres maltratadas en el ámbito rural tengan acceso a las mismas oportunidades y recursos que el resto a la hora de denunciar. El desarrollo de campañas informativas y formativas está siendo fundamental para que se pierda el miedo a dar ese paso, nuestro asesoramiento y apoyo está permitiendo que muchas mujeres maltratadas vean la luz al final del túnel.

No veamos como normal algo que no lo es, reprobemos cualquier actitud que denigre a la mujer por el mero hecho de serlo, el maltrato nunca está justificado, eduquemos a nuestros hijos en la construcción de relaciones basadas en el respeto y en la igualdad.

Nuestra mano está tendida, nuestras puertas siempre abiertas. No estáis solas, hay salida, denuncia.

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En el mundo rural también hay salida, denuncia
24/11/2015 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Coincidiendo con el Día Mundial contra la Violencia que se ejerce hacia las Mujeres, la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR), quiere alzar su voz contra esta lacra que constituye el testimonio más evidente de desigualdad entre mujeres y hombres. Una lacra contra la que todos (hombres y mujeres, jóvenes y adultos, familias y asociaciones, instituciones y administraciones) debemos luchar con todas nuestras fuerzas. En el mundo rural, este problema es aún más acuciante. En nuestros pueblos, en el medio rural español, la violencia de género es una violencia callada y silenciosa, las mujeres tienen miedo a denunciar y, en muchos casos, les frena ‘el qué dirán’, lo que lamentablemente dificulta su prevención. De las 48 víctimas mortales que la violencia de género ha provocado en este 2015, el 46% procedían de núcleos rurales. 48 mujeres que vieron truncado su proyecto de vida a causa de la barbarie machista; 48 razones para que todos nos impliquemos en esta feroz batalla de concienciar a las mujeres que la sufren que no aguanten ni un minuto más, que deben denunciar, que no están solas y que hay salida. Estas 48 muertes son la consecuencia más negativa de un grave problema social que nos incumbe a todos. Cabe recordar que la violencia de género se manifiesta de formas diferentes. Violencia de género son los malos tratos físicos y psicológicos, también las agresiones sexuales, la trata de mujeres, la explotación sexual o la mutilación genital femenina. A todo ello, se suma ahora el acoso a través de internet, de la que también son víctimas muchas mujeres, cada vez de menor edad, que se ven anuladas completamente. En este sentido, conviene tener en cuenta otro aspecto especialmente alarmante. Según un reciente estudio, el 90% de los jóvenes reconoce haber ejercido algún tipo de violencia psicológica sobre su pareja. Un dato que nos indica que algo está fallando y que debemos actuar de manera más contundente, desde la base, trabajando más a fondo con los niños y jóvenes, en las aulas y fuera de ellas. Los profesores y los padres tenemos una misión muy importante en este sentido, y debemos comprometernos de forma firme para sensibilizar y educar en igualdad y desde el respeto. Nuestras hijas e hijos deben aprender que querer a alguien no es sinónimo de controlar a una persona y tienen que estar preparados para detectar los síntomas de la violencia de género y dar la voz de alarma cuando esto suceda. Desde AMFAR, llevamos a cabo actividades y programas para sensibilizar contra la violencia de género y prevenir conductas violentas. Hemos realizado talleres para prevenir el abuso sexual en el medio rural, para usar correctamente las redes sociales y para informar de los recursos disponibles en nuestros municipios para atajar la violencia de género, además de trabajar en coordinación con el Instituto de la Mujer y el Ministerio de Igualdad. Estoy convencida de que los resultados obtenidos serían mucho más positivos si lográramos implicar al 100% de la sociedad española contra esta lacra social. El hecho de que la mayoría de los hombres no sientan como suyo este problema, ralentiza la solución. Por ello, hoy 25 de noviembre, instamos a todos, pero especialmente a los varones, al 50% de la población, a sumarse a esta lucha con el fin de avanzar más rápido y que no haya que lamentar más muertes. Todos juntos podemos conseguir que este día deje de ser una fecha a tener en cuenta en el calendario. Hagámoslo posible. Actuemos.
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Avanzar en igualdad
15/10/2015 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Octubre es el mes de las mujeres rurales. El día 15 celebramos el Día Internacional de la Mujer Rural, una fecha marcada en nuestro calendario y que nos obliga a detenernos al menos un momento. De hecho, la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR) fue pionera en conmemorar una cita que permite poner el foco sobre un colectivo de casi 6 millones de mujeres, que representan el 48,9 por ciento de la población que vive en las zonas rurales españolas. Si tuviéramos que trazar un perfil de las mujeres rurales, éste responde al de una mujer trabajadora, casada, con hijos y con una media de edad de 55 años. Además, ella es la principal encargada del cuidado de los dependientes del hogar: niños, mayores, enfermos y discapacitados. Una actividad que compagina, en la mayoría de casos, con el mantenimiento de su negocio o de la explotación familiar agraria. La experiencia nos ha demostrado que las mujeres rurales juegan un papel clave en la cohesión y vertebración del territorio, así como en la diversificación de la actividad económica. Una realidad que AMFAR hace visible desde sus primeros pasos en 1991, denunciando las discriminaciones que sufre este colectivo, al tiempo que construye una base de herramientas formativas, informativas y de participación sobre todas aquellas cuestiones que preocupan y afectan a la mujer. En este camino, AMFAR ha conseguido importantes logros como la aprobación de la Ley de Titularidad Compartida en las Explotaciones Agrarias que reconoce la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre. Sin embargo, para avanzar en igualdad es preciso impulsar la participación de la mujer rural en la vida pública de sus pueblos. Desde AMFAR reclamamos por ello una política de desarrollo rural sostenible e integrada, que tenga en cuenta explícitamente a la mujer, su necesidad de formación y su capacidad de emprendimiento. Sólo así se conseguirá frenar el despoblamiento y el envejecimiento que afecta a muchas de nuestras comarcas, agravados por el crecimiento de la brecha salarial entre géneros. Un problema que no es el único al que se enfrentan las mujeres. Mes a mes, comprobamos los desgarradores datos que deja la violencia de género. Una lacra que ya ha arrebatado la vida a 24 mujeres, de las que el 43 por ciento de sus víctimas mortales son mujeres que residían en el ámbito rural. Estadísticas, que pese a los avances realizados en los últimos años, nos obligan a no cesar en nuestro empeño por desterrar un problema que dificulta el desarrollo integral de la mujer y de nuestra sociedad. Una lucha hacia la igualdad que no es posible sin igualdad de oportunidades. Trabajemos por el reconocimiento de nuestra propia valía, de nuestros derechos, aprovechando los caminos que nos marcan nuestra formación y experiencia.
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La Navidad, antesala de un año esperanzador
23/12/2014 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Presidir una organización nacional de mujeres rurales como AMFAR, me lleva necesariamente a valorar el 2014 como un año complicado, pero en el que, gracias al esfuerzo de las mujeres y los hombres del campo, vamos a cerrar con grandes retos cumplidos. Debemos aplaudir el talento mostrado por el sector agrario, un sector estratégico que ha sabido afrontar la dura situación económica con una brillante iniciativa empresarial en la apertura de nuevos mercados internacionales. De tal forma que cerraremos este 2014 con una participación del sector agroalimentario en el conjunto del comercio exterior de un 17% en las exportaciones, situándose incluso por delante del sector del automóvil. Unos datos que ponen de relieve el espíritu emprendedor de las mujeres y los hombres del campo, que han sabido buscar las fórmulas necesarias para contribuir a su propia recuperación económica y a la de nuestra sociedad, convirtiendo a España en el octavo país exportador del mundo en productos agroalimentarios y el cuarto de la Unión Europea. No debemos olvidar el importante papel que ha jugado la nueva ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, en este empuje económico del sector, en el que su papel negociador ante las instituciones europeas ha sido clave para la generación de confianza y seguridad entre las mujeres y hombres del campo español. En Castilla La Mancha el horizonte rural y agrario también se presenta alentador, ya que contamos con instrumentos e incentivos para continuar en la senda de la recuperación. Por una parte, hemos recibido con alegría el aumento de presupuesto, hasta alcanzar los 22 millones de euros, para atender todas las solicitudes de jóvenes que quieren incorporarse al sector agrario. Una buena noticia, ya que las mujeres y los jóvenes son ahora más que nunca necesarios para garantizar la supervivencia de un sector aquejado por el envejecimiento, ya que el 42% de nuestros agricultores y ganaderos tienen más de 65 años. Por otra parte, el Programa de Desarrollo Rural de Castilla La Mancha contará con 1.147 millones de euros procedentes de la Unión Europea, en el que se primará la participación femenina en materia de innovación, formación y creación de empresas. Una relación de medidas a las que hay que sumar la creciente iniciativa emprendedora de las mujeres rurales, que es la que mejor encaja en el nuevo modelo de las políticas de desarrollo rural. AMFAR ha convertido el emprendimiento de las mujeres en uno de sus objetivos principales en este 2014, ya que el campo y el mundo rural se presentan como una verdadera oportunidad de negocio viable y su implantación supondrá la fijación de población, la generación de empleo, y la independencia económica de las mujeres a través de la diversificación de actividades, en un proceso que debe estar integrado en el entorno, endógeno y sostenible. AMFAR tiene claro que la clave del emprendimiento pasa por ofrecer a las mujeres formación, información y de manera específica, autoestima. Sin olvidar las herramientas necesarias para que puedan conciliar su vida familiar, personal y laboral, y no poner en peligro su espíritu emprendedor. No quisiera terminar este artículo de opinión sin animarles a que disfruten de la Navidad en compañía de sus familiares y amigos consumiendo nuestros excelentes productos agroalimentarios. En nosotros, también reside la responsabilidad de proteger nuestra agricultura, compartiendo en nuestras mesas alimentos de la tierra, que son de excelente calidad. Mis mejores deseos en estas fechas navideñas. Que el amor, la amistad y la solidaridad sean los sentimientos que guíen nuestras acciones en estos días tan señalados. Feliz Navidad y próspero año 2015
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25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer
24/11/2014 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
La conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer deja año tras año unas cifras escalofriantes. 45 mujeres han sido asesinadas en España a mano de sus parejas o ex parejas en lo que llevamos de año, más de 757 víctimas en la última década, y una interminable lista de familiares, amigos y vecinos consternados y abatidos por esta lacra social, que es la máxima expresión de discriminacion que afecta mayoritariamente a las mujeres. Desde la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural (AMFAR) hemos condenado este tipo de violencia en reiteradas ocasiones. Hemos salido a la calle, leído manifiestos, guardado minutos de silencio e impartido jornadas informativas en todos los rincones de nuestra geografía nacional, y todo ello con el único objetivo de erradicar la violencia de género. Sin embargo, todo esfuerzo es poco para combatir esta lacra social, que no diferencia a las víctimas por su estatus social, ni por su edad, religión o nacionalidad. Estudios del propio Ministerio de Igualdad evidencian que la violencia de género permanece más invisible en el medio rural, y desde AMFAR hemos comprobado que efectivamente, las mujeres que residen en municipios pequeños, encuentran más obstáculos a la hora de denunciar y vencer las barreras que les permitan dar la voz de alarma para empezar a salir de esa situación. Es en este terreno en el que desempeñamos nuestra labor de asesoramiento y apoyo, y en el que AMFAR trabaja desde hace años para que la información llegue a cualquier población, por pequeña que sea, y que todas las mujeres, rurales o urbanas encuentren las mismas oportunidades y herramientas en la lucha contra la violencia de género. Eduquemos a nuestros menores y a nuestros jóvenes, concienciemos a los adultos y animemos a las víctimas a perder el miedo a la denuncia, o a recurrir a organizaciones de mujeres como AMFAR, que luchan desde hace muchos años para ayudar a las mujeres que se han visto envueltas en cualquier tipo de situación de violencia. Para concluir quiero recordar que, pese a que el 59% de las mujeres asesinadas este año en España residían en el ámbito rural, existen otras cifras que nos permiten enviar un mensaje alentador: el 70% de las mujeres consiguen salir de la espiral de la violencia. Confiemos en que esta cifra siga aumentado, gracias al esfuerzo, la concienciación y el apoyo de todos.
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15 de octubre, Día Mundial de la Mujer Rural
13/10/2014 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
La IV Conferencia sobre la Mujer organizada por Naciones Unidas en Pekín en el año 1995 instauró el 15 de octubre como el Día Mundial de la Mujer Rural. AMFAR, la Federación de Mujeres y Familias del Ámbito Rural, que fue pionera en España en la celebración de esta efeméride en el año 1997, celebrará este 2014 su décimo séptima edición, para poner de relieve la importancia de las mujeres para el desarrollo rural de nuestro país. Para esta edición el lema central de será el liderazgo y el emprendimiento femenino. Para AMFAR, el empleo es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las mujeres del ámbito rural. Tener empleo es vital para que las mujeres, y fundamentalmente las más jóvenes, decidan quedarse a vivir en los pueblos, y por tanto, garantizar la supervivencia de los entornos rurales. Nuestra sociedad rural está fuertemente envejecida y masculinizada, de hecho, los mayores de 65 años en las zonas rurales doblan a la media nacional. Concretamente, uno de cada seis habitantes rurales tiene más de 70 años, una cifra que se hace más extrema cuanto más pequeño es el núcleo de población. La media de edad de las mujeres rurales ronda los 55 años y cada vez nacen menos niños y se tienen más tarde. Además de ser más numerosos los mayores y personas dependientes que requieren cuidados sanitarios y atención especializada. Con este panorama queda clara la importancia que ocupa que las mujeres decidan emprender y buscar su propia salida laboral, algo que ya está sucediendo. Tanto es así, que a nivel nacional, el 40,63% del total de las altas netas registradas en el primer semestre de 2014 en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos corresponde a mujeres. Analizando estos datos, podemos afirmar que las mujeres están asumiendo nuevas responsabilidades y también nuevos riesgos, emprendiendo, poniéndose al frente de negocios, ayuntamientos, cooperativas, explotaciones o industrias agroalimentarias. Y es aquí, en el sector agrario, en el que debemos hacer mayor hincapié. Hemos de poner todo nuestro empeño en favorecer el relevo generacional en el campo, en la incorporación de jóvenes y mujeres, ya que ellas deben ser las protagonistas del sector. Según el último censo agrario de 2009, el 24% del total de jefes de explotación en España son mujeres. Un sector que lentamente va acogiendo mayor presencia femenina, pero en el que debemos implicarnos más para garantizar su futuro, ya que el sector agrario sólo ocupa a un 2% del total de mujeres empleadas en España, y que sólo el 0,3% de ellas son menores de 25 años. Según cifras de la Comisión Europea de 2010, sólo un 5% de los agricultores españoles tiene menos de 35 años, mientras que el 55% es mayor de 55 años, sin olvidar que para 2020 hay previstas 4,5 millones de jubilaciones en el campo. Es necesario destacar que pese a que el ámbito rural español abarca un 90% del territorio, en él viven casi seis millones de mujeres rurales, que representan la tercera parte de la sociedad española femenina. Ellas son las depositarias del futuro de nuestros territorios, son los verdaderos agentes sociales y de desarrollo rural, y debemos volcarnos para que encuentren respuesta a sus carencias, a sus ideas y proyectos, y sobre todo para garantizar su bienestar y en consecuencia, el de toda la población rural de nuestro país. Vaya por delante mi reconocimiento a los casi seis millones de mujeres rurales españolas que día a día sacan adelante sus hogares, sus negocios y lo más importante, sus municipios. Desde AMFAR os rendimos al más merecido homenaje a todas las mujeres rurales españolas.
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La aspiradora de Page
09/09/2014 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
A lo largo de la historia, las mujeres hemos sorteado gran cantidad de dificultades para lograr alcanzar una plena igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades, que fuese reconocida jurídicamente. Pero por mucho que hayamos avanzado en este tiempo, las manifestaciones machistas de ciertos políticos socialistas siguen recordándonos que aún nos queda mucha labor pedagógica por hacer. Que debemos seguir trabajando para cambiar estas mentalidades que son inaceptables en pleno siglo XXI. Eso de... las mujeres nacidas para las labores domésticas, menos inteligentes que los varones o que son solo pura fachada... son algunas de las etiquetas que políticos del PSOE han utilizado para intentar denigrar a nuestra Presidenta, María Dolores de Cospedal, y por ende subestimar las capacidades que tenemos las mujeres. A finales de agosto, el alcalde de Toledo y secretario general del PSOE de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, se convirtió en el ejemplo más reciente del machismo retrógrado que impera entre los socialistas, al afirmar que en el PP “no saben hacer nada sin la chacha”. “Lo cierto y verdad es que no pienso que Cospedal sepa pasar la aspiradora”, sentenció. Si quiso hacer una gracia, es obvio que no la tuvo y lo único que consiguió con ello es demostrarnos que su sentido del humor es tan rancio como su discurso político. No es digno de gobernar esta región quien piensa así de las mujeres que la habitan. ¿Qué dirección puede llevar una sociedad regida por un político como este señor que cree que las mujeres hemos nacido para ser chachas y pasar la aspiradora? ¿Que desprecia así a las mujeres que se dedican al trabajo doméstico, al cuidado de la casa y de la familia? ¿Cómo es posible que tengamos que escuchar estos despropósitos de boca de personas como García-Page, que no saben lo que es trabajar fuera de la política, ya que lleva viviendo de ella desde que hizo la mili? Estas bromas de pésimo gusto hieren a las mujeres, pero por desgracia, este pensamiento casposo es habitual en cargos socialistas. Recordemos las declaraciones misóginas de José María Barreda, entonces presidente de Castilla-La Mancha, que en un encuentro informativo con los periodistas comparó a Cospedal con la líder estadounidense, Sarah Palin, “Es pura fachada”. “No hay nada detrás”, dijo. El mismo que, ya lanzado, manifestó que esta región no podía ser gobernada por una mujer. Causa vergüenza y bochorno que haya políticos que traten así a las mujeres en el siglo XXI. Representantes de ciudadanos que dejan entrever sus ideas trasnochadas de rencor en contra de una igualdad que tanto ha costado conseguir. Por eso no es de extrañar que sean estos mismos señores los que cierren los centros de la mujer, como el de Ciudad Real, dejando a mujeres víctimas de la violencia de género sin asistencia y sin recursos. Ante estos comportamientos machistas, cada vez asombra menos el silencio de las que habitualmente enarbolan la bandera del feminismo más radical y que han optado por no manifestar la más mínima condena. Está claro que la servidumbre política les tira más que los fines que dicen defender. Ante ello, las mujeres no debemos dar un paso atrás, y por ello, aplaudo la iniciativa del Partido Popular de Castilla-La Mancha de sancionar las manifestaciones públicas de cargos políticos que atenten contra la igualdad de las personas, que tanto ha costado conseguir. Señor Garcia-Page, hay que pasar la aspiradora, pero no solo en los hogares, hay que pasarla también entre los políticos como usted que, con sus acciones, omisiones y bromas de mal gusto, ensucian esa noble actividad que es estar al servicio de los ciudadanos.
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Disfruten del sabor a campo en Navidad
23/12/2013 LOLA MERINO (Presidenta de AMFAR)
Se acabó el 2013. Un año complicado y difícil para la economía española, y sin embargo, uno de los mejores ejercicios para el sector agrario, que se ha posicionado como uno de los pilares de la recuperación económica. Hablamos de un sector que supone el 8,4% del PIB nacional y que da empleo a 2,3 millones de personas en España. Un sector agrario, que tras el acuerdo político alcanzado en el ámbito europeo, gozará de una Política agraria comunitaria para el periodo 2014-2020 que recoge casi la totalidad de las reivindicaciones españolas y que, va a garantizar la estabilidad de nuestros agricultores y ganaderos, al seguir manteniendo casi el mismo nivel de ayudas que en el periodo anterior. Además, es el único sector económico que dispone de unos fondos de 50.000 millones de euros. A estos buenos resultados hay que añadir el balance de las exportaciones agroalimentarias, que marcan una clara tendencia alcista. El pasado mes de noviembre, el ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, resaltaba que las exportaciones crecieron un 9% durante el 2012, alcanzando un máximo histórico de más de 36.000 millones de euros. Y que en los nueve primeros meses de 2013, la vocación exportadora del sector seguía creciendo, alcanzando un valor de 27.975 millones de euros, concretamente un 4,9% más que en el mismo periodo del año 2012. La previsión de recuperación del consumo para estas fechas navideñas es alentadora, por lo que debemos mirar al 2014 con la esperanza puesta en que conseguiremos acabar entre todos con esta angustiosa crisis económica. No quisiera terminar, sin animarles a que disfruten de la compañía de sus familiares y amigos, compartiendo en la mesa nuestros mejores productos agroalimentarios: vinos, mostos, zumos, pescados y mariscos, quesos, aceite, carnes, mazapanes, pastelería, confitería, frutas y hortalizas. Una gran variedad de productos del campo que nos ofrecen una calidad excepcional, y cuyo consumo contribuirá, sin lugar a dudas, a mantener la pequeña y mediana empresa española, ejes fundamentales de nuestra economía. Mis mejores deseos para todos ustedes en estas fechas navideñas. Que el amor, la amistad y la solidaridad con los que peor lo están pasando, sean los sentimientos que guíen nuestras acciones en estos días tan señalados. Feliz Navidad y que el 2014 sea un año bueno.
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